El líder opositor Henrique Capriles (c) participa en la consulta popular impulsada por los opositores del presidente Nicolás Maduro hoy, domingo 16 de julio de 2017, en Caracas (Venezuela). /EFE
El líder opositor Henrique Capriles (c) participa en la consulta popular impulsada por los opositores del presidente Nicolás Maduro hoy, domingo 16 de julio de 2017, en Caracas (Venezuela). /EFE

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Desde que asumió el control del Parlamento en 2016, la oposición venezolana se ha empeñado en sacar al presidente Nicolás Maduro del poder, pero ha chocado contra el muro institucional del chavismo.

Este domingo intenta con un plebiscito simbólico presionar de nuevo en lo que llama una ofensiva final.

Estos son los mecanismos que ha intentado anteriormente:

– Renuncia y enmienda –

El Parlamento fue declarado en desacato por el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) desde enero de 2016, lo que anula todas sus decisiones.

Aun así, dos meses después la coalición Mesa de la Unidad Democrática (MUD) anunció una estrategia que combinaba protestas para exigir la renuncia de Maduro, una enmienda constitucional que acortara su período (finaliza en enero de 2019) y un referendo revocatorio.

El TSJ falló poco después que la enmienda no podría ser retroactiva y Maduró quedó a salvo.

– Revocatorio –

Tras engorrosos trámites ante el Consejo Nacional Electoral (CNE) -de línea oficialista-, la oposición recolectó las firmas para iniciar el revocatorio.

Pero el 20 de octubre, el CNE suspendió el proceso a petición de tribunales regionales, por supuestas irregularidades en las primeras rúbricas.

“Nunca una autocracia sale sin que le den garantías, como muestran todas las transiciones. El gobierno ha demostrado su poder para hacer resistencia”, dijo a la AFP el analista Carlos Raúl Hernández.

– Diálogo –

Luego de la suspensión del revocatorio, la oposición aceptó iniciar el 30 de octubre un diálogo con el gobierno.

En la mesa exigió un cronograma electoral, la liberación de los “presos políticos”, un canal humanitario para recibir alimentos y medicinas -en grave escasez-, y respeto a la autonomía parlamentaria.

El proceso contó con el acompañamiento del Vaticano y la Unasur. Pero en diciembre fracasó entre acusaciones mutuas de incumplimiento.

– Juicio político –

Retomando la ofensiva, en diciembre el Parlamento declaró la “responsabilidad política” de Maduro en la crisis, y promovió un juicio de destitución.

No obstante, el TSJ declaró nula la decisión legislativa, al alegar el desacato.

“Estas iniciativas, si bien no lograron sacar a Maduro, le permitieron a la oposición deslegitimar cada vez más al gobierno e hicieron que la comunidad internacional restara apoyos a Maduro”, opinó el sociólogo Francisco Coello.

– Protestas –

Durante parte de 2016 fueron tímidas, según el analista Luis Vicente León por la “falta de un liderazgo”. Pero el 1 de septiembre y el 26 de octubre, la oposición movilizó a cientos de miles para exigir el revocatorio.

Sin embargo, el diálogo enfrió la calle y la MUD perdió entre 7 y 14 puntos de apoyo, según encuestas.

Un fallo con el que el TSJ se adjudicó temporalmente los poderes del Parlamento llevó el 1 de abril a los opositores de nuevo a protestar, esta vez de forma sostenida. Desde entonces, la Fiscalía contabiliza 95 muertes.

La decisión del TSJ agrietó al chavismo, luego de que la fiscal Luisa Ortega la denunciara como una ruptura del orden constitucional y desafiara al gobierno de Maduro, rechazado por siete de cada diez venezolanos según las encuestas.

– Rebelión y plebiscito –

Al calor de las protestas, la oposición llamó el 20 de junio a desconocer al gobierno, invocando un derecho constitucional a rebelarse contra regímenes autoritarios.

Este domingo realiza un plebiscito con el que busca demostrar el rechazo a una Asamblea Constituyente convocada por Maduro (de 70% según Datanálisis), dos semanas antes de la elección de asambleístas.

Aunque no es vinculante, la consulta podría comprometer la “legitimidad y gobernabilidad” de la Constituyente, según el analista Benigno Alarcón.

Pero “no va a poder parar” la Constituyente. Para ello haría falta el rechazo de la Fuerza Armada, leal a Maduro, señaló el politólogo Luis Salamanca.


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