Margot Robbie / Getty Images
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Margot Robbie nació en 1990 en la Costa de Oro australiana, y se mudó a Melbourne a los 17 años para empezar su carrera cinematográfica. En 2008, dejó de ser solo una actriz invitada de la telenovela Neighbours para obtener un papel principal y, después de tres años en el programa, se fue a Hollywood a buscar su futuro. En Había una vez en Hollywood, Margot Robbie protagoniza a Sharon Tate, la estrella en ascenso que acababa de casarse con el popular director Roman Polanski.

¿Cómo conseguiste el papel de Sharon Tate?

De hecho, no sabía que Quentin estaba creando este proyecto, pero acababa de escribirle una carta donde decía: “Soy fan tuya, ¿puedo verte trabajando?”. Siempre había querido escribirle y comunicarme con él, porque realmente lo adoro a él y sus películas desde que era niña. Pero esperé. Pensaba: “No, todavía no soy una actriz tan buena como para escribirle”. Así que esperé el momento en que sería lo suficientemente buena como actriz para comunicarme con él. Luego vi la primera edición de I, Tonya, y pensé que ya me gustaba mi actuación lo suficiente como para comunicarme con él. Entonces, le escribí una carta y así empezó todo.

¿Te mandó el guion?

No. Solo hay un guion. Está escrito con su puño y letra, y no se tiene que duplicar ni enviar. Tienes que ir a la casa de Quentin, sentarte en un rincón de su cocina y leerlo. Así que me senté allí… Soy una lectora lenta, y también sentía mucha emoción por tener el guion original de Quentin Tarantino en mis manos. Estuve allí unas cuatro horas y media. Él se iba, pero cada 45 minutos regresaba y preguntaba:

—¿Quieres algo de tomar? ¿Quieres un poco de salami con queso y galletas?

Así que comí algo, me dio una cerveza VB, que es un tipo de cerveza australiana. Yo pensaba: “Me muero de ganas de decirles a mis amigos australianos que Quentin bebe cerveza VB. Es increíble”.

Protagonistas de “Había una vez en Hollywood” / Getty Images

¿Qué hiciste después?

A partir de allí empecé a investigar y a prepararme para el papel. Tengo mi procedimiento general, que es un poco diferente para cada personaje, por supuesto. Pero esta era una época que definitivamente nunca había explorado. Había protagonizado un programa de la época de 1963, así que sabía acerca del principio de los años 1960, pero no conocía la época de la película. Fue fascinante.

¿Tenías preguntas de cómo hacer el papel o te metiste directo en él?

Confiaba en Quentin. Sabía que no iba a realizar la película en la forma esperada. Me daba curiosidad ver cómo iba a mezclar la trama de los personajes con esa época de la historia de EE. UU. Pero sabía que no sería lo que yo esperaba, porque sus películas no son predecibles. Así que me involucré con una mente abierta, contenta de estar en la aventura.

¿Cómo te preparaste?

Platicamos mucho, acerca de Sharon como personaje y la época. Quentin me proporcionó mucho contexto y atmósfera de Los Ángeles en 1969, porque él lo vivió. Hay un límite en lo que puedes conocer por los libros o Internet o lo que sea. Además, hice lo obvio: leí todo lo que pude, vi todo lo que pude. Empecé a trabajar con un maestro de baile que había conocido a Sharon. Hablé con su peinadora y pasé tiempo con la hermana de Sharon. Fue genial prepararme para ser Sharon, pues era una mujer hermosa. Fue un verdadero placer.

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¿Estuviste en contacto con Debra, la hermana menor de Sharon?

Fui muy afortunada de poder estar con Debra, y ella fue encantadora al darme su tiempo, y de verdad me acogió. Fue maravillosa: muy, muy abierta, y significó mucho para mí, obviamente, tener su bendición.

¿Qué más hiciste?

Además de eso, me preparé como siempre lo hago. Trabajo con un maestro de actuación, con un maestro de voz, y con un maestro de movimiento, lo cual siempre me ayuda; hago trabajo con animales, la técnica Alexander, ese tipo de cosas. Me hace falta hacer todo eso como preparación para un personaje, y luego puedo entrar al set y echarlo todo por la ventana, y estar en el momento.

¿Viste películas de la época?

Quentin proyecta películas para todo el equipo: hay función de cine cada semana. Por ejemplo, se menciona mucho El gran escape en el guion, así que todo el equipo se reunió para ver esa película y beber margaritas. No la había visto y me impactó. En el intermedio, pregunté:

—Ese personaje no va a morir, ¿verdad?

—No te voy a decir —respondió Quentin—. ¿Cómo es posible que no la hayas visto?

Además, vi todas las películas de Sharon, películas de la época, escuché podcasts, leí libros, todo eso.

Margot Robbie / Getty Images

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Mucha gente en Cannes no entendió por qué Sharon no tenía muchos diálogos…

Es mucho más fácil describir a mi personaje con palabras. Es mucho más fácil que pasar un mensaje, o sentimiento o atmósfera, sin palabras. Obviamente, tengo diálogos en la película, pero la mayor parte del tiempo hago las cosas diarias y estoy sola, así que el diálogo está limitado. Pero el público pasa tiempo con ella. Hay mucho tiempo de pantalla solo con ella, cuando está conduciendo, caminando, viendo una película…

…O comprando la primera edición de Tess de los d’Urberville como regalo de cumpleaños para su marido…

Exacto, lo cual inspiró a Roman para hacer la película Tess. Pero, en cualquier caso, espero que la gente sienta algo en esos momentos con Sharon en la pantalla.

¿Alguna vez has ido a ver una de tus películas, igual que Sharon?

Sí. Fue un momento surrealista en la premiere en Cannes, hacer exactamente lo que Sharon hacía en la pantalla: sentarme, ver la película, escuchar la reacción de la gente; pensé: “No puedo creer que esto esté pasando”. Pienso que esa es la mitad de la alegría del cine: tener esa experiencia comunitaria, y ver que todo mundo reacciona de manera diferente, o quizás de la misma manera, al mismo tiempo.

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¿Cómo te ayudo Quentin con la atmósfera? Porque al parecer el set que creó era muy real, una atmósfera muy táctil.

Así es. Era un set muy tangible. Todo lo que nos rodeaba era tangible. Lo cual es un lujo que ya no existe, pues es mucho más fácil recrear el pasado digitalmente que construirlo todo. Así que conducir por Hollywood Boulevard por cuadras y cuadras, y todo se veía como en 1969… Todos los anuncios, todos los extras en la calle, todos los autos. O sea, cerraron avenidas. Fue una locura. Quentin va mucho más allá que la mayoría de la gente. Es un regalo para un actor. Eso te ayuda en tu trabajo.

¿Hablaron alguna vez de ponerte allí?

En realidad no. Le pregunté a Quentin:

—¿Vamos a recrear esa escena?

—No, no, no —me respondió—. Me encanta pasar la escena original.

Sé que de niño fue a ver esa película y le encantaba, así que no me sorprende que quisiera poner la filmación original.

¿Es difícil ser una estrella de cine en esta época de las selfies, comparando con la inocencia de 1969?

Definitivamente no sé cómo sería en 1969, pero el paisaje, me imagino, ha cambiado mucho. Y sí, las redes sociales han cambiado todo. Pero no, no sé cómo habrá sido entonces.


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