Francois Hollande, presidente de Francia. /EFE
Francois Hollande, presidente de Francia. /EFE

Mundo por Agencias,

El presidente de Francia, el socialista François Hollande, celebró el triunfo en las presidenciales austríacas del ecologista Alexander Van der Bellen, que se impuso el domingo al ultranacionalista Norbert Hofer, y afirmó que el pueblo austríaco ha optado por “Europa”.

“El pueblo austríaco ha tendido la mano a Europa y a una política de apertura”, dijo Hollande, en un mensaje distribuido por la Presidencia de la República.

El jefe del Estado francés añadió en su nota una felicitación “calurosa” a Van der Bellen por “el resultado limpio e inapelable” que le llevará a asumir la Presidencia de la República de Austria.

Van der Bellen, profesor universitario de 72 años, ganó con un estimado 53 por ciento de los votos la repetición de las elecciones presidenciales de Austria, frente al 46 por ciento de Hofer.

La primera votación, celebrada el pasado 22 de mayo y ganada por un estrecho margen por el ecologista, fue invalidada por la Justicia ante las irregularidades formales en el recuento de los votos por correo.

Análisis

Austria dijo no a la extrema derecha

Ante el avance de la ultraderecha en varios países de Europa –aupados por el triunfo del Brexit y Trump–, la repetición de las elecciones presidenciales en Austria se presentaba como un símbolo en Europa. Efectuadas el mismo día del referendum italiano y pese a que la función presidencial en el sistema austríaco es más bien formal sin grandes atribuciones gubernativas, saber quién va a presidir este país era muy importante para el futuro de la UE.

Por primera vez desde el término de la Segunda Guerra Mundial pasaron a la segunda vuelta dos candidatos que no representaban a los partidos tradicionales que se han compartido el poder y que hoy gobiernan en coalición: la Socialdemocracia y el Partido Conservador. En esta ocasión se enfrentaron el ultraderechista y xenófobo candidato del Partido por la Libertad (FPÖ) Norbert Hofer y el independiente pro Verdes Alexander Van der Bellen.

Por un 53% a 46% el candidato ecologista se impuso al eurófobo Hofer, aumentando la distancia de la elección anulada del 22 de mayo. En aquella oportunidad Van der Bellen ganó por solo 0,6 puntos de diferencia, siendo los votos por correo del exterior los que decidieron.

Anulado ese resultado por el Tribunal Constitucional a petición del FPÖ por irregularidades en el conteo, esta vez Van der Bellen se impone de manera más holgada. Sin embargo, aun cuando el “cordón sanitario” impuesto en Austria (todos contra el triunfo de la extrema derecha) funcionó, el que casi un 47% de los austríacos se haya inclinado por un partido que nació de las cenizas del nazismo es muy preocupante.

Observar en 2016 mensajes que nos traen a la memoria los recuerdos más funestos de la historia reciente y que obtengan tan alto apoyo no puede sernos indiferente. Pese a que intentó moderar su discurso condicionando el llamado a referendum para pronunciarse sobre la salida de Austria de la UE (“Oxit”) al ingreso de Turquía al bloque o a que Bruselas siga concentrando competencias, lo cierto es que el FPÖ ha insistido en sus proclamas antiintegración, antiislam y antiinmigración. Por esto, los europeístas esperaban con ansiedad lo que podía decidir Austria. Aún no recuperados del impacto del referendum británico y con las elecciones en Países Bajos, Francia y Alemania a la vuelta de la esquina, esta elección presidencial representaba un mensaje en Europa, y

Austria dijo no a la extrema derecha. Así, un hijo de refugiados, profesor universitario de 72 años y pro-UE se transforma en el próximo titular del Ejecutivo austríaco.


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