La línea en política medioambiental de Trump va en sentido opuesto a los objetivos de los Acuerdos de París. /Getty
La línea en política medioambiental de Trump va en sentido opuesto a los objetivos de los Acuerdos de París. /Getty

Destacado, Mundo por Felipe Herrera,

Con el objetivo de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero y revertir el calientamiento global que afecta al planeta, los líderes de casi todos los países de la Tierra se reunieron en París en noviembre del 2015 para comprometerse en la materia. El acuerdo alcanzado en la cumbre, llamada COP21, fue ratificado un año después en Marrakesh, en la COP22. La administración Obama estuvo a cargo de la participación de Estados Unidos.

Estados Unidos es el segundo mayor emisor de gases del mundo, solo superado por China. Y mientras China argumentaba que el acuerdo podría significar un freno a su desarrollo económico, Obama se adaptaba al plan. Su administración, representada por John Kerry, presentó un proyecto para reducir sus emisiones en al menos un 26 por ciento en diez años.

Evaluando participación. Estados Unidos está por romper los trascendentales acuerdos firmados en la reunión del COP21 en noviembre del 2015 en París. Si es que ocurre, “el país perderá el respeto por descomprometerse de un problema que afecta al mundo entero”, dice experta

Pero al igual que en su campaña presidencial y durante su periodo en el Gobierno, Donald Trump ha estado negando la existencia del calientamiento global y de su efecto en el medioambiente. En esta línea, ha estado desmantelando las políticas de Obama que buscaban proteger la naturaleza.

En marzo pasado, Trump firmó una orden ejecutiva para quitar los límeres de las emisiones de gases impuestas por Obama. Esta fue la política más significativa de Obama en la materia. Afectaba directamente a la industria del carbón, pilar fundamental en el plan de Trump de estimular la economía alentando a las industrias y generando empleos de trabajo.

“Trump piensa que esas regulaciones perjudican a los negocios y al crecimiento económico, y duda abiertamente de los estudios que prueban lo contrario”, dice Elizabeth Sherman, profesora en el Departamento de Gobierno de la American University de Washington D.C., a Metro.

De todas formas, las políticas de Obama no alcanzaron a entrar en vigencia. Estas pretendían reducir la emisión de gases del carbón hasta un 30 por ciento de los niveles registrados en el 2005, al 2030. Ahora, con las nuevas políticas, las plantas de energía a carbón no tendrán penalizaciones por sus emisiones. Además, las agencias gubernamentales no tendrán barreras para explotar el carbón en tierras federadas, entre otras licencias.

Esto podría provocar reacciones en otros países del mundo que se han comprometido en el COP21, como China. El emisor más grande de gases de efecto invernadero del mundo podría seguir los pasos de Estados Unidos, o pasar a ser líder en la lucha contra el cambio climático. “En definitiva, si Trump abandona el Acuerdo de París, Estados Unidos perderá el respeto por descomprometerse de un problema que afecta al mundo entero”, dice Sherman.


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