Incendios en Brasil, imagen satelital de la plataforma Windy.com / Cortesía
Incendios en Brasil, imagen satelital de la plataforma Windy.com / Cortesía

Destacado, Mundo por AFP,

La Amazonía está en llamas y las redes sociales hierven por denuncias contra la política ambiental del presidente de Brasil, el ultraderechista Jair Bolsonaro, que sospecha, sin embargo, que muchos incendios pudieron ser provocados por ONGs en “guerra” contra su gobierno.

“Puede estar habiendo, sí, puede, no lo estoy afirmando, una acción criminal de esos ‘oenegeros’ para llamar la atención contra mi persona, contra el gobierno de Brasil. Esa es la guerra que estamos enfrentando”, afirmó Bolsonaro en Brasilia, al tiempo que se realizaba en Salvador (Bahía, nordeste) una conferencia regional sobre cambio climático.

En la red Twitter, el hashtag #PrayforAmazonas (reza por la Amazonía“) era la primera tendencia mundial el viernes a las 16H30 GMT, con 307.000 tuits, seguido por #ONGs, relacionado con las declaraciones del mandatario, un escéptico del calentamiento global.

Muchos mensajes denunciaron la escasa repercusión hasta ahora de la multiplicación de focos de incendio. “El pulmón del planeta desde hace 16 días se está incendiando y nos enteramos por redes porque los medios no hablan de ello”, escribió un usuario.

Entre enero y el pasado 19 de agosto se han registrado 72.843 focos de incendios foresales en Brasil, un 83% más que en el mismo período del año pasado, según el Programa de Quemas del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE).

Los incendios en la región amazónica se deben a las quemas provocadas para deforestar un terreno, con el objetivo de convertirlo en área de pastoreo, o para limpiar áreas ya deforestadas, generalmente en la temporada seca, que debe acabar dentro de dos meses.

Pero la causa del actual descontrol, según analistas, es el fuerte aumento de la deforestación: 2.254,8 km2 en julio, casi el cuádruple del mismo mes de 2018, según el INPE.

Esta imagen del Observatorio de la Tierra de la NASA obtenida el 21 de agosto / AFP

WWF-Brasil lamentó “la nueva tentativa del presidente Jair Bolsonaro de desviar el debate legítimo de la sociedad civil sobre la necesidad de proteger la Amazonía y, de combatir, en consecuencia, la deforestación que origina los incendios desproporcionados que asuelan al país y comprometen la calidad del aire en varias regiones”-

El ministro de Medio Ambiente, Ricardo Salles, sostiene en cambio que los vientos fuertes fueron los causantes del fenómeno.

“Tiempo seco, viento y calor hicieron que los incendios aumentasen mucho en todo el país”, señaló Salles en su cuenta de Twitter, anunciando el envío de brigadistas para contener los incendios.

– Ministro abucheado –

Salles fue abucheado al discursar por la mañana en la Semana del Clima de América Latina y el Caribe que se desarrolla en Salvador, un evento preparatorio de la cumbre de la ONU sobre el cambio climático del 23 de septiembre en Nueva York y de la conferencia del clima COP25 que se celebrará en Santiago de Chile en diciembre.

“La reunión que tenemos aquí consolida efectivamente la preocupación, el momento importante que vivimos en el mundo de cambio climático” y sirve “para que Brasil muestre ejemplos de sustentabilidad” y busque oportunidades de inversión”, acotó Salles.

Bolsonaro promueve desde su llegada al pOder la apertura de reservas indígenas y de áreas protegidas a actividades agropecuarias y de minería.

Discurso antiambientalista

Bolsonaro evitó que Brasil albergara la COP25 desistiendo de organizarla y amenazó con sacar al gigante sudamericano del Acuerdo de París sobre Cambio Climático.

Pero su discurso generó resistencias incluso en sectores económicos, preocupados por eventuales medidas de cierre de mercados en Europa.

Jair Bolsonaro. AFP/Metro

Jair Bolsonaro. AFP/Metro

Para Antonio Carlos Magalhaes Neto, alcalde de Salvador, Brasil seguirá liderando la lucha contra el cambio climático, más allá del “discurso” del presidente brasileño.

“Tengo esperanza de que el gobierno federal no asuma una postura radical o exagerada para desconstruir esa agenda (ambientalista) tan importante. Si el camino es ese, que espero que no sea, pero si el camino es ese vamos a tener fuerzas políticas en el país que van a enfrentarlas”, dijo el alcalde a la AFP.

Sin embargo, los ambientalistas son pesimistas y consideran que Bolsonaro y sus políticas son una amenaza para el medioambiente.

La conferencia de Salvador “es una farsa, un evento lobbista, empresarial y no tiene presencia de la gente de aquí, no tiene la presencia de brasileños”, advirtió Thais Vinhas, integrante de la Fundación Terra Mirim.

El río Xingu fluye en la cuenca del Amazonas el 15 de junio de 2012 / Getty Images

“La Amazonía en llamas y ellos hablando de financiamiento climático”, denunció Vinhas, en alusión a la discusiones que se producirán hasta el viernes en Salvador para lograr mayor financiamiento a la lucha contra los efectos del calentamiento global

La Amazonia es el bosque tropical más grande del mundo, con una superficie de 5,5 millones de kilómetros cuadrados, un tesoro ecológico amenazado por la creciente deforestación y los incendios forestales. He aquí algunas de sus características principales:

Santuario de la biodiversidad

La cuenca del Amazonas, que abarca 7,4 millones de kilómetros cuadrados, cubre casi el 40% de América Latina y se extiende por nueve países: Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador, Guyana Francesa, Guyana, Perú, Surinam y Venezuela. Alrededor del 60% está en Brasil.

La selva amazónica, de la cual 2,1 millones de kilómetros cuadrados son zonas protegidas, alberga un santuario de biodiversidad único en el mundo. Una cuarta parte de las especies de la Tierra se encuentran allí, es decir, 30.000 tipos de plantas, 2.500 especies de peces, 1.500 de aves, 500 de mamíferos, 550 de reptiles y 2,5 millones de insectos, según la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA).

En los últimos 20 años, se han descubierto 2.200 nuevas especies de plantas y vertebrados.

‘Pulmones de la tierra’

La Amazonia contiene un tercio de los bosques primarios del mundo y, a través del río Amazonas y sus afluentes, proporciona el 20% del agua dulce no congelada de la Tierra.

La selva amazónica en junio de 2012 / Getty Images

El Amazonas es el río más grande del mundo y, según algunas versiones desde que se realizó una nueva investigación en 2007, es también el más largo, con una extensión de hasta 6.900 kilómetros.

El bosque actúa como un sumidero de carbono, absorbe más CO2 del que emite y libera oxígeno, además de almacenar de 90.000 a 140.000 millones de toneladas de CO2, lo que ayuda a regular el calentamiento global, según el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF).

Pero la deforestación está reduciendo esta capacidad de absorción de CO2.

420 tribus

La Amazonia ha estado habitada durante al menos 11.000 años y hoy cuenta con 34 millones de personas, de las cuales dos tercios viven en ciudades.

Casi tres millones son indios que integran unas 420 tribus diferentes, de las cuales alrededor de 60 viven en total aislamiento, según la OTCA. Los indios del Amazonas hablan 86 lenguas y 650 dialectos.

La tribu amazónica más grande es la Tikuna, que cuenta con unos 40.000 miembros que viven en Brasil, Perú y Colombia, según la organización Survival International.

El jefe indio brasileño de la tribu Kayapo, Raoni Metuktire, es el principal activista en la campaña contra la deforestación en el Amazonas y ha viajado por el mundo durante tres décadas pidiendo la preservación del bosque y su población indígena.

Manaos, la ‘capital’ amazónica

Manaos es la capital del estado de Amazonas (norte), la más grande de Brasil y abarca 1,5 millones de km2.

Fundada por los portugueses en 1669 a orillas del río Negro, cerca de su confluencia con el río Amazonas, Manaos tiene una población de 1,8 millones de habitantes.

Después de una rápida expansión a fines del siglo XIX debido al comercio del caucho, la ciudad entró en un gran declive hasta la creación de una zona de libre comercio en 1967.

Manaos ahora vive principalmente de su sector industrial, importando repuestos e insumos y exportando productos finales, especialmente equipos electrónicos.

Después de Sao Paulo y Río de Janeiro (ambas en el sureste), Manaos es el tercer centro económico principal de Brasil.

 Deforestación masiva

Según el WWF, casi el 20% de la selva amazónica ha desaparecido en el último medio siglo, y esto se está acelerando.

Desde que el presidente de Brasil, el utraderechista Jair Bolsonaro, asumió el poder a principios de 2019, la tasa de deforestación medida en julio fue casi cuatro veces mayor que el año anterior, según un sistema satelital conocido como DETER, que es utilizado por el Instituto Nacional de Investigación Espacial (INPE).

Según el INPE, que rastrea la tala de la selva tropical, alrededor de 2.254 km2 de la selva amazónica fueron cortados en julio, un aumento del 278% respecto al año anterior.

Las principales causas de la deforestación son la producción de soja y ganadería, la construcción de represas hidroeléctricas y carreteras, la industria minera y los incendios forestales.

Además de su rica biodiversidad, la Amazonia es rica en recursos minerales como oro, cobre, tantalio, mineral de hierro, níquel y manganeso.

Sectores de la floresta ahora están siendo devoradas por los incendios.

Las cifras del INPE muestran que se registraron cerca de 73.000 incendios forestales en Brasil entre enero y agosto, la cifra más alta en cualquier año desde 2013. La mayoría de ellos se registraron en el Amazonas.

Eso es de alto impacto si se compara con los 39.759 registrados en todo 2018.


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