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Cine y Tv, Espectáculos por Metro Internacional,

Drew Barrymore debuta en una serie para Netflix donde interpreta a Sheila, una agente de bienes de raíces que de la noche a la mañana se convierte en zombi. ¿Cómo afectará esto a la vida de una familia suburbana en California? Metro charló con ella sobre eso y el proceso que vivió la actriz en esta nueva experiencia.

“Santa Clarita Diet” es divertida y al mismo tiempo asquerosa. ¿Cuál fue la intención de todo esto?

— Creo que la serie tiene un cierto optimismo; si superas la sangre y el vómito descubres en la trama dulzura, optimismo y la familia tiene un lugar especial, le da base a la trama. Eso fue lo que me atrajo del proyecto. Me dio ese factor emocional. Luego, el “gore”, más que algo asqueroso es divertido para mí. Miedo me daría ver a un vecino que te está espiando por la ventana, eso sí me asusta.

¿Qué ha sido lo más asqueroso que te ha tocado comer?

— Siempre me daban cosas diferentes. Cada día en el set me preguntaba, ¿qué me darán de comer hoy? Hubo de todo, desde pastel líquido, manzanas deshidratadas o una liga comestible que sabía a dulce.

¿Desde la primera lectura del guion te diste una idea de qué se iba a tratar o cómo fue que te enteraste que ibas a comer humanos?

—Cuando recibí el guion, estaba en un momento en el que no quería trabajar. No era que tuviera montones de guiones encima y yo los rechazara, sino que estaba concentrada creando y produciendo. Pero mi agente y mi socio pasaron meses hablándome del guion, pidiéndome que lo leyera. No estaba en mis planes trabajar, yo quería quedarme en casa con mis hijas. Pero cuando lo leí, me convencieron porque era algo diferente y fresco. Me sacó de un momento de vida muy triste que estaba pasando: mi divorcio.
Leer el guion me divirtió, me hizo reír, y era conmovedor al mismo tiempo, así que acepté de inmediato. Ahora debo reconocer que fui muy afortunada. Sheila hizo mi vida mucho mejor, me hizo despertar. Ella es asombrosa.

¿Y cómo defines el tono del show?

— No es una parodia, pero tampoco es una sátira. No se burla del género, de ninguna manera. Creo que la idea de un zombi en la familia se lleva de la manera más realista y auténtica posible. Justo por eso, yo no me puedo relacionar con cualquier otro género. No puedo hacer películas o series de viajes en el tiempo o extraterrestres, porque no me puedo conectar con eso. Ahora claro, sí hay zombis, pero la trama es sobre la relación entre el matrimonio y la familia donde hay una nueva condición entre ellos.

¿Cómo fue para ti hacer este formato?

—Algo que me ponía nerviosa es que cuando haces una película tienes un guion y ya, sabes perfectamente que vas a estar filmando todos esos meses. En cambio ahora, cada semana tenía un guion diferente y por momentos me preocupaba qué pasaría, si de repente alguno no me gustaría. Pero hay tan buenos escritores en esto que recibir un guion cada semana era como un regalo. Me emocionaba saber qué vendría para mí. Y contrario al cine, donde inviertes dos años de tu vida por dos horas, ahora son meses por horas y horas de televisión. Me gustó mucho este formato y el proceso. Fue como mi sueño hecho realidad.


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