La selección nicaragüense querrá exhibir su evolución. /Archivo
La selección nicaragüense querrá exhibir su evolución. /Archivo

Deportes, Destacado, Futbol por Alejandro Sánchez S.,

La selección de fútbol de Bolivia, que entre su amplio currículo destacan tres participaciones en Copas del Mundo, las de 1930, 1959 y 1994; una coronación en Copa América, torneo al que ha asistido en 24 ocasiones y una clasificación a Copa Confederaciones de la FIFA en 1999; enfrentará a su similar de Nicaragua, que presume como máximos logros haber derrotado a Jamaica (3-2) en Eliminatorias Mundialistas y recientemente a Haití, para acceder por segunda vez en su historia a un torneo de Copa Oro.

Pese al contraste pronunciado que existe entre uno y otro combinado nacional, tienen algo en común: ambas son consideradas las selecciones más discretas de sus respectivas confederaciones. Nicaragua, ubicada en el puesto cien del ranking de la FIFA, ocupa el quinto peldaño en la clasificación de la Unión Centroamericana de Futbol (Uncaf), por debajo de Costa Rica, Panamá, Honduras y Guatemala; superando solamente a El Salvador y Belice.

Desafío. Ante un rival de altura, que viene de vencer a Argentina en eliminatorias mundialistas, la tropa Azul y Blanco tendrá que demostrar esa evolución constante que ha venido experimentando bajo la dirección del timonel Henry Duarte

Bolivia, 73 en la categorización de la FIFA, está relegada al sótano entre las selecciones de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), la cual dominan Brasil, Argentina y Chile en los puestos del uno al tres; y le siguen: Colombia, Perú, Uruguay,

Ecuador, Paraguay y Venezuela. Con todo eso, “La Verde”, ha doblado el rey de la todopoderosa Albiceleste en varias ocasiones, la más reciente en marzo pasado venciéndola 2-0 en La Paz. En 2009 ya la había derrotado 6-1.

Además, ha logrado sonados triunfos sobre Colombia (4-0; en 2003) y Uruguay (4-1; en 2012), y ha ganado al menos una vez sobre los demás combinados nacionales de Conmebol. Actualmente ocupa el noveno lugar con diez puntos, en las eliminatorias mundialistas y las probabilidades de que logre uno de los cinco boletos para Rusia 2018 son escasas. A la par, Nicaragua se prepara para participar en la Copa Oro de la Concacaf, prevista para julio próximo en Estados Unidos, evento en el que enfrentará a la selección anfitriona (EE. UU.), a Panamá y Martinica.

Partido de estudio

Con el antecedente de su más reciente victoria sobre la Argentina de Messi, que no jugó aquel partido por sanción, y en pleno proceso de desarrollo de nuevos talentos, la tropa boliviana enfrentará a una Azul y Blanco motivada por el histórico triunfo sobre Haití y viendo de reojo al torneo más prestigioso a nivel de selecciones de la Concacaf. Será un partido particularmente especial para la tropa pinolera, considerando la importancia de medir su nivel con un combinado sudamericano que constantemente se foguea contra rivales de elevado prestigio. El partido se celebrará en el Estadio Nacional de Fútbol, a partir de las 7:00 p.m.

El director técnico de la Azul y Blanco, Henry Duarte, aprovechará para evaluar la consistencia colectiva de sus pupilos, y el estado físico de cada jugador. En ese sentido, aquellos que no han sido titulares habituales tienen la oportunidad de exhibir su categoría, considerando además las ausencias de algunos de los principales referentes, tal es el caso de Juan Barrera, quien según declaró el técnico, “no está en plena forma y no lo arriesgará” y Luis Fernando Copete, que sigue en actividad con su equipo, el

Comerciantes Unidos de Perú. Por ende, Erick Téllez se perfila como el compañero idóneo de Jason Casco en la zaga central.

El timonel de Bolivia, Mauricio Soria, adelantó que aprovecharía este partido amistoso y el del próximo 7 de junio en Yacuiba, ubicado en el departamento de Tarija, fronterizo con Argentina, para proyectar a jugadores jóvenes, con poco bagaje internacional, aunque también reconoció que apostará a ganar convincentemente “respetando al equipo local”. Duarte podría también darle minutos a futbolistas que van ganando notoriedad poco a poco en el fútbol local, como Agenor Báez, enlace del Real Madriz, el central Óscar Acevedo y el contención Jonathan Moncada, ambos jugadores del Real Estelí Juvenil; con la base de futbolistas que usualmente son estelares.


Noticias Relacionadas