Especiales por Metro,

Diversos estudios han demostrado que durante los primeros años de vida, el cerebro de los niños es como una esponja. Por eso los expertos en el lenguaje animan a que los niños se lancen cuanto antes a aprender otros idiomas.

Ser bilingüe no sólo mejora la atención de los pequeños, sino que sirve de entrenamiento mental y ayuda a ejercitar la memoria de los pequeños.

“Durante los cuatro primeros años de vida es cuando se generan más conexiones neuronales. Este periodo, en el que se forma el cerebro del niño, es perfecto para alimentarlo con información y con estímulos lingüísticos”, explica el doctor Manuel Pedrosa, neurocirujano del Hospital de la Princesa, de Madrid a la web crecerfeliz.es

El especialista indica que “cuando la madre habla a su hijo, el cerebro construye una arquitectura específica que se ajusta a los sonidos propios de esa lengua”.

“De aquí la importancia de introducir los nuevos idiomas tan pronto. Además, se ha demostrado que a un niño le cuesta lo mismo aprender una lengua que dos”, insiste Pedrosa.


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