“Chocolatito” es un futuro miembro del Salón de la Fama del boxeo mundial. Archivo/Metro
“Chocolatito” es un futuro miembro del Salón de la Fama del boxeo mundial. Archivo/Metro

Boxeo, Deportes por Bernardo Pilatti,

Román González ha dicho estar preparado para regresar a la acción, o sea, se siente listo para pelear, darse esa segunda oportunidad y ser campeón nuevamente. Un tetracampeón y un exnúmero uno entre los mejores libra por libra del planeta, siempre tendrá una pelea esperándolo, sin importar el momento físico y deportivo. Por encima de lo deportivo, el boxeo es un negocio y Chocolatito es una marca. Se ganó esa condición y es justo que la misma le rinda beneficios económicos.

Seguir activo es una obligación comercial, lo deportivo siempre ocupa un segundo plano. Suena antipática la definición, pero es una realidad asumida: el show del boxeo es un negocio, antes de nada. Ahora, la obligación deportiva en el caso de Chocolatito siempre estará supeditada a las exigencias del negocio y por ese camino pueden empezar los problemas si no adopta las necesarias precauciones.

Román “Chocolatito” González no pelea desde hace aproximadamente un año y, por el momento, no hay nada cierto sobre si peleará en lo que resta del 2019

¿Cuándo regresa y contra quién lo hace?, responde con una pregunta a la primera preocupación: su salud. Y de eso se trata el título de este comentario, hay deberes pendientes y permitidos en la carrera deportiva de Chocolatito, pero también hay deberes prohibidos que debería tener en cuenta y tomar muy en serio aceptarlos o rechazarlos.

Empecemos con los primeros. Román González tiene 32 años y una carrera brillante en el boxeo. Es joven todavía como para estirar esa carrera por algunos años, hay peleas atractivas que lo pueden tener como primera figura y si maneja su agenda de manera inteligente, no solo puede mantenerse activo en el primer nivel, también puede agrandar su legado con victorias decentes y bien remuneradas. Esos son los deberes permitidos.

Entre dudas
Ahora, las dudas empiezan con tres factores: ¿Cómo se encuentra boxísticamente? ¿Cómo se encuentra físicamente? ¿A quién aspira enfrentar o a quién está dispuesto aceptar como rival?

Bajo esa zona gris comienzan los deberes prohibidos. Su peso, según los reportes de prensa, anda por encima de las 130 libras. Es necesario evaluar y tener claro si hoy “Chocolatito” puede regresar saludable a las 115 libras y que el físico rinda al nivel que necesita. Si no lo logra y decide pelear en 118 libras, ya sabemos que en esa división será muy difícil que González siquiera iguale el nivel de las categorías donde fue campeón.

A eso sumemos los dos años transcurridos desde que sostuvo su última pelea exigente, para colmo fue una derrota, ante Sor Rungvisai en septiembre de 2017. Desde entonces solo enfrentó y venció en menos de cinco asaltos al mexicano Moisés Fuentes, en septiembre de 2018.

“Chocolatito” entrena ya recuperado de su rodilla derecha. Carlos Montealto/Metro

“Chocolatito” entrena ya recuperado de su rodilla derecha. Carlos Montealto/Metro

Por más que en esta etapa de su preparación Chocolatito asegure andar por los 500 rounds, eso poco suma luego de una ausencia tan prolongada. La presión mental y el nivel de competencia solo se recuperan con las exigencias de la propia competencia.

Dentro de las divisiones del boxeo de primer nivel, la calidad actual en las 115 libras es de las mejores y a “Chocolatito” le basta regresar para ser colocado dentro de la élite. Su trayectoria se lo permite, pero trayectoria es una cosa y condiciones para pelear un lugar en ese primer nivel es otra cosa. Dudo que hoy Román pueda ir contra cualquiera de los campeones, como Khalid Yafai (AMB) Juan Francisco Estrada (CMB), Jerwin Ancajas (FIB) o Kazuto Ioka (OMB). Cualquiera de ellos querrá enfrentarlo. Vencer a Chocolatito es subir al siguiente nivel y además ganar una buena bolsa. También, cualquiera de esos campeones sabrá que este Chocolatito, seguramente, llegará vulnerable y muy lejos de aquel que dominó las divisiones menores.

Tendrá que elegir
No sabemos cuándo, pero esos desafíos llegarán. En el boxeo se sube a la cima sobre los restos de grandes nombres (excampeones) como lo logró, por ejemplo, Saúl “Canelo” Álvarez. Si lo que se pretende en esta etapa es ganar buen dinero, sin importar las conquistas, entonces será su elección aceptar servir de escalón para los campeones o aspirantes del momento. Por el contrario, si Chocolatito pretende cumplir con dignidad este tramo de su carrera, deberá manejar con muchas precauciones los cantos de sirena.

Se impondrá en ese caso tener mucho cuidado a la hora de aceptar un rival, como también habrá que hilar muy fino en las cláusulas de los contratos para que el regreso a su peso natural se cumpla de forma gradual. Dos o tres peleas dentro de esa línea conservadora, quizás, le permitirán saber en qué nivel se encuentra su boxeo y por sobre todas las cosas, saber si está en condiciones de pelear contra un Estrada o un Yafai, sin que su salud pague las consecuencias.

Es verdad que es una elección personal, pero también es una decisión que involucra a su legado y su condición de símbolo del boxeo nicaragüense. No debería arriesgar todo eso, si no está en condiciones de hacerlo con dignidad y con posibilidades ciertas de vencer en cada pelea.

Por lo dicho, los desafíos llegarán, muchos querrán enfrentarlo, pero “Chocolatito” no tendrá la condición de enfrentar a muchos de esos muchos. Que conste.


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