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Elecciones del domingo. Dilma Rousseff (PT) y Aécio Neves (PSDB) llegan en vísperas de la segunda ronda centrados en São Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro

De entre los casi 145 millones de votos en disputa el próximo domingo, los candidatos presidenciales

(PT) y Aécio Neves (PSDB) compiten por los tres principales colegios electorales: São Paulo, Minas Gerais y Río de Janeiro, que en conjunto representan 41,5% del electorado brasileño, o 59,3 millones de votos. La evaluación es que un buen desempeño en los tres estados puede ser decisivo en la recta final de la más importante elección del Brasil.

Los trackings de los candidatos -las encuestas internas hechas diariamente por las campañas – demuestran que se trata de una posibilidad real de una decisión voto por voto.

Los candidatos tratan de disminuir el margen histórico de 10% de los blancos y nulos y atraer el elector que decide el voto durante el camino de la votación – nombrado como responsable por las distorsiones entre las encuestas y los resultados de las urnas el 5 de octubre.

Estrategias
En São Paulo, Aécio ganó con 44%, pero busca un margen superior al 50%. En el Estado, Dilma intenta ampliar el índice para al menos 35%, 10 puntos porcentuales más de los votos que ganó en la primera ronda.

En Minas Gerais, uno de los principales asuntos de los últimos debates, el PT ganó, pero el PSDB cree que puede llevar votos si apuesta en la popularidad de Aécio, que ya fue gobernador de este Estado por dos veces.

En Río de Janeiro, Dilma tiene la tribuna y el apoyo de ambos candidatos a gobernadores de ahí, Luiz Fernando Pezão (PMDB) y Marcelo Crivella (PRB). Y Aécio espera el apoyo masivo de los 2,5 millones de votos de los electores de Marina Silva (PSB), la candidata que perdió en la primera ronda y ahora lo apoya. De acuerdo con el Ibope, sin embargo, Rousseff tiene 56% y Aécio 44%.

Ayer, el TSE (Tribunal Superior Electoral) aprobó el derecho de respuesta a los candidatos el sábado, un día antes de la elección. La medida pretende evitar los ataques más duros en el último día del programa electoral, que será el viernes por la noche.

La intolerancia es la marca de la elección
Algunos dicen que nunca antes en la historia reciente del Brasil una elección fue tan feroz como ésta. El clima entre los votantes de Rousseff y Neves muchas veces termina por caer en una falta de respeto, provocando peleas entre padres e hijos y interrupciones de las amistades largas.

La publicitaria Jessyca Ferrari, 23 años de edad, vio una amistad de seis años terminar debido a los desacuerdos políticos. “Mi amiga, que vota por Aécio, publicó que Luciana Genro [una de las candidatas derrotadas en la primera ronda] apoyaría a Dilma. Me hizo un comentario diciendo que ella debe investigar mejor antes de hablar y ella me ha bloqueado”.

Los estudiantes Giulia Barros y Daniel Bocatto, ambos de 21 años, tuvieron que comprometerse a no hablar sobre política para que el grupo de seis estudiantes de la Universidad Metodista pudiera completar el trabajo final de conclusión del curso.

Durante una reunión, Julia dijo que no estaba de acuerdo con las políticas sociales del gobierno de Dilma. “El país está dividido entre los que reciben los beneficios y los que pagan los impuestos para pagar por todo esto”. Daniel no estuvo de acuerdo con su colega y la discusión tomó más de una hora. Para evitar que el trabajo se hiciera daño, el grupo llegó a un acuerdo: no se habla más de la política o de la elección presidencial.

Aburrido con el clima de intolerancia, el profesor de Derecho José María Rodrigues Neto creó una campaña en el Facebook. “No destruir amistades debido a la campaña electoral! Yo tengo mi opinión y yo respeto la suya. Viva la democracia”. La campaña fue compartida por más de 460 mil personas.

Informe especial desde Metro Brasil


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