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Paola Álvarez y Pablo eran más que marido y mujer. Su relación nació como una amistad de adolescentes en el colegio y a la que ella se aferró a pesar de lo que todos le decían en voz alta: Pablo es gay. La mujer, que trabaja en una peluquería, transitó por la desilusión y rabia hasta que comprendió que el amor siempre consigue su camino, así sea al más inesperado.

“Hace un año que pasó todo. Pablo, mi ex marido, es gay y yo nunca lo quise reconocer”, comienza su descarnado relato publicado por la revista Paula de La Tercera. Paola no dejó ningún detalle por fuera y describió como poco a poco su matrimonio naufragó hasta descubrir la verdad.

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Romance

“Estaba enamoradísima. Él era súper tierno, de muchos detalles, y sexualmente saltaban fuegos artificiales. Teníamos mucha química y pasión en la cama”, confiesa la joven de 28 años. Sus amigos la cuestionaron cuando Pablo comenzó a estudiar diseño de vestuario: “Él tenía mucho talento, y yo no iba a permitir que no se desarrollara en esa área por miedo a lo que pensaran los demás. Era mi pareja y quería verlo feliz”, dice.

Un año después, ella quedó embarazada. “Teníamos 21 años y decidimos casarnos. Nos fuimos a vivir con mi mamá, con la promesa de construir nuestro propio hogar más adelante”, relata. No habían celebrado su primer aniversario cuando tuvieron una crisis y se separaron, pero regresaron a los meses y ella salió de nuevo embarazada.

Confesión

Paola asegura que sospechó de la orientación sexual de su esposo cuando “volvió muy extraño a la casa” tras una reunión de trabajo. “Sabía que algo había pasado, y lo encaré. Me confesó que uno de sus compañeros había intentado besarlo y tocarlo, pero que él se había alejado. Le pregunté por qué lo evitó y me contestó que fue porque tenía un compromiso conmigo”, recuerda.

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La repuesta de Pablo marcó un antes y después entre ellos, pues que amor ella sentía que su esposo le guardaba fidelidad. Entonces le propuso abrir su relación: “En el fondo quería saber qué iba a hacer él si tenía se sentía libre”.

Separación

Finalmente Paola confrontó a Pablo: “Me reconoció que quería experimentar con hombres, que no sabía la verdadera razón, pero que tenía las ganas de hacerlo. Y así, empezó a tener citas. Obviamente yo me arrepentí y le pedí volver. Me daba miedo que le quedaran gustando más los hombres que las mujeres”.

Fue la llegada de otro hombre lo que rescató a Paola de su infierno, entonces ya Pablo tenía muchas citas y estaba descubriéndose. Acordaron seguir su camino y ella decidió ayudarlo a salir del closet.

“Me di cuenta de que él había vivido una pesadilla. No me imagino que exista nada más terrible que no saber quién eres”, escribió a la revista.

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