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Destacado, Opinión por Elaine Miranda,

Estoy segura que como emprendedor habrás escuchado o leído varias historias de personas que al fundar su empresa no se pagaron un salario durante varios años y dormían en el garaje de sus papás o algún conocido, mientras hacían que su negocio creciera.

La realidad es que este escenario no es realista para la mayoría porque sí tenemos que seguir viviendo (y pagando por esa vida) mientras el negocio arranca.

La inmensa mayoría de emprendedores que he conocido en estos años me juran que es imposible fijarse un salario: de lo que no se dan cuenta es que ya están viviendo de su emprendimiento, la única diferencia es que al hacerlo con un salario, lo harán de una manera más ordenada que los beneficiará tanto en el plano personal, como en el empresarial. Así que manos a la obra, ¿cómo nos fijamos ese salario?

1. Restemos los gastos a las ventas.

Lo primero que debés hacer es tener la seguridad que tu negocio no se hundirá cuando lo hagás. Esto quiere decir estar seguros que tus costos y gastos operativos están pagados ante todo. Ahora, cuáles y a cuánto ascienden estos gastos operativos es algo que debés tener claro siempre. Si no lo tenés, hay que comenzar por hacer un presupuesto y control de gastos generales de la empresa.

En cuanto a los impuestos, que es algo que no podés olvidar o decidir no pagar, estos variarán cada mes, según se muevan tus ventas, por lo que tendrás que ir estimándolo a medida que tus ventas se vayan dando.

2. Dividí por porcentajes.

Una vez que tenés la seguridad de cubrir tus costos, gastos e impuestos con tus ventas, podés tomar lo que le queda de los ingresos de tu negocio en ese mes determinado y dividir las cosas en porcentajes. Por ejemplo, una buena manera podría ser la siguiente:

• 20% hacia el fondo de emergencia de tu negocio o cuenta de reservas de efectivo. Idealmente, deberíamos tener reservado el equivalente a 6 meses de gastos del negocio para ayudar a solventar las malas rachas.

• 20% para poner en el negocio para invertir. ¿En qué? Nuevos proyectos o productos, mercadeo especial, o alguna actividad que se salga de tus operaciones regulares pero que pueden ayudar a tu negocio a crecer.

• 60% para tu salario. Y, en la medida de lo posible, que sea puntual cada quincena tal como si le estuvieras pagando el salario a un colaborador de tu empresa.

Una vez que tu negocio comience a generar un ingreso consistente o una gran cantidad de dinero, definitivamente debés hacer la transición hacia un salario fijo y básico: que sea lo suficiente para vivir, pero no tanto que dejés en 0 tu empresa.

Finalmente, aunque suene difícil de creer, pagarte un salario no tiene por qué ser complicado. No olvidés que si tu emprendimiento aún está en las fases iniciales y no es totalmente rentable, debemos ser conscientes con la cantidad de dinero que sacamos. En definitiva, no quiero que vivas en el garaje de tus familiares o amigos, pero pagarte un salario tampoco debería dejar tu empresa en bancarrota.

Experta en finanzas personales. Autora del blog Plata con Plática.


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