Imagen de referencia. /Internet
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Destacado, Opinión por Elaine Miranda,

“Entre más ganas, más gastás”, he escuchado cientos de veces en diversas charlas y talleres que he dado.

Y es cierto. Es lo que más comúnmente sucede, aumentamos nuestros ingresos y lo que subimos es nuestro gasto, no el ahorro o la inversión.

Sin embargo, esto no sucede como un acto automático, ni es ley, ni es la única manera de hacer. Voy a ser clara: somos nosotros quienes decidimos.

Solía pensar que esto era algo cultural, algo que sucedía más en América Latina. Pero recientemente descubrí que es un comportamiento generalizado y que hasta tiene un nombre. Se llama Ley del Alzheimer y lo que dice es que mientras más tenés, más consumís, sea lo que sea, no solo los ingresos.

Solo pensé en lo siguiente:
¿Qué sucede cuando acabás de comprar una pasta de dientes y la abrís? ¿Cuánta pasta te ponés en el cepillo? Seguramente usás tanta pasta que se te cae del cepillo al mojarlo. Pasan los días y te vas quedando sin pasta de dientes. Cuando ya estás en las últimas, ¿cómo hacés? La mayoría de personas aprietan, muerden y le dan vuelta al tubo hasta que sale una gota. Y con esa gota que le ponés al cepillo es suficiente, ¿cierto?

En otras palabras, lo que hacemos es que nos vamos acomodando y consumiendo según tenemos. Si hay mucho, uso mucho. Si hay poco, uso poco. Y esto lo podemos aplicar a todo en la vida.

Referencial/Metro

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•Las finanzas de tu negocio: No sabés cuántos emprendedores conozco que nunca ven las utilidades. Y es que al crecer las ventas, se aumentan inmediatamente los gastos. Más personal, mejores equipos, nueva oficina, etc. OJO: no digo que no se deba invertir, pero si no has visto ni un peso de ganancia, hay un problema.
•Tus finanzas personales: Ya lo dije al inicio, más gano, más gasto. Y si no cambiamos este patrón, no habrá salario que aguante nuestra inflación en el estilo de vida y nunca ahorráremos o invertiremos.

Entonces, ¿no hay de otra?
Claro que podemos hacer las cosas de una manera diferente porque al final depende de nosotros.

Y al estar conscientes de cómo actuamos por naturaleza los humanos, es mucho más fácil hacer un alto y tomar decisiones de una manera distinta.

Por mi parte, desde que leí la Ley del Alzheimer, cada vez que me lavo los dientes uso la misma cantidad de pasta que necesito. Estoy convencida que este ejercicio, una vez interiorizado, me ayudará a aplicarlo en otras muchas áreas de mi vida.

Ahora, con respecto al dinero que es lo que nos concierne, el consejo es sencillo, pero la aplicación cuesta muchísimo: vivir con el dinero que tenemos ahorita y aprovechar el dinero extra o incrementos salariales para hacer cosas más interesantes.

Una manera fácil de hacerlo es automatizando tus ahorros. Como dicen: “Ojos que no ven, corazón que no siente”. Y ya me ha tocado platicar con decenas de personas que esta ha sido la única manera en que se ponen en regla y logran ahorrar.

¿Cómo se hace? Sencillo. Vas al banco donde te pagan y les decís que el día X, durante X tiempo, querés que te deduzcan X monto y lo envíen a otra cuenta a la que no tengás acceso. Consejo: Que sea el día que te paguen. Si no lo ves, no lo podés tocar.

Elaine Miranda es experta en finanzas personales. Autora del blog Plata con Plática.


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