Deportes, Futbol por Román Gómez,

La Copa América de Brasil es un torneo que emociona al continente, pero que en el país organizador parecen no darle mucha importancia.

El reflejo son los estadios vacíos, salvo cuando juega la Verdeamarela. En Maracaná, para el encuentro entre Paraguay y Catar, solo asistieron 19.000 personas en un estadio con capacidad para 80.000 aficionados. La imagen de escenarios sin gente es recurrente en cada partido y el principal dolor de cabeza de la Confederación Sudamericana de Futbol (Conmebol).

Cuando la Copa apenas toma vuelo, los organizadores no saben qué hacer para disimular el fracaso logístico, que no empezó con el pitazo inicial, sino mucho antes.

Problemas en la red

Dos chilenos van por sus entradas al punto de expendio que designó la Conmebol en Salvador. Los encuentro y les pregunto cómo fue su experiencia con las entradas. Luego de observar a cientos de colombianos que buscaban boletas en la reventa para el juego contra Argentina, quise saber cómo era la experiencia de los australes.

Asistencias pobres a los inmensos estadios le quitan color a este popular torneo, que ahora el mundo mira con preocupación. ¿Quién tiene la culpa de la floja puesta en escena en Brasil?

Para sorpresa, ellos tienen respuestas a lo que sería el génesis de este despelote. En enero, la Conmebol puso a la venta las entradas para el evento, anunciando récord. Lo que en su momento dijo la Confederación hacía presagiar un aluvión de hinchas de todos los países abarrotando los estadios en Brasil. En solo 24 horas, Conmebol aseguró haber vendido 100.000 entradas.

Cuando colgaron el cartelito online de ‘no hay entradas’, a este par de personajes les tocó buscarlas en la reventa. No se animan a dar los nombres por temor, pero dan detalles de las boletas que compraron en el sitio Viagogo, que se especializa en la reventa de entradas para eventos a nivel mundial.

copa america 2019

Allí pagaron 275 euros por cada entrada. En la subasta debieron conseguirlas categoría cuatro; es decir, las más populares. Su intención era encontrar una mejor ubicación, pero según les avisaron era lo mejor que podían conseguir.

Sin embargo, 2 meses después se asombraron al ver que Conmebol volvió a poner las entradas a la venta. Las boletas que estaban agotadas una vez más salieron al mercado a precio de huevo. En mayo, los tiquetes que no se conseguían en febrero, ahora costaban 120 reales.

Aunque con la sensación de haber sido estafados por la Conmebol, este par de chilenos volvieron a comprar las entradas para el juego entre su selección y Uruguay. Así quedaron con dos pares de boletas, esperando revenderlas cuando llegaran a Brasil.

Revender boletas, el peor negocio

En Brasil está penado revender boletas para los partidos de futbol. De hecho, la Policía organizó un operativo antes del juego de Colombia contra Catar, en São Paulo. Allí detuvieron a varios revendedores en las inmediaciones del estadio Morumbi.

No obstante, las personas apresadas resultaron ser un chivo expiatorio, tras la pobre entrada presentada en el juego.

Así como los retenidos, cientos de turistas esperan revender las entradas que les sobran, pero no encuentran compradores. El par de chilenos buscan quién les compre las entradas para el duelo contra Uruguay, pero prefieren que se pierdan antes de venderlas por menos del valor del mercado, por miedo a ser pillados en la reventa y detenidos por ello.

Al ofrecerlas a 120 reales, los potenciales compradores prefieren conseguirlas en los expendios oficiales, donde la Conmebol intenta rescatar un fracaso de taquilla. Hoy, los fanáticos de La Roja están dispuestos a regalar las entradas que les sobran a quien quiera ir a Maracaná.

Pocos partidos provocan filas para adquirir una entrada. Uno de ellos fue el Argentina vs Colombia, en Salvador. Todos los tiquetes del estadio Fonte Nova fueron vendidos, pero el estadio no se llenó. La quiebra de la aerolínea Avianca en Brasil (filial de la empresa colombiana) impidió que más de 15.000 colombianos llegaran a Salvador, en el noreste brasileño. Tal motivo hizo de la reventa un fiasco.

Efectos especiales

Ante el problema suscitado, la Conmebol parece haber puesto en marcha un plan de contingencia. A la organización le interesa que en la puesta en escena televisiva se vea muchedumbre en ciertos sectores de los estadios. De esta manera buscan disimular la soledad en los escenarios.

Sin embargo, ese plan logístico está atropellando los derechos de los fanáticos. Gladys Isaac, una barranquillera residente en Miami, asistió junto a su esposo y un amigo al estadio Morumbí para ver a la Tricolor contra Catar. Sus entradas eran categoría uno, las mejores, pero de nada les sirvió pagar 350 reales por cada una de ellas.

Minutos antes del juego, la Conmebol les avisó que habían sido reasignados a nuevas butacas en el estadio, colocándolos con el resto de fanáticos colombianos, donde estaban los aficionados que compraron categoría cuatro.

“Estábamos donde no debíamos estar. Había personas fumando marihuana. Nos sentimos horrible, me quería salir del estadio”, asegura Gladys con indignación. Lo mismo se espera vivir en Salvador para el juego entre Ecuador y Chile, en la Arena Fonte Nova.

En otros estadios del país también se tomaría la misma medida, buscando maquillar una Copa que hasta ahora, más que goles, muestra asientos vacíos por doquier.


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