Cuba ni siquiera subirá al podio en el beisbol de Lima 2019. Archivo/Metro
Cuba ni siquiera subirá al podio en el beisbol de Lima 2019. Archivo/Metro

Beísbol, Deportes por AFP,

La catástrofe. “Nos hemos acostumbrado a no ganar”. El mánager de Cuba, Rey Vicente Anglada, y sus peloteros habían prometido que en Lima 2019 comenzaría la reconstrucción del prestigio de su beisbol, pero de la obra solo quedan ruinas.

“Somos una generación que no ha sabido de muchos triunfos (…). El entrenador soy yo, así que yo asumo toda la responsabilidad”, declaró Anglada ante el colapso en los Juegos Panamericanos.

Y por lo pronto —coinciden propios y ajenos— no hay cómo levantar de nuevo el edificio.

Una victoria 10-0 de Cuba ante Argentina en el Complejo Deportivo de Villa María del Triunfo, el miércoles, fue pobre consuelo antillano; insuficiente para ser bote de salvavidas después de derrotas encajadas frente a Colombia (6-1) y el doble campeón Canadá (8-6).

Las palabras de Anglada eran muy distintas unas semanas atrás.

“El objetivo final, ganar los Juegos Panamericanos, se cumplirá (…). Sabemos lo que representa el beisbol para nuestro país y tenemos que hacer lo imposible por ocupar un buen lugar, el lugar que siempre le ha correspondido”, aseguraba antes del torneo el timonel.

Ya ese lugar, sin embargo, hace tiempo dejó de corresponderle.

El dominio de Cuba en el beisbol, su deporte nacional, empieza a parecer cada vez más historia antigua.

Historia pasada

Por décadas, el gran arquitecto al bate en los Panamericano fue Cuba, construyendo éxitos que se reflejaban igualmente en los Juegos Olímpicos. El país caribeño llegó a acumular tres de los únicos cinco oros que se han repartido en la máxima cita (Barcelona-1992, Atlanta-1996 y Atenas-2004).

Sin embargo, Canadá le dio el primer mazazo en los Juegos Panamericanos con sus títulos en Guadalajara 2011 y Toronto 2015, rompiendo con ello una cadena de 10 medallas de oro consecutivas de los caribeños; y ahora, en Lima 2019, terminó el derrumbe.

Cuba ni siquiera se subirá al podio, con repartición de medallas prevista para el próximo domingo. Siempre había ganado preseas desde 1963.

La prensa oficial cubana reconoce el estrepitoso colapso.

Con el boxeo como gran carta, “la medalla de la pelota no era quizás la más importante”, pero sí “la más entrañable”, escribió en una columna el periodista especializado Joel García.


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