En la base aérea que fue set para “Man of Steel”. De izquierda a derecha: Phil Strub; el director Zack Snyder; el director del Departamento de Relaciones Mediales de la Fuerza Aérea en Los Angeles, Devlin Watson; y el director de Relaciones Públicas y Entretenimiento Ken Howes. / cortesía
En la base aérea que fue set para “Man of Steel”. De izquierda a derecha: Phil Strub; el director Zack Snyder; el director del Departamento de Relaciones Mediales de la Fuerza Aérea en Los Angeles, Devlin Watson; y el director de Relaciones Públicas y Entretenimiento Ken Howes. / cortesía

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Si ves que el equipamiento y los vehículos militares de las películas de Hollywood son increíbles, tienes que saber que casi todos los guiones de estas cintas han sido revisados en el cuartel general del Departamento de Defensa de Estados Unidos. La persona a cargo de decidir si es que la película va a tener algún tipo de apoyo, desde acceso a información o consejos para el uso de naves de la Armada o de la Fuerza Aérea, es Phil Strub, director de Entretenimiento del Pentágono. Metro habló con Strub para saber cómo las películas son “controladas”

Phil Strub trabaja como director de Entretenimiento hace 24 años. Explica cómo Hollywood está siendo “controlado”.

“Usualmente empieza con una llamada de los realizadores. Contactan a alguien del Departamento de Defensa establecido en Los Ángeles o a mí directamente. Al principio hablan sobre lo que quieren hacer, y nosotros les pedimos que nos manden el guion. Toda la versión, no solo las partes en las que está involucrado el Ejército. Eso nos ayuda a tener contexto. Vemos qué es lo que quieren de nosotros, porque nunca hacen películas solo por patriotismo. Y después revisamos la logística”.

“Tenemos que trabajar juntos, porque no tiene sentido empezar a pedir cambios en el guion para después darse cuenta de que el equipo que necesitan o lo que sea no está disponible. Si todo va bien, tomamos la decisión de que es posible apoyarlos. Incluso si es que el guion no es cambiado, pero sabemos que tendrá que serlo, uno de nuestros oficiales es asignado al proyecto y se le pide a la compañía realizadora que firme un contrato con nosotros llamado Acuerdo de Asistencia de Producción. Eso es todo. Siempre hay uno de nuestros empleados en el set, quien ayuda con la organización de nuestra parte, cuida a los actores, que a veces se vuelven locos y tratan de influenciarlos. O los directores, que a veces se salen de los libretos originales o que el clima cambia y los aviones no pueden volar. Todo tiene que estar controlado”.

¿Las cosas han cambiado mucho desde que estás aquí?

– Antes de que empezara a trabajar acá, en la era posguerra de Vietnam, el tema militar no era muy popular. Era muy difícil encontrar una película que mostrara a los soldados desde una perspectiva positiva. Era debate nacional si teníamos que involucrarnos o no en una guerra. Incluso lo sentí en mí mismo. Cuando estaba en el Ejército y usaba uniforme, era común que la gente viniera y te preguntara: “¿A cuántos niños has matado?”

Gracias a Dios no pasaba todos los días. Esto cambió justo antes de empezar a trabajar acá. Uno de los ejemplos es la película “Top Gun”. Jerry Bruckheimer, uno de sus productores, captó el estado de ánimo de la sociedad. Se dio cuenta de que los estadounidenses habían cambiado y estaban listos para entender que los participantes de Vietnam no eran solo villanos, sino que eran personas que seguían órdenes. Esta película tuvo una tremenda influencia en la sociedad. Quizás era una película media ridícula, pero recaudó muchos fondos justamente porque los autores fueron capaces de captar el cambio de ánimo del público.

Muchos critican al Pentágono por imponer algo parecido a un monopolio. Y, si ustedes se niegan a apoyar una película, su costo aumenta muchas veces.¿Eso es comparado con la censura?

– Sé que la gente dice eso, pero, por ejemplo, si el FBI viene y confisca todas las copias de la película, eso sería censura. Este es un país libre y cada quien puede decir lo que quiera. No controlamos proyectos sin argumentos.

Pero, por ejemplo, si ustedes no apoyan a una película, y ellos necesitan un helicóptero. ¿Qué podrían hacer?

– Quizás, si es que no encuentran un helicóptero particular que les sirva como modelo, podrían crear uno con gráfica computacional o hacerlo de madera.

Y si hacen eso, ustedes no se preocupan por la película, ¿aunque haya algo desconcertante en el guion?

– Sí, no hacemos nada con las películas cuyos guiones no nos gustan. Cuando empezamos a trabajar aquí, me acuerdo que había un rapero que hacía llamados para matar agentes del FBI y policías en sus canciones. Y alguien de su oficina se quejó. ¿Y   qué pasó? Titulares: “El Gobierno interviene”, “La mano dura del FBI”. Una vez hubo uno que era algo así como: “El Pentágono no quiere que veas esta película”. Siempre digo que si quieres que la gente vea la película, entonces publica las críticas del Departamento de Defensa. Y lo que deberían hacer es quedarse tranquilos y no decir nada.

¿Los directores pagan por usar las máquinas y el equipamiento personal?

– No, solo nos reembolsan lo que gastamos. Básicamente, relacionados a los vuelos y al combustible. No hacemos dinero con esto. Por ejemplo, una película necesita un avión nuclear. Y gasta un montón de combustible. Y a veces los realizadores no pueden pagarlo. Entonces tratamos de coordinar las acciones en las que va a estar involucrado el avión sin interferir en ninguna operación militar. Y recibimos el pago por esos vuelos. Así que no hay ganancias, solo compensaciones.

Sé que la gente dice eso, pero, por ejemplo, si el FBI viene y confiscara todas las copias de la película, eso sería censura. Este es un país libre y cada quien puede decir lo que quiera. No controlamos proyectos sin argumentos.

La sargento que actúa como los mejores

La miembro de la Marina de EE. UU., Danielle Albert, se transformó de repente en principal estrella del thriller biográfico estadounidense “Captain Phillips”

La película sobre el fiero Captain Phillips, que fue filmada con el apoyo del Pentágono, iba a terminar supuestamente con la reunión del protagonista con su esposa. Pero el guion fue cambiado. El director, Paul Greengrass, decidió recrear una escena de la vida real y le pidió a la médico a bordo, la sargento mayor Danielle Albert, examinar a Tom Hanks. La escena no solo fue parte de la película, sino que fue el final culminante.

 

Durante la entrevista obligada hecha después de la filmación, Danielle dijo: “Como militar, sin importar el género, estamos entrenados para pelear. Como médicos, tenemos que curar. Eso es lo que hago. Lo puedo hacer, porque es lo que se espera de mí. Pero no estoy para nada preparada para algo como salir en una película que será mostrada en todo el mundo. No sé cómo hacerlo. Es surreal para mí”.

“Estoy preparada para estar bajo fuego enemigo, luchando por salvar a un soldado… ¡Sí! Pero trabajar con Tom Hanks es una historia completamente diferente. Pasa en un universo paralelo no solo porque Tom Hanks estaba al lado mío, sino que porque estaba pensando todo el tiempo “Oh, Dios, ¡espero no deshonrar! ¡Me estarán mirando en todo momento!”

Danielle estaba preocupada por nada, porque se las arregló bien con el papel del jefe del Cuerpo de Hospitales O’Brien y a pesar de que no recibió nada por hacerlo, se transformó en una estrella no solo para su unidad, sino que para todo el Ejército.

La protagonista de “Hidden Figures” conoció a su marido gracias al Pentágono

La protagonista de “Hidden Figures” conoció a su marido gracias al Pentágono.

Una bandera del drama biográfico estadounidense sobre el destino de la primera mujer negra que trabajó como matemática para la Nasa, adorna una pared en el Pentágono.

“Casi no formamos parte de la filmación”, dice Phil Strub, encargado de Entretenimiento del Departamento de Defensa. “Querían usar una de nuestras bases para la película y a cambio, les pedimos agregar al guion una imagen positiva del Ejército”.

Para recordar la trama, la protagonista Katherine Goble Johnson, interpretada por la actriz tarajii P. Henson, es una mujer negra de una familia de escasos recursos, sin marido y con tres hijos que realiza su sueño de trabajar en la Nasa, luchando con la discriminación racial. La acción tiene lugar en los Estados Unidos de los años 60. De repente, aparece en la vida de Katherine un héroe retirado de la guerra de Vietnam, Jim Johnson, interpretado por Mahershala Ali. No existía ese personaje en el guion original.

“Así es como, con nuestra ayuda, la protagonista encontró la felicidad personal”, bromean los empleados del Pentágono.


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