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Destacado, Especiales por Maria Joaquina Sánchez,

El terror de los mitos y leyendas nicaragüenses se apoderan este viernes de las calles de Masaya con el tradicional desfile de los agüizotes, una serie de espantos nicas que son acompañados de bandas filarmónicas.

Esta tradición —que se celebra el último viernes de octubre— nació en el barrio indígena de Monimbó desde mediados del siglo XX cuya celebración consiste en una procesión de espantos en los que los disfrazados dan vida a míticos personajes de las leyendas nicaragüenses, tales como la cegua, diablos, duendes, la chancha bruja, la mokuana, la taconuda, entre otros.

Es así, como cada último viernes de octubre, apenas el sol se esconde y la noche comienza a poner su toque especial, las calles principales de Monimbó se empiezan a desbordar entre espectadores, chicheros, carrozas fantasmagóricas y participantes que luciendo sus cotonas y máscaras le ponen al ambiente una acción mágica, tradicional y tétrica a la vez.

La vela del candil
Cabe destacar que una noche antes de la gala fantasmal se realiza la populosa Vela del Candil, la cual simboliza la pronta llegada de la fiesta de Agüizotes. Este encuentro recibe a cientos de personas que se congregan ahí para velar los trajes que lucirán al siguiente día. La repartición de comidas y bebidas, y el toque de los chicheros no pueden faltar.

La fiesta de los Agüizotes se caracteriza también por representar cuadros de humor negro y de sátira irreverente, inicia su recorrido en las cercanías de la iglesia Magdalena, ahí todos los asistentes se dan cita a las 7:00 p.m.; una vez que los espantos y las carrozas inician el recorrido, la procesión gira al lado de la loma de Sandino y luego llega al parque central para continuar avanzando rumbo a las cercanías de la antigua estación del ferrocarril. A lo largo del trayecto, la bailadera se manifiesta todo el tiempo.

El ambiente de carnaval matizado con las luces de cientos de velas y candiles acoge a personas de los diferentes departamentos que participan con sus disfraces personalizados o curiosos que llegan a ver esta popular tradición.

En la historia
A lo largo de los años, el significado de los agüizotes se ha distorsionado, la participación en esta celebración comprende ideas opuestas, algunos creen que se trata de rendir culto al lado oscuro o de invocar la maldad; otros refieren que con esto solo se trata de conservar la cultura y la tradición del barrio de Monimbó, o el ir transmitiendo esta costumbre de generación en generación.

Pero para despejar cualquier duda es conveniente aclarar que la palabra agüizote proviene del náhuatl —agüi—que significa agua, y zote— que significa espanto.

Por ende, agüizotes significa mitos, terror, leyendas; espantos que cobran vida a través de una variedad de disfraces que representan a los personajes de leyendas y de la mitología folclórica de nuestro país.

Según lo que le contaban sus abuelos al artesano Lester Espinoza, dice que los agüizotes representaban un instrumento de burla para los españoles, por lo que reconoce que el origen de estos seres místicos data desde los tiempos de la Colonia.

Por ejemplo, comenta que los conquistadores españoles tenían la costumbre de salir por las noches a buscar a los indígenas para trasladarlos como esclavos al sur, lo cual con el tiempo se empezó a asemejar con la carreta nagua, debido a la historia y a la manera en la que lo cuentan las generaciones.

También Espinoza dice que su mamá le contaba que durante un tiempo, disfrazarse de agüizotes era una estrategia que implementaban las mujeres para asustar a sus maridos cuando llegaban tarde a casa.

Muchas personas cuentan en Masaya que la procesión inicialmente se realizaba en Monimbó y llevaba por nombre “Noche de los espantos”, pero a esta tradición acudía mucha gente, por lo que más tarde se decidió trasladarla al centro de la ciudad.


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