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Espectáculos, Música por Metro Internacional,

Freddie sabía que tenía sida desde 1987, y aunque lo había mantenido oculto durante varios años, decidió darlo a conocer al mundo un día antes de su muerte. Teniendo claro que su vida se estaba extinguiendo, dejó todo listo para lo que vendría después. Grabó una serie de videos sobre su enfermedad para que se mostraran luego de su fallecimiento y donó parte de su fortuna a la lucha contra el VIH.

Para su funeral quiso que se escucharan algunas grabaciones, una de ellas Barcelona, la cual realizó junto a Montserrat Caballé. Se trató de una ceremonia pequeña a la que solamente asistieron 14 miembros de su familia. No obstante, lejos de aquel panorama, millones de seguidores lloraban su partida.

Sin embargo, el legado de Mercury, más allá de su testamento, está en sus maravillosas creaciones junto a Queen, que partieron la historia de la música en dos y transformaron la escena en los años setenta y ochenta. Hasta el momento, la banda ha vendido más de 300 millones de discos, la mayoría después de la muerte de Freddie.

Uno de los hitos más importantes en la carrera de la banda londinense ocurrió en 1985, cuando participó en el multitudinario festival Live Aid. Su show pasó a la historia como una de las mejores presentaciones en vivo en la historia del rock. Sin duda, Mercury sabía cómo encantar al público con su estrambótico performance y dotes artísticas.

Otros de sus conciertos más importantes fueron en el Estadio de Wembley, el 11 y  12 de julio de 1986. En un principio, solamente se tenía pensada una fecha, el 12, pero las más de 100.000 entradas se agotaron en unas horas, por lo que se decidió un concierto más un día antes. Fue así como Freddie se convirtió en el ‘Stadium Rock’. Ante miles de personas, nadie le ganaba a Queen.

El registro vocal de Mercury era único, tanto así que ha sido materia de estudio en diferentes partes del mundo. Por ejemplo, algunas investigaciones concluyeron que  su garganta daba vibraciones que incluso Pavarotti no podía alcanzar.

Innuendo, de 1991, fue el último disco grabado con Freddie Mercury. Los integrantes de Queen han afirmado en varias ocasiones que este álbum lo realizó “arañando a la muerte”, de allí que canciones como The Show Must Go On fueran un reflejo del Mercury que también pasó a la historia por la lucha contra el sida: “El espectáculo debe continuar. Por dentro mi corazón se está rompiendo. Mi maquillaje puede estar descascarándose, pero mi sonrisa aún está”.

El último álbum de Queen se produjo con pedazos de voz de Freddie, que grabó estando gravemente enfermo. El resultado fue Made in Heaven, que fue lanzado en 1995 y debutó en el primer lugar en los listados del Reino Unido.

Freddie seguirá siendo escuchado generación tras generación. Son sus fanáticos, los artistas y su música, los que extenderán su legado. En la actualidad, el cineasta Bryan Singer planea la realización de Bohemian Rhapsody, una cinta sobre la célebre banda y que contará con Rami Malek como protagonista, interpretando al gran Mercury.


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