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Espectáculos, Música por Ariadne Agamez/ Metro World News,

Andrés Felipe Zapata Gaviria es el mayor de tres hermanos y, si bien ellos lo conocen por su nombre de pila, el mundo entero lo llama Wolfine.

Es uno de los artistas urbanos que ha logrado mayor reconocimiento en los últimos meses gracias a su canción Bella, la misma que le otorgó doble disco de oro por las millones de ventas digitales que ha obtenido. Metro habló con él acerca de su vida y del éxito que hoy toca a su puerta.

¿Quién es Wolfine?

Es una persona normal, un ser humano común y corriente, que le gusta mucho estar con su familia, compartir con ellos, que le encanta la música para expresarse y que es un apasionado por el fútbol. En pocas palabras, soy una persona muy sencilla.

¿Cuál es ese primer recuerdo de su infancia?

¡Ay! Cuando jugaba con mis amigos en la calle, cuando no existían los celulares. Hacíamos travesuras, íbamos a tocar los timbres de las casas y salíamos corriendo. Era muy lindo antes porque salíamos a jugar golosa, fútbol, ‘chucha escondidijo’, y son cosas que se han perdido. Extraño mucho esa unión con los amigos.

¿Cuál fue el consejo que le dio su papá y marcó su vida?

El consejo más grande de mi vida lo recibí el día que a uno de mis amigos lo mataron. Él tenía 15 años y lo mataron en el barrio (Manrique). Mi papá me llevó a verlo. En ese entonces las velas se hacían en las casas. A mi amiguito lo habían torturado y mi papá abrió el ataúd y me dijo: —‘Vea, ¿usted quiere terminar así o qué?’—. Recuerdo mucho esas palabras y ese momento. De ahí en adelante me dieron vía libre para hacer lo que yo pensaba que estaba bien. Fue una enseñanza muy cruda, muy dura, pero muy real.

Vivió en una época muy dura de Medellín en donde perdió a varios amigos, ¿se arrepiente de algo de lo que hizo?

Estuve en las drogas y de niño las vendí para conseguir dinero. Creo que si pudiera devolver el tiempo lo borraría de mi vida. Pero también son cosas que me enseñaron muchísimo. En la actualidad no consumo nada de eso y no me gusta la violencia.

Sabemos que su mamá tuvo un puesto muy famoso de perros calientes (hot dog) en Manrique y que usted al final se quedó con el negocio, ¿cómo fue eso?

Podría decir que mi mamá fue la primera en tener un carrito de perros en el barrio. Siempre estaba lleno, era una gran novedad en esa época. Con ese carrito ella nos enseñó que había que luchar por lo que uno quería.

El carrito se había quedado en el patio de la casa, porque ella se había dedicado más a trabajar con los productos por catálogo. Entonces, un día me dijo que, como yo no estaba haciendo nada, pues que lo sacara para que empezara a vender y a producir platica. Lo organicé y me empezó a ir muy bien.

¿Cómo inició su relación con la música?, ¿quiénes lo influyeron musicalmente?

Empecé escuchando Héctor Lavoe, Ángel Canales e Ismael Rivera, antes de la llegada del rap. Eran artistas que admiraba mucho por su forma de cantar y por las letras, porque escribían lo que vivían, eran historias de barrio. Cuando llegó el rap, yo no entendía nada y me dejaba llevar solo por el ritmo y el sonido.

Bella ha logrado más de 100 millones de reproducciones, ¿cómo está viviendo el éxito?

Estoy supercontento con todo lo que está pasando. Cualquier artista sueña con que esto le pase, con que sus canciones lleguen a otras partes del mundo. Con Bella he conocido nuevos países y la música nos muestra que no existen barreras. Siempre he hecho música con el corazón, amo hacer música, me divierto haciendo música y nunca estoy pensando en un éxito. Por la buena energía que uno le pone a las cosas, y si uno disfruta lo que hace, todo fluye.


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