Ni los millones de seguidores le dieron a Arii para vender 252 piezas. / Getty Images
Ni los millones de seguidores le dieron a Arii para vender 252 piezas. / Getty Images

Destacado, Redes Sociales, Trending por Luz Lancheros / Metro internarcional,

Tiene más de dos millones de seguidores, pero no fue capaz de vender ni 36 camisetas (en realidad ella aclaró que eran muchas más, 252). Pero Arii (Arianna Renee), influencer de 18 años, se hizo famosa y ahí sí fue viral cuando mostró que lo de los influencers ni es tan bueno ni dan tanto: la empresa le exigió un mínimo que con sus likes no pudo cumplir. Pero su caso no es el único.

De hecho, para el primer trimestre de este año, la proporción entre likes y seguidores de los perfiles especializados en moda disminuyó casi dos puntos comparados con el año pasado, de acuerdo con Influencer Marketing Benchmark Report 2019, de la consultora InfluencerDB. Si se habla de interacción y engagement, el Like Follower Ratio (la interacción de los influencers con los seguidores) bajó de 5,3% a un 3,5% desde el año pasado. Por otro lado, otro estudio hecho por la compañía Cheq y la Universidad de Baltimore revelaba que las compañías perdieron aproximadamente 1.400 millones de dólares al contratar influencers. Se investigaron a 10.000 de ellos, 25% de sus seguidores eran comprados o manipulaban su engagement incluso en post patrocinados.

Ahora bien, se sabe que hay empresas que compran abiertamente seguidores, incluso hubo un escándalo por una que hacía eso para famosos (Devumi).

36% de las compañías estadounidenses que trabajaron con influencers están satisfechas con los resultados. / Pxhere

Sumado a eso, en Estados Unidos, solo el 36% de las marcas considera que usar a los influencers para sus ventas es una estrategia exitosa, lo que habla de la pobre cultura y la sobresaturación que existe con ellos. Sin contar las malas prácticas, tanto de marcas como de influencers que por lo menos cuentas como What The Fake denuncian (giveaways, mendigar likes, pedir cosas regaladas) y escándalos de scams donde los influencers son descubiertos al vender promesas falsas, cursos que no lo valen o productos en mala calidad, entre otros.

¿Por qué los seguimos?

“Todo tiene un punto de saturación. Llegamos a que Facebook solo es contemplativo. La gente le da like, pero opina mil veces menos. Y solo comparte memes prefabricados. Ahora bien, las marcas tienen un gran problema. Tienen gente al frente que tiene demasiados compromisos e intereses con los mismos influencers. Es un poco como cadena de club: solo dejan entrar al que conocen”, le expresa a Metro el coolhunter de la agencia Trendo, Gustavo Prado. “Desde el día uno era obvio que los influencers no tenían ninguna influencia. Les podemos dar like, pero no determinan comportamientos. En el futuro inmediato, todo el asunto del marketing se tiene que redefinir, porque se parte de bases totalmente equivocadas: el “customer journey” no le interesa a ningún consumidor: la gente compra por antojo cosas ocasionales o compra siempre lo mismo, fuera de eso, no hay manera de cambiar su comportamiento ”, añade.

/ Pxhere

“Lo que es auténtico hoy, mañana ya no lo es. Nuestra mente está diseñada para ignorar lo conocido y prestarle más atención a lo novedoso. Por otro lado, el terreno de los influncers al igual que todo lo que tiene que ver con el mundo digital, es un mundo en su primera infancia, por lo tanto las marcas saben que tienen que hacer mucha prueba y error si quieren resultados”, explica a Metro el experto en marketing digital, Ricardo Cardemas.

“¿Se acabará este año el juego para el marketing de influencia? Esto se plantea debido a la falta de transparencia, y autenticidad, que ha empeorado debido a la mala selección de influencers. No creemos que estalle la burbuja del marketing de influencia y hay muchas señales de que todos los actores siguen confiando en la industria”, explica en la presentación de la agencia de marketing FOUND, Leona McCaul. Y este es el reto para los influencers, para quienes orientan su contenido y para los consumidores. Porque ya decía Cecil Beaton en 1954: “No hay nada más poco original que tratar de ser auténtico”.

3  grandes escándalos de influencers en 2019

Caroline Calloway

Se hizo famosa al mostrar de manera idealizada su estancia en Cambridge. Pero también porque engañó a su novio, se gastó el adelanto de su libro y su evento de “creatividad” que cuesta 165 dólares fue un desastre y lo tuvo que cancelar. Vice también mostró que el apartamento que mostraba en sus historias tenía problemas de pagos en la renta y que el taller no lo valía.

Brooke Houts

Era medianamente famosa en Youtube, hoy es infame por lo que le hizo a su perro, con el que ha salido en la mayoría de sus videos. Subió un video por error en el que se ve gritándole, escupiéndole y golpeándolo. Internet se volvió contra ella y la Policía de Los Angeles la investiga por maltrato animal.

Annabelle Gibson

La influencer australiana, que hablaba de vida saludable, fingió tener cáncer cerebral, que supuestamente superó con una dieta que ella se inventó, de la que hizo un libro y hasta una app. En 2015 se descubrió el fraude, jamás estuvo enferma y además, de los 440 mil dólares australianos que recogió para pacientes con cáncer solo donó 10 mil y lo demás se lo gastó en lujos. Por eso tuvo que comparecer ante las autoridades.

 


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