Mon Laferte. Foto: Cortesía
Mon Laferte. Foto: Cortesía

Espectáculos, Música por Lizeth Cadena/ Metro Colombia,

Ser mujer en la industria musical no es un cuento con final color de rosa. Para llegar a ser un artista de renombre se requiere de mucho sacrificio, y en el caso de las mujeres, vencer los miedos, persistir, pero, sobre todo ir rompiendo poco a poco todo tipo de prejuicios. Mon Laferte es un testimonio andante de esto.

“Cuando empecé en este camino me sentía muy insegura porque siempre había muchos hombres alrededor que tocaban instrumentos. Y cuando sacaba la guitarra siempre me preguntaban: ‘¿Tú tocas? Pero si eres mujer’. Ni siquiera había salido de mi boca una consonante y ya estaba marcada”.

Y tristemente el caso de la chilena no es el único. “Pasa tanto, que deben haber un montón de chicas que quieren dedicarse a la música pero que terminan desistiendo y que caen en lo más sencillo que es ser una mujer de acuerdo a lo que nos enseñó la sociedad; es decir, femeninas, sumisas y complacientes. Hay muy pocas mujeres en la música y la mayor razón es porque desisten, creyéndose no suficientes para la industria. Y bueno, la que no desiste se queda en ser la interprete bonita y que baila”.

Las cifras corroboran lo dicho por la artista chilena. De acuerdo con una investigación realizada por el diario El País, la mayoría de reproducciones en el servicio de streaming más grande del mundo, Spotify, son para artistas hombres. “Alrededor del 80% de los solistas más escuchados en esta herramienta son hombres, mientras que las mujeres ocupan un 20% de espacio en las listas más escuchadas”.

Pero esto no solo tiene ver que con las mujeres artistas, también con aquellas que están trabajando tras bambalinas. De acuerdo con la organización Mujeres en la Industria de la Música, en su mayoría, las mujeres no hacen parte de las juntas directivas, contratación o producción, lo que también repercute en las nuevas caras musicales que se dan a conocer.

Una tendencia que confirma un estudio realizado hace poco por USC Annenberg Inclusion Initiative, que descubrió que solo “el 12,3% de los compositores de las 600 canciones más populares de los últimos seis años fueron mujeres, mientras que el 2% de los productores en 300 canciones fueron mujeres”.

Los festivales: nuevas puertas para las mujeres

A pesar de su crítica la cantante afirma que poco a poco ha habido una apertura para las mujeres, pues el panorama es completamente diferente a cuando tenía 15 años y estaba comenzando. Mon afirma que una de las razones de esa apertura han sido los festivales de música, que al darles un espacio a las mujeres, han permitido que el público descubra su talento.

“Acabo de tocar en Austin City Limits y había muchas mujeres en el cartel, una de ellas fue St. Vincent que me gusta un montón. Aún así había más bandas de hombres, pero es algo que debo destacar”.

Un aspecto que confirma la investigación de El País, que hablando exclusivamente de España, aseguró que en 2017 tan solo un 15% de los artistas que hicieron parte en los principales festivales de música eran mujeres.

A eso agrega que: “Grandes festivales como el Lollapalooza o Coachella viven de cabezas de cartel masculinos y cuesta encontrar el nombre de alguna mujer liderando la edición de 2018. En el primer caso, solo se aprecia a Lana del Rey, en el segundo, a Beyoncé. Los hombres son el gancho que utilizan y ellas, sobreviven, representando entre un 10% y un 25% del cartel. Es el caso de Tomorrowland, el festival europeo más popular, que en 2017 solo contó con una mujer en su escenario principal”.

La chilena es clara al decir que en Latinoamérica también seguimos muy atrasados en el tema de darles más espacio a las mujeres en los diferentes festivales y eventos musicales.

“En México me he topado con que yo soy la única mujer en un cartel de 40 bandas, y hay una mentalidad de que las artistas mujeres no atraen tanto público. Pero seamos sinceros, una mujer no va a tener seguidores si  quienes organizan el festival no le dan la posibilidad de tocar”.

Cabe recordar que en 1967 fue Janis Joplin quien comenzó a abrirles las puertas a las mujeres en los festivales de música, al ser parte del Monterrey Pop Festival.


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