Algunos de los invitados a este importante festival. / Agencias
Algunos de los invitados a este importante festival. / Agencias

Cine y Tv, Espectáculos por Metro Internacional,

Estábamos acostumbrados al hecho de que las películas de los festivales más importantes de Europa, si no superan las barreras de lo permitido, replanteen ingeniosamente las viejas tradiciones. Y esto significa que siempre haya logros importantes, demostraciones de montajes perfectos y un gran trabajo de actores y directores.

Pero este año, el Festival de Cine de Cannes rompió todas estas reglas y pasó a tener un ritmo tan alegre como imponente. Algunos críticos ya pudieron predecir esto a inicios de la primavera, cuando se supo que el jurado sería liderado por Pedro Almodóvar, y que sería Will Smith quien haría el rol de bufón de la corte.

Los demás se empezaron a dar cuenta de esto durante el festival. Los organizadores fueron presentando las películas de la principal competición en parejas, para destacar la amplitud de la gama de estilos, géneros y temas de este año fue acogida por Cannes. La melancólica y cruel ‘Loveless’ fue emparejada con una gentil y conmovedora ‘Wonderstruck’: en ambas historias corrían niños por las casas, en ambas historias el mundo era sordo a los personajes, pero  los enfoques de los directores eran diferentes: la tristeza de Andrey Zvyagintsev y la obsesión con la vida de Todd Haynes.

Duelo de historias

Justo después, la audiencia fue sorprendida con dos películas de ciencia ficción. Una de ellas fue la sombría y sangrienta “Luna de Júpiter” húngara, que mezclaba anti- utopía con la parábola bíblica. La trama: en un campo de refugiados muere un joven, pero inmediatamente resucita y empieza a volar como un ángel. Comienza una caza policial, representando la crueldad europea, lista para olvidar el milagro cristiano.

Y en la aventura surcoreana-norteamericana ‘Okja’, la cacería fue a un cerdo gigantesco y encantador, un animal criado por la corporación para salvar al mundo del hambre. Pero resultó ser mejor que el mundo entero.
Estos increíbles duelos continuaron durante todo el festival, convirtiéndolo en el más comprensible y amigable para el público en masa en muchos años, si no de toda la historia de Cannes.

Las sorpresas

Es por eso que a la hora de nombrar a los ganadores, se exigieron sorpresas al jurado. El premio al mejor papel masculino fue para Joaquin Phoenix, quien no creyó en su victoria y subió al escenario en zapatillas. En el thriller británico-francés-estadounidense “You Were Never Really Here”, interpreta a Joe, un detective sombrío, que intenta rescatar del mal a una niña interpretada por la actriz rusa Ekaterina Samsonova. La victoria de un thriller criminal es sorprendente, pero fue inmediatamente equilibrada con la gratificante Diane Kruger por su papel en “In the Fade”, un drama sobre el terrorismo en la Europa moderna. Su actuación es realmente extraordinaria: tiene que enterrar a su marido y su hijo, y luego a sí misma mientras está viva.

El premio al mejor guion es compartido por una mujer y un hombre: la directora y autora de “You Were Never Really Here”, Lynne Ramsay, y el griego Yorgos Lanthimos. En su película titulada “La Matanza de un Ciervo Sagrado”, Nicole Kidman y Colin Farrell interpretan a una familia que ha enfrentado fuerzas de maldad, que no se han visto en ninguna película desde “The Shining” de Stanley Kubrick. Mientras la primera película ganadora se basa en las tradiciones del género criminal, la segunda va mucho más allá de esos límites. Nuevamente los premiados se mueven entre la innovación y el clasicismo.

Sofia Coppola fue premiada como Mejor Directora por el drama “The Beguiled”, con la que Nicole Kidman y Colin Farrel consiguieron nuevamente el éxito en el festival. Esta vez, interpretan a un soldado herido en los tiempos de la Guerra Civil de Estados Unidos, que trabaja como guardia en la casa de una mujer que pasa por un duelo psicológico. Más allá de la descripción, la película es limunosa, entretenida y sensible.

Mientras el oscuro y genial ruso Andrey Zvyagintsev ganó el Premio del Jurado con “Loveless” (un drama duro sin fe en el futuro). Y otra vez hay equilibrio: una comedia contra el drama, una elegante marcha femenina contra un ataque con tanques.

Los premios esperados

Y cuando llegó el momento de premiar a los dos principales ganadores, los del Grand Prix y la Palme d’Or, estuvo claro de que estos estarían en las antípodas. Y eso fue exactamente lo que pasó.

El Grand Prix lo obtuvo “12’ beats per Minute”, de Robin Campillo, una saga sobre los rastrojos policiales y la pasión íntima que pareciera no haber sido rodada para Europa, sino que para los Óscar. Se enfoca en los activistas de Act Up, una organización que defiende los derechos de los homosexuales contagiados de VIH en Francia. Es una película muy tradicional, pero su triunfo se equilibra con la Palme d’Or que recibió “The Square”, de Ruben Östlund. Una película provocadora, violenta y muy extraña sobre el arte contemporáneo.

El protagonista de este drama satírico sueco es un gran adminsitrador de un museo de arte contemporáneo, cuya vida se transforma en una presentación tragicómica. Ese espectáculo también fue realizado por el 70 Festival de Cannes, un enorme experimento que el cine hizo sobre sí mismo para comenzar a vivir una nueva vida.


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