El pianista franco-iraní Nima Sarkechik. Cortesía/Metro
El pianista franco-iraní Nima Sarkechik. Cortesía/Metro

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Al tocar las teclas del piano tres elementos se combinan en las manos de Nima Sarkechik: agilidad, delicadeza y pasión. Este instrumento musical ha sido su compañero inseparable desde que tenía 6 años.

“Muy temprano descubrí que tenía ganas de viajar con mi piano, como si fuera una mochila. Era la edad donde todo era posible, así que traer mi propio piano por el mundo es mi sueño cumplido”, señala el pianista franco-iraní que esta noche, a partir de las 7:00, se presentará en Casa de los Tres Mundos, en Granada, y el 11 de julio brindará un concierto en el teatro Koltés, de la Alianza Francesa.

El artista franco-iraní se presentará este viernes 5 de julio en la Casa de los Tres Mundos, en Granada, y el 11 en la Alianza Francesa

El silencio que hay en el escenario a principios del concierto, asegura que lo atrapa y enfatiza en que decidió tocar el piano porque quería estar solo en el escenario.

“Ese mueble me gustaba, tenía ganas de entrar en contacto con ese mueble que para mí era como un animal que quería domesticar”, apunta.

Sus padres son iraníes, pero él nació en Francia. Su papá tocaba el violín y su mamá amaba la música iraní, por ello en sus primeros años de vida sus padres se reunían con amigos y él veía como la música amenizaba aquellos encuentros.

El artista en las instalaciones de la Alianza Francesa. Cortesía/Metro

Así que a los 6 años inició su formación musical en piano y a los 9 ya brindaba su primer concierto ante un auditorio de al menos 200 personas, en la escuela de música en la que se estaba formando.

“Me encanta sacar toda la potencia y todo el poder que tengo solo en los dedos y descargarlo en las teclas, muy cerca del silencio, creando un sonido muy frágil a través del que hago a la gente escucharme, eso es mágico”, comparte Sarkechik.

Por otro lado, asegura que en sus primeros años jamás pensó en el piano como medio de trabajo, pues lo único que deseaba era viajar con la música, y tocar miradas y corazones alrededor del planeta, algo que se le ha cumplido, pues hasta hoy ha visitado 20 países y por primera vez está en Centroamérica.

Social

Sarkechik trabaja en un proyecto en Argentina, país que descubrió hace 8 años en una gira de conciertos y lo atrapó al punto que buscó una justificación para volver, sin importarle que en ese momento no hablaba ni pizca de español.

“Había una identificación extraña con ese país, tenía el sentido de armar un proyecto para hablar y volver a ese país. Llegué a Tucumán, una provincia donde he desarrollado junto a otros artistas una mezcla entre la música clásica y el arte popular, a través de la cumbia colombiana, las chacareras, y el arte con los chicos Divino Niño, que es una asociación que existe en Tucumán con chicos de los barrios que viven en mucha miseria y peligro intentando de sacarles otra realidad. Me he acercado mucho a ellos y ahora vivo con el deseo de armar puentes entre diferentes mundos sociales.

Luego de Nicaragua viajará a Honduras, regresa a Argentina, viajará a México y después a China.

Trayectoria

Su primera grabación, lanzada en 2008, está dedicada a Frédéric Chopin y Hugues Dufourt. Ha sido galardonado con “4 estrellas” del Mundo de la Música y “5 Diapasons” de la revista homónima. Acaba de grabar la música de piano completa de Brahms para la etiqueta “Triton en vivo” en seis conciertos.

Sus notables conciertos en la Galería Nacional de Artes de Washington y el Centro Kennedy coronan una carrera de gran lucimiento internacional. De Roma a Nueva York, a través de Bogotá y Tel Aviv, el joven pianista franco-iraní es aclamado en las salas más prestigiosas del mundo.

Fue finalista del 23º Concurso Internacional de Piano de Clara Haskil, obtuvo Premio del Público y Premio del Jurado en el concurso internacional “Jeudis du piano” en Ginebra y primer Premio en la Competencia Festival Internacional de Piano “Su Alteza Real la Princesa Lalla Meryem” en Rabat.

Compartió escenario con Cyprien Katsaris, David Lively y Husseyin Sermet como parte de la Asociación de Artistas por la Paz (ADAP), enseñando en el sudeste de Capadocia a jóvenes estudiantes turcos no muy lejos de la frontera siria.

También se dedica a la música persa con grandes maestros de la tradición iraní. En 2012, France Musique lo contrató para producir una serie de programas dedicados a la música iraní, como parte de la Serie de verano “Colores de verano”.


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