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Espectáculos, Farándula por EFE,

 La canciller alemana, Angela Merkel, ha multiplicado su presencia en la campaña para los comicios regionales de Renania del Norte-Westfalia, en pos de una tercera victoria en este año electoral frente a los socialdemócratas de Martin Schulz, su rival en las generales de septiembre.

Tres días antes de las elecciones en el “Land” más poblado del país, la agenda de la jefa del Gobierno y líder de la Unión Cristianodemócrata (CDU) se divide estos días entre actos oficiales en Berlín y los mítines en apoyo al líder conservador renano, Armin Laschet.

“El ‘efecto Schulz’ se fundió. Los mismos medios que crearon el término hablan ya de ‘efecto Merkel'”, sostenía Laschet desde la tribuna instalada en Haltern am See, en medio del revuelo mediático y policial desplegado por la presencia de la canciller en esa pequeña ciudad cercana al gran núcleo urbano de Essen.

El “efecto Schulz” es el término que se aplicó al empuje plasmado en los sondeos para el Partido Socialdemócrata (SPD) tras la designación en enero del expresidente del Parlamento Europeo como presidente de la formación y candidato a la Cancillería.

El empuje quedó ya en entredicho en marzo, cuando la CDU superó en once puntos al SPD en las regionales del Sarre (oeste), a lo que siguió el pasado domingo la derrota del primer ministro de Schleswig Holstein (norte), el socialdemócrata Torsten Albig, frente al casi desconocido líder conservador Daniel Günther.

Renania cerrará el próximo domingo la ronda de elecciones regionales previas a las generales del 24 de septiembre, lo que redobla la expectación ante los comicios en este “Land”, gobernado por una coalición de socialdemócratas y verdes.

Merkel estuvo en Haltern y de ahí siguió a Brilon, otra pequeña localidad renana, adónde llegó tras su Consejo de Ministros del miércoles; este jueves se la esperaba en la capital renana, Düsseldorf, tras reunirse en Berlín con el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

“Queridos ciudadanos: no se trata de mí o de la CDU. Se trata de Ustedes. De su voto depende que este Land deje de estar en la cola, en cuanto a seguridad, y en cabeza, en cuanto a desequilibrio social”, clama ante sus seguidores Merkel, recién llegada a Haltern y con la misma chaqueta con que cumplió con su agenda en Berlín.

Merkel imputa a las autoridades de Renania del Norte-Westfalia -y en especial a su responsable del Interior, el socialdemócrata Ralf Jäger- el “fracaso absoluto” de los dispositivos de seguridad que posibilitó los abusos sexuales y robos masivos del Fin de Año 2015 en Colonia.

También le responsabiliza de los fallos en la vigilancia de Anis Amri, el yihadista tunecino que vivió como refugiado en albergues renanos y que el pasado diciembre irrumpió con un camión robado en el mercadillo navideño de Berlín, con un balance de doce muertos. Los acosos sufridos por cientos de mujeres en Colonia, atribuidos principalmente a jóvenes marroquíes, fueron un golpe para la política de refugiados formulada Merkel con la frase “Wir schaffen es” -“Lo lograremos”-, con la que defendió la capacidad del país para acogerlos.

“Wir schaffen es immer noch” -“Seguimos lográndolo”-, era el mensaje de apoyo a Merkel transmitido por una pancarta colgada ante la iglesia de la plaza mayor de Haltern, a metros de otra, adversa a la canciller: “Hau ab. Lüg woanders” -“Vete a mentir a otro lado”-.

Renania del Norte-Westfalia es el estado federado que más refugiados ha acogido -un 21 % de los 1,2 millones llegados al país desde 2015-, a causa de su peso demográfico, con más de 17 millones de habitantes.

Es, también, el “Land” del oeste alemán con un mayor porcentaje de población en riesgo de exclusión social -un 17,5 %, según un reciente estudio- y la combinación de estos factores lo convierte en un polvorín social.

Hace unas semanas se daba por imposible que la CDU de Merkel lograra la victoria en Renania del Norte-Westfalia y pudiese recuperar este “Land”, pero el margen entre las dos grandes fuerzas se ha estrechado mucho en las últimas encuestas.

En la recta final hasta los comicios, el SPD ha perdido fuelle y aparece en los sondeos empatado con la CDU a 32 % o incluso algo por debajo del partido de la canciller.

Independientemente de cuál acabe siendo el siguiente gobierno regional en Düsseldorf, la posibilidad de que la CDU rebase al SPD en lo que tradicionalmente fue el “corazón rojo” de Alemania, por su cuenca minera, sería un serio revés para Schulz.


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