El director de cine mexicano Guillermo del Toro (izq) acepta el Óscar a la mejor película por "La forma del agua" ("The Shade of Water") durante la 90 edición de los Óscar en el Dolby Theatre de Hollywood, California (Estados Unidos) el 4 de marzo de 2018. EFE/Metro
El director de cine mexicano Guillermo del Toro (izq) acepta el Óscar a la mejor película por "La forma del agua" ("The Shade of Water") durante la 90 edición de los Óscar en el Dolby Theatre de Hollywood, California (Estados Unidos) el 4 de marzo de 2018. EFE/Metro

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En cuestiones de carisma está lejos de ser Cary Grant, pero el anfibio humanoide y algo torpe de “La forma del agua” perpetúa una tradición de películas de monstruos que ha capturado la imaginación del público desde los primeros tiempos del cine.

La historia de amor genéticamente modificado de Guillermo del Toro, entre una suerte de sirena masculina y una mujer muda, dejó sentado el domingo la popularidad del género, al alzarse con los Óscar a mejor película y mejor director.

Pero las películas de monstruos van mucho más allá del terror, desde la comedia y la fantasía a la ciencia ficción, y Del Toro ha sabido capitalizar ese romance del cine.

“Los monstruos no siempre son aterradores o malvados. Los monstruos de Pixar en ‘Monsters Inc.’, así como el personaje principal de ‘Pie grande y los Henderson’, eran encantadores y dulces”, escribe John Landis, director de “Un hombre lobo americano en Londres” (1981), en su libro “Monsters in the Movies”.

“Incluso el monstruo más famoso de todos, el Frankenstein retratado por Boris Karloff” en 1931, “es vulnerable y compasivo”.

La película muda alemana “The Golem” (1915), de Paul Wegener, es considerada el primer filme de criaturas, mientras que “Nosferatu”, una de las cintas de terror más emblemáticas de Alemania, llegó siete años después

En los años 30, los cineastas estadounidenses se entusiasmaron con el tema y realizaron una serie de cuentos góticos con influencia alemana sobre Drácula, Frankenstein, la Momia y el Hombre Invisible.

Décadas después, cintas como “Parque Jurásico” (1993), “Cloverfield” (2008), “Troll Hunter” (2010) y la propia “Titanes del Pacífico” (2013), de Del Toro, resultaron éxitos de la crítica y comerciales.

“King Kong” (1933), quizás la bestia más famosa de todas, se ha convertido en un ícono cultural a través de varias películas, con las versiones más recientes, “King Kong” (2005) y “Kong: la Isla Calavera” (2017), recaudando más de mil millones de dólares en todo el mundo.

– Paranoia nuclear –

La película del gurú de los efectos visuales Ray Harryhausen “El monstruo de tiempos remotos” (1953) marcó el comienzo de la ola de criaturas de los años 50, capitalizando la paranoia nuclear de la época.

“El monstruo de la laguna negra” (1954) proporcionó la inspiración para la apariencia del humanoide anfibio de Del Toro en “La forma del agua”.

Kendall Phillips, profesor de la Universidad de Syracuse y autor de un libro sobre la retórica del terror en el cine estadounidense, aseguró que la “otredad” de los monstruos nos asusta.

Pero también provoca empatía, sostuvo, porque “en el fondo, todos a veces nos sentimos un poco inadaptados y como monstruos”.

“King Kong es una criatura horrible y amenazante que hace cosas peligrosas, y sin embargo uno no puede evitar tenerle cierto nivel de compasión”, dijo a la AFP

Pero los demonios no siempre son oro cinematográfico, y entre los fracasos Phillips destacó a “La momia”(2017).

Se suponía que la historia de acción protagonizada por Tom Cruise lanzaría la franquicia “Dark Universe” de Universal, retomando todos sus monstruos clásicos, pero se desplomó al obtener una aprobación de 16% en el conocido sitio Rotten Tomatoes y perdiendo unos 95 millones de dólares.

– “Carta de amor” –

“Es gracioso que el mismo año Guillermo del Toro lance una película que es una hermosa carta de amor para esa época, que realmente captura el espíritu de todos esos monstruos bellamente”, dijo Phillips a la AFP.

Para el académico, “La forma del agua” resultó ser el antídoto perfecto para las guerras culturales de Estados Unidos y los continuos mensajes de ciertos políticos sobre “temer al otro”.

“Tenemos esta película que cuenta una hermosa historia de amor, sobre dos entidades que se sienten desconectadas y no parte del mundo, y de alguna manera son capaces de cerrar esa brecha”, dijo.

Pero no todas las películas resonantes ganan Óscars, y una de las principales fortalezas de “La forma del agua”, según muchos críticos, es que es inofensiva.

Aunque no fue tan querida como la favorita a mejor película “Tres anuncios por un crimen”, tampoco fue odiada.

“Tres anuncios…” fue aclamada por la crítica, pero es probable que haya cosechado muchos votos negativos por cómo parece absolver a uno de sus personajes principales, un policía violento y racista.

Daniel Montgomery, del sitio web Gold Derby, dijo que esperaba que “La forma del agua” ganara la mejor película a pesar de su “romance poco convencional entre especies”.

“Las películas no siempre necesitan sentirse bien para ganar el Óscar. Solo miren a ganadores como ‘Los infiltrados’ (2006) o ‘Sin lugar para los débiles’ (2007)”, escribió.

“‘Tres anuncios…’ hubiera encajado en ese molde más oscuro. Pero en una encuesta de preferencias, puede ayudar ser más agradable”.


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