Cristofer González espera enfrentar a Charlie Edwards a finales de este año. Haxel Murillo/Metro
Cristofer González espera enfrentar a Charlie Edwards a finales de este año. Haxel Murillo/Metro

Boxeo, Deportes por Haxel Rubén Murillo,

Cristofer González (28-4, 19 nocauts) peleará ante Eliecer Quezada (23-9-3, 9 nocauts) el 24 de agosto en el gimnasio Nicarao en Managua. Dicho combate marcará el regreso del excampeón mundial mosca del CMB, ocho meses después de que perdiera la corona contra Charlie Edwards en Inglaterra. Su equipo de trabajo, encabezado por Pablo Osuna y William Ramírez, anunció que si el muchacho vence a Quezada, lo que sigue es la revancha contra el británico.

Lo lógico es que González derrote a Quezada por segunda vez en su carrera. Cumplido eso, “El Látigo” tendrá la oportunidad de buscar una pelea por campeonato del mundo.

Pero al margen de lo antes mencionado, hay algunas interrogantes importantes que podrían dar a luz las razones por las que Cristofer pasó más de medio año sin pelear, siendo el número dos del ranking del CMB y también de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB).

En esta entrevista, González se muestra sincero. Reconoce que se enfrió la relación con sus manejadores, manifiesta su inconformidad en el proceso de gestionar la revancha de forma inmediata como le habían prometido y también habla sobre la lección aprendida tras tocar el cielo y luego haber sufrido una caída estrepitosa.

¿Cuál es la razón por la que no has peleado en prácticamente ocho meses después de tu combate con Charlie Edwards?

La verdad no sé qué motivó a mi equipo a tenerme sin pelear, pero a mí me hubiera encantado volver al ring desde mucho antes. Quizá haya sido para cuidarme, sobre todo, porque no consiguieron la revancha de forma inmediata, como estaba acordado.

¿Qué tanto te golpeó emocionalmente la pérdida del título? Da la impresión que te costó asimilar la derrota.

Me golpeó, pero no de forma exagerada. Fue más duro que mi equipo se relajara y no concretara la pelea de revancha tan rápido como se esperaba. De haberse pactado en poco tiempo la segunda pelea con Edwards, de inmediato me hubiera puesto a entrenar para traer el título de regreso. No obstante, al mirar que me tenían sin pelear, me desanimé. Eso sí, siempre entrené en un gimnasio privado.

Tomando en cuenta tus palabras da la impresión que hubo un distanciamiento con tus manejadores. ¿Se enfrió la relación en cierto momento o no habías hablado mucho con ellos (Pablo Osuna o William Ramírez)?
Siendo honesto, la comunicación se enfrió en cierto momento, pero ahora todo está funcionando de la mejor manera.

¿Qué ha sido lo más difícil en estos meses después de haber perdido el título y la distinción de mejor peso mosca del mundo?

Lo que más me dolió es que el CMB no me haya catalogado como el mejor 112 libras y que no haya priorizado la revancha con Edwards. Además, para mí fue un golpe duro que mi equipo tampoco se haya puesto las pilas en ese sentido.


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