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Cine y Tv, Espectáculos por EFE,

El director mexicano Guillermo del Toro, que ayer inuguró la 50 edición del Festival de Cine Fantástico de Sitges (Barcelona) con su última película, “The Shape of Water”, confesó que le interesa más la poesía que la mecánica del género de terror.

“Lo que me atrae del género es la poesía, los elementos como el miedo o la sangre me atraen menos, y por eso me interesa realizar películas con la mecánica del cuento de hadas, pero con la estética del terror, porque, en el fondo, hay mucha poesía oscura en el cine de horror”, dijo Del Toro.

“The Shape of Water”, con la que el director mexicano ganó el León de Oro en el último Festival de Venecia, está lleno de homenajes y de citas a pie de página al cine en mayúsculas. “He procurado siempre evitar ser posmoderno, es decir, hacer referencias porque sí, y por eso los títulos que ve la protagonista en la televisión o en el cine sobre el que vive son películas cutres, porque a veces te salvan la vida películas de domingo, y mi intención era celebrar el cine, no las grandes películas; y lo mismo pasa con las canciones, que no son muy conocidas”. Para Del Toro, esta elección resulta más interesante, ya que describe mejor el mundo vital de la protagonista, que es muda. Precisamente, el director escribió el papel de Eliza, una joven muda que trabaja como limpiadora en un centro de investigación estadounidense en los años 60, para la actriz británica Sally Hawkins porque vio en ella “una presencia luminosa” que descubrió en “Submarine” (2010). La elección de Sally Hawkins responde a otra razón poderosa: “quería que la bella no fuera una princesa Disney típica, sino que hirviera huevos para desayunar o se masturbara cada mañana en la bañera, es decir, lo que hacen todos; y enfrente tuviera a una bestia que no se convirtiera en príncipe”.

Justamente, ese ‘príncipe’ monstruoso, en el que el equipo de diseño trabajó durante tres años, se aleja de sus monstruos cinematográficos anteriores, busca cierto naturalismo, y cumple con tres reglas: “ser un dios, un animal y el protagonista masculino, algo muy difícil, pero el truco es que pueda ser creíble el enamoramiento de la protagonista”. Asegura Del Toro, que en “The Shape of Water” vuelca toda su autobiografía, como en todas sus películas, aunque “hasta ahora todas hablaban de mi infancia, y esta es la primera que hago como adulto, la primera en la que hablo de amor, política y sexo”.

No es casual que en la cinta aparezcan “un hombre espía sin una entidad propia, un gay que dibuja para una agencia de publicidad, dos limpiadoras, una muda y otra afroamericana”. Tras esos personajes hay un mensaje a esos Estados Unidos de Donald Trump: “la película es como un ungüento para la época actual, en un momento con tanta crispación hacia el otro, mientras que en la historia del filme se plantea un diálogo”.


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