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Estamos de pie en un embalse vacío en la sección Potts Hill de Sydney, Australia. Ante nosotros está un mar de humanos carbonizados, congelados en poses angustiosas como las víctimas de Pompeya. Más tarde estamos dentro de un almacén gigante, mirando con majestad a la llamada “sala de cabezas”, un semicírculo de caras de piedra (poliestireno, en realidad), que mide unos 20 metros de altura. Vimos una de estas cabezas brevemente en “Prometeo”, pero parece ser que son un elemento más destacado de su nueva secuela, “Alien: Covenant”.

Luego está la “tienda de criaturas”, donde podemos ver la más reciente e increíble invención de los diseñadores: el “Neomorfo”, una amenaza albina que sale de las espaldas de sus pobres presas, no de sus pechos.

Es similar, pero diferente al Xenomorph, el clásico alienígena, con su cuerpo baboso y negro. Llega en un saco, luego crece rápidamente. También, tiene una boca que permite disparar otra boca para matar rápidamente.

Aparte de la bestia, no está claro cómo algo de esto encajará en la historia de “Alien: Covenant”. Cuando se le preguntó acerca de estos y otros detalles, el elenco, el equipo y los productores, todos encojen sus hombros de forma bien ensayada, por lo general agregando algo como: “Bueno, tendrás que esperar y ver la película.”

Esto te podemos contar: “Alien: Covenant”, que llega a los cines el 11 de mayo, conectará “Prometeo” del 2012 –la cuasi-precuela del clásico original de 1979– con las partes más familiares del verso “Alien”. (Seis secuelas más han sido amenazadas desde entonces). Se sitúa 10 años después de “Prometeo”, y las víctimas potenciales para los alienígenas esta vez es la tripulación de la nave epónima, que está transportando a unos 2.000 colonos a un planeta nuevo como la Tierra. Después de una llamada de socorro, toman un desvío a un planeta muy diferente del inhospitalario en “Prometeo”, un paraíso verde de colinas y bosques escénicos. (Estas escenas fueron filmadas en Milford Sound, Nueva Zelanda, aunque la mayor parte del rodaje se realizó en Sydney). Desafortunadamente para ellos (y afortunadamente para nosotros), hay extraterrestres.

Nuestra visita al set se lleva a cabo hacia el final de una sesión de cuatro meses. Cuando llegamos a los terrenos fangosos, vemos la parte aburrida de hacer una emocionante película de terror. Están en el día cuatro de una escena hacia el clímax –una de la que uno ve destellos en el primer trailer oficial–. El principal héroe de la película, interpretado por Katherine Waterston, tiene que luchar contra un monstruo mientras está encaramada en un pequeña nave que está a punto de despegar.

En realidad, la aclamada actriz (de “Vicio Propio” y “Animales fantásticos y dónde encontrarlos”) está de pie sobre una plataforma móvil que la empuja. Una y otra vez la plataforma gira en diagonal, enviándola deslizándose hacia abajo. Waterston tiene que salvarse pegando su hacha en un pequeño agujero.

Estimada para correr cuatro minutos en pantalla, esta secuencia tomará ocho días para ser filmada.

Cómo suena

“Alien: Covenant” puede sonar de muchas maneras similar a la primera y segunda “Alien”: bestia asesina, tripulación escogida uno por uno, personaje femenino heroico. Las mentes detrás de “Covenant” saben que la película anterior, a pesar de que fue financieramente exitosa, enfureció a los fans que querían algo más que solo un vislumbre de último minuto de un extraterrestre.

“Lo que estaba claro era que la audiencia de ‘Alien’ hardcore quería un poco más de acción”, dice Mark Huffam, un productor de “Prometeo” y “Covenant”.

Una estrella que brilla

Entregar lo prometido es un tema común entre el elenco y el equipo. Michael Fassbender, coestrella que regresa, agregó: “Una vez que se pone en marcha, no para”.

Cuando vimos por última vez a Fassbender en “Prometeo”, su androide, llamado David, no era más que una cabeza cortada. Él interpreta a un robot diferente esta vez, llamado Walter. También es moreno –un marcado contraste con el pelo rubio de David–. Pero eso no es lo único que es diferente. David tenía características humanas que le hacían desafiar a sus amos humanos y salir por su cuenta. Walter fue programado con cero rasgos humanos.

“No hay vanidad en él, ni orgullo”, dice Fassbender sobre Walter. “Él no tiene sentimientos de inferioridad, o esa ambigüedad que estaba muy presente en David. Es más como un Leonard Nimoy como Spock. Opera por lógica y lo que sea necesario para mantener la tripulación y la nave a salvo. Es un súper mayordomo”.

Como sucede, David también está de vuelta, aunque el nominado al Óscar no revelará cómo ni por qué. Sin embargo, Fassbender acabó haciendo doble deber, con David compartiendo escenas con Walter a lo Hayley Mills en “The Parent Trap”.

Waterston posiblemente tuvo la tarea más dura. Ella interpreta a Daniels, una experta en terraformación que se encuentra conduciendo la carga contra la amenaza alienígena. En otras palabras, se parece mucho a Ellen Ripley, interpretada por Sigourney Weaver, de “Alien” de 1979. Son zapatos grandes para llenar, pero Waterston admite que la única vez que ella se preocupa de eso es cuando los periodistas le preguntan si está preocupada.

“No puedes pensar en esas cosas cuando estás trabajando”, explica Waterston. “Tengo demasiado en mi plato. No hay lugar para ello, gracias a Dios, porque si hubiese espacio para ello probablemente me asustaría. Eso sucederá una vez que terminemos”.

Danny McBride también está aquí, interpretando al piloto de la nave. Uno esperaría que él fuera el alivio cómico, tanto porque es McBride y porque viste un sombrero de vaquero en un guiño a Slim Pickens en “Dr. Strangelove”. Pero el actor dice que no va a ser muy gracioso.

“No hay mucha comedia en esto”, dice McBride. “Comienza en situaciones difíciles, y solo se pone peor desde allí. Hay mucha muerte en esto”.

Los personajes

Una cosa nueva para aumentar la tensión de forma extra: los personajes son todas parejas. El personaje de McBride está casado con una compañera miembro de la tripulación interpretada por Amy Seimetz.
“Significa que los personajes no solo tienen que cuidarse a sí mismos; hay alguien con quien están conectados”, dice McBride. “Si algo le sucede a la persona con la que están conectados, eso los saca de enfoque”.

La forma en que todo esto se unirá sigue siendo un misterio. “Covenant” tiene la tarea poco envidiable de profundizar la densa mitología de una franquicia y entregar las violentas promesas. Se nos prometen galones de sangre –cincuenta galones cúbicos, para ser exactos, en contraposición a los cinco normales–. Cuando hablamos con los actores, invariablemente llegan con sangre de mentira y cicatrices bellamente tatuadas en sus caras. (El nominado al Óscar Demian Bichir, que interpreta al jefe del estricto pelotón militar, tiene un par de quemaduras falsas bien feas marcadas en sus mejillas).

Si “Covenant” suena familiar, su director confía en que parecerá nueva. Ridley Scott dirigió el primer “Alien”, luego regresó a la serie con “Prometeo”. Él está de vuelta para “Covenant”, y mientras nos quedamos parados en el barro, rodeándolo entre tomas, dice que son las ideas embriagadoras y filosóficas que harán de “Covenant” más que una película slasher con un presupuesto gigantesco.

“Hay una fuerte historia por debajo”, dice Scott, que llevarán a cuantas secuelas le sigan en la estela a “Covenant”. Cómo esta termina definitivamente te llevará a la siguiente. Dejará muchas preguntas importantes”.Además, siempre se asegura de que sus películas sean diferentes. “Ese es mi plan cada vez”, añade. Trato de no repetir nada.


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