Familiares y amigos hacen un pequeño altar para las victimas del tiroteo en Las vegas. EFE
Familiares y amigos hacen un pequeño altar para las victimas del tiroteo en Las vegas. EFE

Destacado, Mundo por EFE y AFP,

La ciudad de Las Vegas (EE.UU.) amaneció ayer aún sobrecogida por el tiroteo del domingo —por la noche— que dejó casi 60 muertos y más de 500 heridos, mientras familiares y amigos sufren el lento proceso de identificación de las víctimas.

El autor de la masacre, Stephen Paddock, de 64 años, disparó desde una habitación del hotel Mandalay Bay contra los miles de asistentes de un festival de música country con armas automáticas y después se quitó la vida.

Cuando habían pasado 36 horas desde que sucedieran los hechos, muchos familiares y amigos permanecen a la espera de dar con el paradero de sus seres queridos.

“He ido a la oficina del forense primero. Después he acudido a varios hospitales. El nombre de mi mejor amigo no figura en ningún sitio. Ojalá se le haya perdido el teléfono y por eso no lo hemos localizado aún”, dijo, con tono resignado, Carlos R., un enfermero de Las Vegas.

Buscan a familiares
La misma situación se repite a las puertas del pabellón sur del centro de convenciones de Las Vegas, donde se ha organizado un centro de reunificación familiar para tratar de localizar a las víctimas.

Allí, varias personas salían del lugar desesperadas por no obtener respuestas.

“No voy a volver a casa hasta que me aclaren qué ha sido de mi hija. No me quedan lágrimas. Sé que está muerta, pero necesito que me lo digan”, aseguraba una mujer de unos 40 años, vestida aún con el pijama con el que salió de su hogar la noche anterior.

Hasta ahora, se ha hecho público el nombre de 21 personas, que fallecieron a causa del tiroteo.

Entre las víctimas, confirmadas por familiares y medios locales, figura Sonny Melton, de 29 años, que salvó la vida a su mujer, Heather, enfermera de profesión. La pareja se había casado el verano pasado.

También Sandy Casey, de 35 años, que era una profesora especializada en el trabajo con niños con necesidades especiales, y Jessica Klymchuk, de 28 años, trabajadora en una escuela católica, que acababa de anunciar que se casaría con su novio, Brent Irla.

Estados Unidos lloraba a las decenas de víctimas de la peor masacre en su historia reciente, mientras las autoridades investigaban qué motivó a un contador jubilado de 64 años a disparar contra miles de personas en Las Vegas.

“Un enfermo”
El presidente de EE.UU., Donald Trump, visitará Las Vegas hoy para reunirse con los familiares de las víctimas y los policías.

Trump dijo ayer que el tiroteo fue obra de “un hombre demente” y evitó de nuevo hablar del control de las armas de fuego en el país.

Tras el tiroteo de Las Vegas, en el que murieron por lo menos 58 personas el domingo, sigue una lista de los ataques más mortíferos en clubes y conciertos de los últimos 15 años. / AFP

El mandatario calificó a Paddock de “enfermo” y “loco”, mientras que el comisario de la ciudad, Joseph Lombardo, lo catalogó de “lobo solitario” y “psicópata”.

Más allá de diagnósticos, los investigadores quieren entender cómo este estadounidense blanco sin antecedentes criminales terminó con un vasto arsenal con el que abrió fuego.

“Un lunático”
La Policía dijo que Paddock rompió la ventana de su habitación en el hotel casino Mandalay Bay, probablemente con un martillo, para disparar luego durante nueve minutos con armas automáticas contra las miles de personas que escuchaban al cantante de Jason Aldean.

En varias grabaciones aficionadas se pueden escuchar las ráfagas de disparos, mientras la gente gritaba y se resguardaba sin saber de dónde venían las balas.


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