|Dreamstime
|Dreamstime

Especiales por María Joaquina Sánchez/ Metro Nicaragua,

Nuestra boca no es ajena al resto del cuerpo, de igual forma que el cuerpo no es ajeno a lo que ocurre en la boca, de ahí que el estrés sea capaz de provocar una reacción en cadena con consecuencias inicialmente difíciles de imaginar.

Esas tensiones que se expresan en el cuerpo con dolores de cabeza, contracturas musculares, gastritis, cansancio, trastornos del sueño, ansiedad o depresión, también alteran la salud bucal, ya que se modifica el equilibrio que lo mantiene sano, expresa María Lisseth Vilanova, cirujano dentista y especialista en odontología estética y reconstructiva de la clínica Dental Natural.

La especilista dice que “hay evidencia científica que demuestra que el estrés es un factor de riesgo capaz de propiciar ciertas enfermedades bucodentales”. Según la galena, hay cuatro enfermedades en las que la tensión y la ansiedad pueden perjudicar nuestra sonrisa.

Periodontitis o piorrea

El estrés es uno de los factores de riesgo de las enfermedades de las encías, junto a otros como la predisposición genética, la higiene y el consumo de tabaco o alcohol, que además suele aumentar en situaciones de tensión. El cortisol, conocido como la hormona del estrés, puede generar inflamación en diferentes puntos de nuestro cuerpo, lo que propicia un mayor riesgo de la enfermedad periodontal.

Bruxismo o apretamiento de dientes

En etapas de estrés podemos sufrir bruxismo, es decir, apretar y rechinar los dientes de forma involuntaria, durante el día o mientras dormimos, provocando en ellos un desgaste e incluso fracturándolos. El bruxismo acarrea además dolores musculares en la zona de la articulación temporomandibular (en la oreja, en un lado de la cabeza, la nuca o el cuello).

 

 

Aftas y herpes

Las aftas bucales o llagas son pequeñas úlceras que suelen aparecer por diferentes razones como: una higiene bucodental deficiente, una mala intervención en la boca (por ejemplo, una limpieza bucal agresiva) o incluso por mordernos involuntariamente la lengua o el interior de la boca. Indirectamente, pueden proliferar cuando estamos bajo una excesiva presión, ya que el estrés hace que nuestro organismo se encuentre con las defensas bajas.

Aunque no lo parezca, el estrés influye en la salud bucal y más si nuestra rutina diaria es agitada.

Algo similar ocurre con los herpes o calenturas, causados por el virus del herpes simple (HSV-1), que aunque superemos la enfermedad, este se queda alojado en los llamados ganglios de Gásser y se libera bajo situaciones de estrés, fatiga o embarazo.

Sequedad bucal, caries y mal aliento

El estrés disminuye nuestros niveles de producción de saliva y, por tanto, aumenta las posibilidades de sufrir xerostomía o síndrome de la boca seca, que puede provocar un efecto “dominó” con varias consecuencias: irrita los tejidos blandos de la boca, haciéndolos más susceptibles a las infecciones; provoca un aumento de caries dental e incluso contribuye al mal aliento. Además, en las encías, la sequedad de la boca aumenta la placa bacteriana y la incidencia y gravedad de la enfermedad periodontal.

“El estrés es un factor de riesgo capaz de propiciar ciertas enfermedades bucodentales”.María Lisseth Vilanova.

Para evitar todas estas patologías bucales es importante saber afrontar los períodos de estrés y no dejar que nos sobrepasen, aconseja Vilanova. Existen diversas técnicas de relajación y meditación para conseguirlo. Además es fundamental una buena higiene bucodental basada en el cepillado diario, el uso del enjuague bucal y el hilo dental, así como las visitas periódicas a tu odontólogo. De este modo se pueden superar los períodos de estrés sin tener grandes consecuencias en la salud bucal.


Noticias Relacionadas