Según el diario británico en tiempos pasados, los lugareños “descendían por el volcán Cerro Negro en Nicaragua en colchones viejos o tablas de surf” / Archivo
Según el diario británico en tiempos pasados, los lugareños “descendían por el volcán Cerro Negro en Nicaragua en colchones viejos o tablas de surf” / Archivo

Destacado, Turismo por Yader Luna,

La ruta de los volcanes es uno de los atractivos turísticos de Nicaragua que atrajo al diario británico The Independent, que dedicó ayer un extenso reportaje en el que invita a sus lectores a visitar este destino.

El artículo titulado: “¿Cómo es hacer volcano boarding en Nicaragua?” inicia narrando que el país “tiene volcanes en todo tipo de condiciones” que van desde activos a inactivos.

“Desde las “puertas de entrada al infierno” —como creían los primeros colonos españoles—, a los cráteres tranquilos, exuberantes y cubiertos de vegetación. Usted puede caminar las cuestas de un número de ellos, nadar en lagunas volcánicas, y echar un vistazo desde el borde de las profundidades ardientes de un volcán”, explica la publicación.

El reportaje escrito por el periodista Ben West insiste en que “la mejor manera de explorar realmente los volcanes de este hermoso país centroamericano es en una tabla”.

“Olvídese del snowboard, el sandboarding y bodyboarding, es realmente el deporte de aventura para probar”, sugiere The Independent.

Un deporte nuevo

Según el diario británico en tiempos pasados, los lugareños “descendían por el volcán Cerro Negro en Nicaragua en colchones viejos o tablas de surf”. Sin embargo, “el proceso se perfeccionó hace unos años con la invención de un sandboard, una tabla con una correa”.

West escribe que la aventura es sentir la adrenalina del zumbido al bajar por la pendiente de 728 metros de polvo volcánico negro a gran velocidad equipado con un traje para protegerse contra el terreno volcánico implacable.

La publicación menciona que “esta excursión única” por el Cerro Negro inicia en la ciudad colonial de León con un empinado ascenso por el volcán al que define como “un bebé en términos de volcán, nacido en 1850” y termina con un descenso rápido a alta velocidad aunque el periodista dice que elige una velocidad moderada porque puede ser peligroso.

“Este deporte extremo puede no ser para todos, pero eso no es razón para no abrazar la diversa colección de volcanes de Nicaragua”, agrega el artículo.

Diversidad de opciones

“Dominando el horizonte de Granada —como León, otra imponente ciudad colonial—, el volcán Mombacho de 1.100 metros de altura ofrece una amplia gama de senderos, desde los empinados a los menos exigentes”, inicia narrando The Independent.
Asimismo destaca las diversas rutas de senderismo que revelan “un exuberante bosque espeso lleno de vida silvestre. Hay tres especies de monos en el volcán, así como 168 especies de aves y más de cien tipos de orquídeas”.

“Mi grupo es afortunado de ver un perezoso de dos dedos descansando en un árbol a solo unos metros sobre nosotros, una vista inusual, ya que estos animales normalmente tímidos son nocturnos”, escribe West.

Además describe la variada vida vegetal que incluye helechos, bambúes, bromelias endémicas y begonias. “Caminamos a través de una formación geológica única conocida como el ‘túnel’, una abertura en una roca sólida que forma un camino oscuro, empinado inclinado que conduce a un cráter de bosque cubierto”, cuenta la nota periodística.

El reportaje indica que desde lo alto “somos recompensados ​​con fantásticas vistas del lago de Nicaragua, el lago del cráter Apoyo y fumarolas humeantes”.

El atractivo volcán Masaya

Por supuesto, The Independent también recomendó a sus lectores visitar el volcán Masaya, lo que definió como “una experiencia muy diferente”.

El periodista describe que este “es uno de los volcanes más activos del planeta” y solo uno de los tres únicos en el mundo con un lago de lava.

También cuenta la aventura de subir al coloso, el fuerte olor a azufre que lo envuelve. “Es una emoción real echar un vistazo sobre el borde ennegrecido de humo hacia abajo en las profundidades oscuras del cráter y ver las piscinas rojas y ardientes de la lava espumosa”.

El artículo concluye contando que debido a que los gases son tóxicos, se supone que los visitantes solo pueden permanecer durante cinco minutos.
“Pero todavía tengo que conocer a alguien que no ha permanecido por lo menos 30 minutos: transfigurado por los remolinos de gases, la lava resplandeciente, las vistas una vez en la vida”, concluye.


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