Carolina López Argüello comparte su experiencia con nuestros lectores. Cortesía
Carolina López Argüello comparte su experiencia con nuestros lectores. Cortesía

Destacado, Especiales por Metro,

Carolina López Argüello forma parte del Programa Oncológico del Hospital Vivian Pellas (HVP). A finales del 2014 le diagnosticaron cáncer de mama. Hoy, es solamente un recuerdo que vivirá por siempre en su memoria. En entrevista con Metro, comparte 7 lecciones para sobrellevar el cáncer de mama.

“Durante el año 2014 descubrí que tenía cáncer de mama, durante ese año había visitado otros hospitales de manera independiente, donde no me diagnosticaron nada porque yo padecía mastopatía fibroquística y siempre me extraían líquido, cuando después me di cuenta que necesitaba de una biopsia. Al tiempo, utilicé los recursos que me facilitaba el Seguro Social y es cuando me trasladan al Programa Oncológico del HVP”.

Durante todo el proceso de recuperación, doña Carolina aprendió 7 lecciones:

 

Lección uno: Todo tumor que se encuentre -sea sólido o líquido- debe estudiarse mediante una biopsia, antes que lo sigan puncionando sin resultado. Se debe realizar métodos diagnósticos para detección temprana, ya que aumenta las probabilidades de supervivencia.

Lección dos: El paciente necesita de consejería con especialistas para un diagnóstico preciso, logrando un seguimiento oportuno.
“Yo le doy infinitamente gracias a Dios, que me puso en manos del Programa Oncológico del Hospital Vivian Pellas, porque me llegué a atender con dos médicos muy excelentes: el doctor Roberto Guillén y el doctor Ludwing Bacon”.

Lección tres: La familia es fundamental para mantener la moral del paciente y apoyar en las gestiones médicas pertinentes.
Es importante contar con un acompañante para estar atento a indicaciones específicas y que sean correctamente interpretadas para luego hacer preguntas oportunas a los médicos o personal que administra los medicamentos de quimioterapia.

Lección cuatro: Anotar síntomas nuevos e incluso estados de ánimo cambiantes para luego compartirlos con el médico tratante. Asimismo, las recomendaciones y sensaciones durante la aplicación de los tratamientos.

Lección cinco: Procurar una dieta ligera; sin ácidos, con poca sal, sin azúcar, salvo el sabor natural de las frutas. Sin grasa. Evitar la carne. No nos deben faltar las fuentes de hierro como los frijoles, el huevo cocido y el pollo.

También aquellas hojas verdes como la espinaca, el brócoli y las coles para quienes no padecen de colitis. Si se tiene esta complicación, hay que tenerla muy en cuenta e identificar qué alimentos le producen colitis y no consumirlos. Como fuente de grasa el aguacate, el aceite de oliva si lo tolera.

No consumir ácidos, picantes ni sabores fuertes, porque las células afectadas por la quimioterapia son las epidermales; por lo tanto, al consumirlos todas las mucosas se ven afectadas, incluidas las de la boca. Se pierde el gusto y lo ácido, los picantes y sabores fuertes produce llagas.

La dieta uno mismo debe irla organizando. Hay que documentarse y auxiliarse preferiblemente con un profesional de nutrición.

Lección seis: Hacer actividades que ayuden a distraerse y apoyarse para transitar ese camino largo y duro. Mantener la esperanza viva. Tener una fe inquebrantable en Nuestro Señor de la Divina Misericordia.

Hacer una pequeña caminata al aire libre. Escribir. Revisar correo. Planificar actividades que uno quiere realizar una vez curado. Investigar sobre temas que nos interesen. Aprender un idioma o iniciarse en él con medios virtuales, escuchar música que nos agrade. En fin, encontrar actividades manuales o intelectuales que nos distraigan. Hacer amistades y compartir experiencia también ayuda.

Lección siete: Amarse y aceptarse. Las personas bajo estas condiciones cambiamos física y emocionalmente. Físicamente nos deterioramos a tal punto de parecer ancianos y emocionalmente somos mucho más vulnerables. Somos susceptibles a los comentarios de incógnitos y a mensajes no precisamente dirigidos, pero que existen en el ambiente que nos rodea. Ante eso también hay que armarse para sobrevivir.

Sobre el tratamiento

El doctor Ludwing Bacon, jefe del Centro de Oncología del Hospital Vivian Pellas (HVP), expresó que el HVP ofrece un tratamiento oncológico multidisciplinario de quimioterapia y cirugía con abordaje sicológico, y nutrición, con un enfoque especializado. “La paciente Carolina fue la primera que recibió atención en el nuevo centro de atención oncológica, cuando la recibimos venía con muchos temores que nos permitió explicarle que el cáncer de mama se puede curar. Una vez que logramos estratificar la enfermedad iniciamos los procesos de quimioterapia preoperatoria, cuyo proceso tomó 6 meses y posteriormente realizamos la cirugía. Todo este proceso se realizó con mucho positivismo, mucho éxito y lo más importante es que logramos la erradicación del tumor a nivel de patología, una vez que logramos tener el análisis definitivo, y posteriormente completamos un año en tratamiento para luego iniciar el proceso de la vigilancia”.

“Los hijos y el cónyuge son un bastón; la madre y los hermanos, un consuelo; las amistades bien intencionadas, un apoyo; y por supuesto, el equipo médico competente y humano en su servicio es fundamental”
Carolina López, paciente de cáncer de mama.

El galeno compartió además que el proceso del cáncer es algo muy amplio, que hay que verlo de manera continua, sostenida y periódica con chequeos que no van solamente para diagnosticar una sospecha, sino para tratar de prevenir curar y luego iniciar el proceso de vigilancia.

“Es importante tomar en cuenta que el cáncer de mama es de suma importancia y que en cualquier cambio o sospecha debe acudir inmediatamente al médico”, señaló el doctor.


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