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Es una piedra en el zapato de las autoridades que tratan de acabar con la guerra contra el narcotráfico en México: El popular género de los narcocorridos genera millones de dólares en ventas, pero sus canciones descaradamente idealizan a contrabandistas de estupefacientes, capos y a la violencia sangrienta que va asociada con ellos. Pero parece que las autoridades están ganando la batalla contra la música.

El principal representante de los narcocorridos, Alfredo Ríos, alias “El Komander”, recientemente anunció su retiro temporal, después de que su música fue prohibida en tres estados de México, donde los gobiernos locales argumentan que su música “alienta la conducta antisocial”. Con la amenaza de que sus canciones pudieran ser censuradas en otros lugares, “El Komander” dijo en una entrevista exclusiva para Metro que “no puede haber una ley que prohíba a la gente a expresarse.”

“Las historias que canto no son de otro planeta; no son traídas de Marte, son situaciones que están sucediendo en mi país, en mi ciudad. Si quieren prohibir esto ahora, no sabemos a dónde vamos a terminar después”, dijo “El Komander” vía telefónica, y agregó que a pesar de que no está de acuerdo con las acciones de los gobiernos, no está en condiciones de hacer nada al respecto.

Para Raúl Benítez Manaut, sociólogo y experto en seguridad de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), “la censura en sí es un acto de represión”, pero admite que estas canciones “promueven la violencia y el consumo de drogas. También alaban a formas ilegales de vida y hablan mal de las autoridades”.

Aunque los narcocorridos son una derivación de los corridos, un estilo de música balada que cuenta con una larga tradición en México, el controversial género musical conoció por primera vez la censura en 2011, durante el apogeo de la guerra declarada por el ex presidente de México Felipe Calderón contra los cárteles de la droga.

Sin embargo, los expertos creen que la censura del gobierno ha hecho muy poco para calmar a los que quieren escuchar la música prohibida. “A los usuarios, la censura no los ha detenido ni les ha afectado”, dijo Jesús César Burgos Dávila, investigador de sicología de la Universidad Autónoma de Barcelona y experto en narcocorridos. “Si bien la censura tradicionalmente ha sido en radio y televisión, esto no ha impedido el consumo a través de otras vías. Por ejemplo, a través de Internet”, explicó a Metro.

Los narcocorridos no son exactamente el origen del problema del tráfico de drogas y la violencia en México. Sin embargo, este género musical ha estado directamente vinculado a los cárteles de la droga y la muerte de algunos cantantes.

“Es cierto que algunos señores de la droga pagan para tener su propio ‘corrido’ y es cierto que algunos compositores dedican canciones a los líderes de los cárteles”, dijo Julian Wood-lado, periodista musical residente en México.

De hecho, la relación entre los narcotraficantes y los cantantes puede terminar con violencia, como ha sucedido con varios artistas que han sido ejecutados por los cárteles.

Los narcocorridos no son el único género musical que ha sido relacionado con actos criminales o violentos. Históricamente, el  gangsta rap, en los Estados Unidos, ha sido asociado durante mucho tiempo con el mundo del hampa y con la muerte de cantantes famosos como Tupac Amaru Shakur. De hecho, expertos como Elijah Wald, autor de ‘Narcocorrido’, comparan estos dos géneros y asegura que los narcocorridos son el “Gangsta Rap Latino.”

En medio de la censura, Burgos Dávila señala que “la idea de que ‘los narcocorridos son malos’, es un argumento que ha impuesto el gobierno. Han preferido culpar a los músicos como promotores de una cultura del narcotráfico, que dirigir la mirada hacia aspectos económicos, culturales y políticos que sustentan las condiciones de violencia y criminalidad”.

 


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