Sherlyn Araica, emprendedora. Cortesía/Metro
Sherlyn Araica, emprendedora. Cortesía/Metro

Destacado, Redes Sociales, Trending por Javier Poveda,

A las 10:00 a.m. Sherlyn Araica sale de su casa junto a una carretilla que dio a hacer para poder colocar en ella dos termos con suficientes helados para calmar el antojo a capitalinos. De coco, de fruta, de maní, galleta, banano con leche. También vende frescos naturales.

El negocio de venta de helados que su mamá inició hace muchos años en su domicilio ahora se ha convertido en algo lucrativo, gracias al apoyo de las redes sociales en donde los pedidos, halagos y el afán de probar los sabores colman sus publicaciones.

“Trabajaba para una empresa de marketing y publicidad como edecán, pero la situación en el país está difícil y tenía la necesidad de ayudar a mi familia con ingresos. Ya mi mamá sabía hacer helados en la casa y yo los iba a vender a Alpesa. También vendía arroz con leche y atolillo”, cuenta la joven de 25 años.

Crecimiento

Pero en las redes sociales vio la oportunidad de potencializar sus productos caseros y creó una marca para ellos: Helad2 de Colores, como también se llama la página en Facebook.

Sherlyn llevó el tradicional negocio de su familia a la modernidad: ventas en línea o delivery, gracias al marketing digital. En su página de Helad2 de Colores, sus publicaciones dan a conocer a los seguidores qué sabores de helados tendrá y en qué puntos de la capital podrán ubicarla.

“Mi meta es crecer, tener mi propia empresa y trabajar desde casa y contratar gente que esté sin trabajao”.
Sherlyn Araica, emprendedora

Antes preparaban 120 helados y hoy ha triplicado la demanda, especialmente por pedidos que hace a empresas. También ahora oferta helados para festividades, como piñatas.

“Hice la página hace 15 días y el recibimiento en las redes sociales ha sido increíble.

Recibo muchos halagos y felicitaciones, pero también ofensas por mi forma de vestir, pero insultos siempre habrán. Me asombra que me han escrito de Estados Unidos y de Europa. También me escriben de las iglesias aconsejándome que ponga mi negocio en manos de Dios”, contó la joven, madre de dos niños.

5 córdobas cuestan los Helad2 de Colores que vende la joven, Sherlyn Araica

Sherlyn recorre las calles a pie. Visita Montoya, Monseñor Lezcano y el sector del hospital Salud Integral. Cuando tiene pedidos largos, toma un bus interurbano y entrega los helados. En ocasiones se moviliza en moto, gracias al raid de su primo. Desde las 10:00 a.m. en las calles, regresa a su casa a las 2:00 de la tarde, pensando en qué sabores de helaos preparará para el siguiente día.

Sin miedo a emprender

Sherlyn Araica se considera una emprendedora con expectativas a ser su propia jefa. Afirma que el mayor honor es salir a las calles sin temor o pena del qué dirán. “Siempre le digo a los jóvenes que sientan pena únicamente de robar. Todo trabajo es digno”.


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