Rungvisai retuvo el cetro supermosca del CMB tras noquear a Román. / AFP
Rungvisai retuvo el cetro supermosca del CMB tras noquear a Román. / AFP

Boxeo, Deportes, Destacado por Alejandro Sánchez S.,

El nocaut que sufrió Román González ante Srisaket Sor Rungvisai la noche del pasado sábado en el StubHub Center de Carson, California, le permitió al “Chocolatito” ordenar sus ideas y replantearse qué es lo más sano para su futuro en el pugilismo rentado.

En entrevista con el periodista Levi Luna, del programa 8 Deportivo que transmite en Canal 8; el púgil pinolero confesó que existen altas probabilidades de retirarse y aunque dejó un margen de duda, insistió en que desea dedicarse a su familia e incluso ambientó que se ofreció como entrenador en Japón.

El tetracampeón confesó que se ofreció como entrenador en Japón, aunque es un proyecto a largo plazo

“Estoy con ganas de salir adelante, ahorita quiero descansar. No sé qué haré al final en el mundo del boxeo, si vuelvo o me retiro, no sé todavía, pero pienso que todas las posibilidades apuntan a que debo retirarme de una vez, creo que ya hice lo que tenía que hacer, ya le di cuatro coronas a Nicaragua y no disfruto tanto a mi familia, a mis hijos y es algo que debo tomar en cuenta. He hecho tantas cosas en mi vida que no me las creo, gracias a Dios no me hace falta nada y vamos a ver qué pasa”.

“El final de mi carrera lo decide Dios, pero me siento listo para el retiro del boxeo. Yo me le ofrecí a Honda (Akihiko, promotor internacional) para entrenar a otros boxeadores en Japón, no me da pena decir esto, me encanta el boxeo y deseo ayudar a otros jóvenes. Uno debe de estar consciente en esta vida de qué debés hacer en los momentos oportunos. Ahora voy a descansar, estar con la familia, con mis hijos, mi esposa y eso es lo más importante. He tenido peleas muy duras, entrenamientos de tres o cuatro meses, uno no disfruta a la familia estando fuera de tu país. Ahora necesito un descanso”.

Aplaude a su rival
González (46-2-0-38 KO) se abrió en cuerpo y alma, sin reservarse nada. Aunque su rostro denotaba tranquilidad, se lamentó de haber sucumbido en la tan esperada revancha contra el tailandés. Ofreció disculpas a los nicaragüenses que lo apoyaron dentro y fuera del país, y confesó que desde hace dos años ha evaluado la posibilidad de colgar los guantes para dedicarse a su familia y sus negocios. “Me da mucha tristeza de quedarle mal a mi país. Quiero pedirles una disculpa y lo único que puedo decir es que yo no quise fallar, pero así es el boxeo, lo importante es que con humildad acepto la derrota, son cosas que pasan y siempre he dicho que he ido bien a mis peleas, pero pasó lo que tenía que pasar”.

“El boxeador que no sabe cómo viene su rival está mal, porque yo sabía que él (Rungvisai) venía en sus mejores condiciones, yo también llegué bien, en todas mis peleas he venido en las mejores condiciones, fue una mano que me golpeó mucho, fue una mano que me sorprendió demasiado en el contragolpeo y así es el boxeo”, aseveró. “Agradezco a cada una de las personas que estuvieron conmigo asustados. Hay que rendirle aplausos a Rungvisai que hizo un buen trabajo, y agradecer a la gente que me apoyó, a los que hablan mal de mí les mando muchas bendiciones, a los que no entienden de boxeo también les mando bendiciones, a todos”.

Las 112, no más
Para tratar de desenredar la telaraña de dudas que rodean al “Chocolatito”, muchos analistas consideran la posibilidad de que pueda regresar a la división Mosca (112 libras), en la que reinó superando a cuanto rival se topó. Sin embargo, González está claro de que esa probabilidad es absurda, considerando que su cuerpo no está capacitado para bajar hasta esa categoría, la cual abandonó justamente para sentirse más cómodo con el peso. “Las 112 libras ya no las doy, por ese motivo me fui a las 115. A todo boxeador le cuesta dar el peso, a mí dar las 115 me cuesta mucho. Siempre comía, pero poquito y tengo que beber mucho líquido”, declaró Román.

De hecho, el “Chocolatito” atribuye su revés a la capacidad de su rival para cazarlo, tumbarlo por primera vez y rematarlo, descartando como factor la falta de preparación o el mal entrenamiento. “En el momento que me pegó el golpe y me fui a la lona sabía lo que estaba pasando, miraba tranquilamente, caminé, pensé en el momento que necesitaba moverme, pero no es mi onda eso, aquí voy a morir con las botas puestas me dije y así morí. Quizá pueden decir que eso no es de un hombre, pero no puedo cambiar mi estilo de boxeo sabiendo que no soy un estilista y pues así lo hice, con mucho orgullo y hay que aceptar que Rungvisai hizo su trabajo bien, pega duro y con ese golpe cualquiera se cae”.

Román González admitió que desea dedicarse a su familia, aunque dejó abierta una posibilidad de seguir. 

“La condición fue lo máximo, fue muy bien, los guanteos y todo. Verdaderamente, aunque uno venga con la mejor condición cuando te toca te toca y me llegó esa noche. Yo te lo aseguro que si no hubiese llegado en la mejor condición no me levanto de la primera caída, sin embargo me levanté, que fue muy fea. En el segundo ya no me pude levantar, fue un golpe corto que me conectó en la quijada y me quedé”, remarcó. Al mismo tiempo, Román desligó responsabilidades a su entrenador para este combate, el japonés Sendai Tanaka, cuestionado por haberse ausentado durante gran parte de la preparación del “Chocolatito” para atender a otros púgiles.

“Uno piensa de esa manera, pero fue un golpe que llegó en su momento, fue en el contragolpeo, yo he hecho eso en mis peleas y te aseguro que si esa noche yo hubiese ganado todos pensarían diferente, pero no es así. Lo importante es darle gracias a Dios de que estamos bien, hasta los más grandes caen y lo importante es levantarse”. “Estoy muy bien de salud, iba tranquilo en la ambulancia, me hicieron unos exámenes y salieron bien. Salí del hospital a las 2 de la madrugada, regresé al hotel a comer algo, dormí un rato y todo bien. Fue un susto nada más, los nervios por el golpe, pero ya pasó, gracias a Dios todo está bien”, dijo.

El “Chocolatito” aseguró que se encuentra bien de salud.  / Twitter cm

El recuerdo de Alexis
Recostado sobre un sobre un sofá, relajado y metido en lleno en la entrevista, González tuvo tiempo para bromear, recordando el revés que sufrió su maestro, Alexis Argüello, en los combates contra Aaron Pryor, el último curiosamente el 9 de septiembre de 1983. “Cuando me levanté me acordé de esa pelea, la segunda pelea. Así es esto, es un legado que hemos dejado y lo vamos a dejar para toda la vida, un legado que han dejado grandes campeones como Alexis Argüello. El paso que he seguido de él para mí es una motivación. Él cayó y yo caí”, manifestó Román, soltando una carcajada. “Habría estado asustado diciendo: “chocho, ese muchacho me está matando al chavalo”, siguió entre risas.

46 victorias, 38 por la vía del cloroformo y dos reveses, es el récord del “Chocolatito” en el pugilismo rentado.

“No me da pena decir que Rungvisai es mi papa”, ambientó, al tiempo que recordó que Alexis jamás se avergonzó de reconocer que Pryor lo superó de forma contundente. “Como decía Argüello, esto no es un salón de belleza, aquí se reciben golpes. Desde hace tiempo me he querido retirar, desde hace dos años, porque ya no hay nada qué pedirle a Dios, pero me entristece saber que dejaré un vacío en la gente. Ayer le quedé mal a mi pueblo, a toda la fanaticada que me vino a apoyar, a los que estaban en sus casas viendo la pelea, es el orgullo que me llevo, lo que me motiva muchísimo. Me gusta cuando la gente me dice que cada vez que peleo sus familias se reúnen a verme, eso me enorgullece”, remarcó.


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