/ Orlando Valenzuela
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Destacado, Turismo por Mauricio González,

La crisis en Nicaragua ha reducido sustancialmente el desarrollo del ecoturismo, afectando a 119 reservas naturales privadas, lo que evidencia que este sector había crecido en los últimos años, señala una especialista.

Se han frenado los avances en materia de conservación, afirma Mirna Moncada, ex presidenta de la Red de Reservas Silvestres Privadas, quien explica el impacto por la falta de ingresos.

“En 15 años se pasó de apenas 10 a 119 reservas, pero hubo un año en que se crearon casi 40 reservas de un solo”, asegura.

Considera que el crecimiento significa que la conservación privada está calando en la mentalidad de la gente, pero todo esto quedó afectado con el estallido de la crisis, porque el costo de tener una reserva es muy alto.

Cae visita de turistas

“La única fuente de ingresos lo suficientemente útil para obtener ganancias, son las visitas de los turistas, las que después de la crisis han caído en picada”, explica.

Luego de seis meses, las visitas a las reservas donde se ofrecía avistamiento de aves o senderismo, no se han recuperado, afirma Moncada.

La Fundación Cocibolca creada en 1994 para promover el turismo organizado y la educación ambiental en la Reserva Natural Volcán Mombacho, es un ejemplo dramático de las afectaciones de la crisis.

Raúl Lacayo, presidente de esta fundación, dice que desde 1994 la visita de turistas fue aumentando hasta alcanzar en los últimos 4 años un volumen de 25,000 personas por año.

“Debido a la crisis de abril, las visitas se paralizaron en mayo, junio y julio. En agosto comenzó a recuperarse un poco, pero con un turismo nacional”, explica Lacayo.

Reserva Natural Pilas-El Hoyo / Orlando Valenzuela

Las proyecciones vs la realidad

Su proyección es que este año cierren con un máximo de entre 3,000 y 4,000 visitantes.

“Eso significa una reducción fuerte en los ingresos, la principal fuente de recursos de la fundación”, dice el empresario.END

Lacayo precisa que en noviembre de 2016 obtuvieron alrededor de 20,000 dólares en réditos por la conservación de la reserva, pero en 2018 estima un monto de 4,600 dólares.

“Calculamos que este año podría haber llegado a 32,000 dólares. Hemos tenido que despedir personal, tal vez una 18 personas”, informó el empresario.

La fundación ha tenido que solicitar apoyo de emergencia para recaudar recursos a través de la página web mtyc.co/rx826g.

La reserva del Mombacho es un ejemplo importante de conservación y uno de los dos únicos bosques nubosos que existen en el Pacífico del país, además del volcán Maderas, en la Isla de Ometepe.

Planes caídos

Moncada cuenta que estaban construyendo paquetes de actividades en las reservas naturales privadas. “El aviturismo es bien pagado y se había posicionado entre los favoritos de los turistas extranjeros, principalmente de Europa”, asegura.

Añade que “era un área con un enorme potencial y todo ha quedado paralizado; las perspectivas que se recupere son muy difíciles”.

El pronóstico es que la crisis va a perjudicar a la naturaleza, y afortunadamente ninguna de las más de cien reservas privadas fue afectada por las invasiones de tierras, afirma Moncada.

Las reservas están sometidas a las presiones externas de las personas que queman los bosques por cazar animales y para leña. “Se gasta energía, tiempo y dinero para contrarrestar la cacería ilegal”, explica.


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