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Destacado, Especiales por María Joaquina Sánchez,

El desapego del bebé es uno de los momentos más duros de la maternidad, según indica la mayoría de las mamás, quienes tras haber pasado al menos tres meses en casa para cuidar del pequeño hijo de forma exclusiva, la vuelta al trabajo les supone un poco de inquietud por la incertidumbre que les causa sobre el cómo estará su bebé.

Y es que es normal que las madres puedan sentir algunos temores, porque, por ejemplo, piensan con quién dejarán al bebé, algunas creen tener la sensación de que lo están abandonando, otras experimentan dudas sobre si desean volver a su vida profesional y darse una pausa, según explica el psicólogo Darrel Borge.

Reflexionar

El experto señala que esta situación es más difícil de afrontar para las madres primerizas, porque en realidad no están experimentadas, para ellas todo es “primera vez” en esta etapa, por lo que el apoyo de sus familiares les reconfortaría. En general, Borge manifiesta que si la mamá se muestra positiva, se organiza bien y si se da un tiempo de reajuste, todo marchará de maravilla para cuando llegue ese día en el que tenga que regresar al trabajo. “Pienso que un niño puede convertirse en una oportunidad excelente para que la mamá pueda reinventarse y volver a su vida profesional más fuerte, más madura y con una visión más clara de lo que realmente quiere”, asegura el psicólogo.

Lo ideal es que la madre tome el proceso con calma. Nunca será fácil, señala Borge, pero si ella es positiva y planea el regreso al trabajo con días de anticipación, lo más seguro es que pueda estar tranquila y el bebé también. Por el contrario, si todo confluye en un proceso difícil y muy estresante, esto afectará tanto las emociones y la salud de la madre como la del niño. Otra realidad es que la maternidad les enseña a las mujeres a desenvolverse, porque cuando se tiene un bebé, todo cambia alrededor: un hijo no viene con un manual de instrucciones, y la mamá tiene que encontrar la mejor manera de controlar todas las novedades, ella sola.

También, “ese tiempo sin trabajar puede convertirse en una buena oportunidad para que la mujer piense si realmente quiere volver a su antiguo trabajo, o si ya es momento de que experimente en otra área. Nunca está de más pensar en un cambio que se adapte al nuevo estilo de vida”, expresa Borge. Con ello, una autorreflexión que podría ayudar es preguntarse: ¿Qué puedo conseguir en este trabajo?, y ¿qué habilidades debo usar para alcanzar el éxito? Hay que recordar que los niños no son pequeños durante mucho tiempo, crecen muy rápido y que luego, la mamá se da cuenta de que pudo hacerlo.


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