Tom Hiddleston es un amante de las aventuras clásicas. /Metro
Tom Hiddleston es un amante de las aventuras clásicas. /Metro

Cine y Tv, Espectáculos por Lucía Hernández /MWN,

Llega a los cines la nueva adaptación de la historia del simio gigante, Kong. En ella, Tom Hiddleston interpreta al héroe experto en sobrevivencia que guiará una expedición por la Isla Calavera. Allí se enfrentará a sus mayores miedos.

James Conrad aceptó el viaje a la Isla Calavera por el dinero, ¿qué te hizo decir que sí a ti?

— Porque era una aventura a la antigua. Y me recuerda a las películas que veía de niño, como Indiana Jones and the Temple of Doom, Jurassic Park, King Solomon’s Mines y ser parte del legado de Kong es muy emocionante.

¿Tomaste algunas referencias de esas cintas? ¿Algo para desarrollar tu personaje?

— Traté de pensar en la reticencia del héroe, si es que eso hace sentido. Sam Neill me dijo recientemente que si interpretas al héroe con el sombrero, la clave para hacerlo bien es demostrar que él no quiere ser el héroe del sombrero. Es el típico que dice: “¡Ah, me toca ser el héroe, qué pesar!” Pero también quería crear un personaje original y lo llamamos Conrad, como un guiño a Joseph Conrad, el héroe de la novela Heart of Darkness. Es una historia que habla de un grupo de gente que navega río arriba y se enfrentan a sus propios miedos. James Conrad además es un soldado y un explorador en un momento interesante en la historia, a principios de los años 70, que fue un periodo de enormes cambios sociales y políticos y él se ve cara a cara con la naturaleza en su más aterradora y majestuosa forma.

Creo que una de las cosas que más sorprenden de la cinta es el realismo con el que está hecho Kong, pero eso no se ve hasta que está en pantalla. ¿Cómo fue para ti actuar frente a algo que no estaba y luego verlo en pantalla?

— En términos de lo que yo tengo que hacer profesionalmente es pura actuación. Es un salto de imaginación. Tienes que imaginar que estás en una escena frente a un simio prehistórico de 30 metros de alto, durante cinco meses. Y cuando finalmente vi la película estaba asombrado de lo que crearon. Y me hizo sentir muy afortunado de ser parte del legado de Kong.

Sé que una de las maneras de mantenerte en forma es corriendo y que para inspirarte para la escena sobre la roca usaste una canción del soundtrack de Sunshine, entonces, ¿cuál sería tu canción para correr (power song)?

— Mmm, cambia. Es una muy buena pregunta. Cambia dependiendo del clima. Recientemente he estado corriendo con Castle on the Hill de Ed Sheeran, a veces también corro con alguna banda sonora. Hay una canción maravillosa de Birdie que se llama Keeping your Head Up, es muy bonita y es de mis canciones favoritas del momento. No tengo tantas canciones para eso. Cuando corro, lo hago para ordenar mi mente. ¿Sabes con qué es increíble correr? Con el tema musical del documental de Planet Earth 2, de la BBC. Fue escrito por Hans Zimmer, un compositor brillante que escribió la banda sonora de Gladiator, Inception, The Dark Knight, entre otros. Tiene un sonido muy orquestal con el que me divierto mucho correr, sobre todo si está lloviendo.

¿Qué te gusta más, Kong o Godzilla?

— Ahora me estás pidiendo que escoja entre mis dos hijos favoritos. Pero te puedo contar algo. Crecí con Godzilla. Uno de mis recuerdos más tempranos es ver la caricatura de Godzilla que hizo Hannah Barbera, creo en los 70. Lo amaba pero luego pasé tres años imaginando a Kong, así que creo que me encariñé con él.

Y cuando viste a Kong en la pantalla, ¿fue como lo imaginaste?

— Fue mejor. Más poderoso, noble, de alguna forma. John y yo hablamos mucho sobre esto porque yo le pedía que Kong fuera menos como un gorila y más como un simio inteligente que se pudiera sostener en sus dos piernas, más como el Kong de 1933 y les insistí mucho en que le dieran una personalidad noble, no solo como una criatura, sino como un animal noble. Y creo que al final lo lograron.

¿Y qué disfrutas más, ser el malévolo Loki o el héroe reticente?

— (Risas) Me gustan los dos. Es divertido ser el Dios de la travesura, pero también tomar decisiones menos egoístas.


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