McWilliams Arroyo y Carlos Buitrago en su primer careo el miércoles. Cortesía Miguel Cotto Promociones
McWilliams Arroyo y Carlos Buitrago en su primer careo el miércoles. Cortesía Miguel Cotto Promociones

Boxeo, Deportes por Haxel Rubén Murillo,

Ni el mismo Carlos “Chocorroncito” Buitrago (31-4-1, 17 nocauts) tiene una respuesta contundente para explicar por qué no ha logrado convertirse en campeón mundial, a pesar de haber gozado ya de cinco oportunidades, de las cuales perdió cuatro y empató la otra.

Mala suerte, condiciones físicas discretas, falta de gallardía o carencia de voluntad para disparar golpes, son algunos de los señalamientos contra un peleador que brilló en el boxeo amateur y enamoró en sus inicios como profesional.

Buitrago pelea ante McWilliams Arroyo (18-4, 14 nocauts) este sábado en Caguas, Puerto Rico, en la que debe ser su última gran oportunidad para resucitar su carrera. De volver a fallar, su nombre terminaría de hundirse en el fracaso.

La lógica dice que si Carlos no pudo ser campeón en 105 y 108 libras, sus posibilidades son mínimas en peso mosca (112) y ante un rival élite como Arroyo, quien se perfila como el rival más difícil de su carrera. Físicamente y boxísticamente el boricua lleva la ventaja. A eso súmenle que peleará en su patio, con los jueces a su favor y el público coreando su nombre, animándolo en todo instante.

Rival de cuidado

Si necesitan más argumentos sobre el favoritismo de Arroyo, basta con ver su lista de rivales para darse cuenta que se ha enfrentado a los mejores boxeadores del mundo en su categoría. Perdió ante Román “Chocolatito” González por decisión unánime, aunque dejó una buena imagen, sin caer ni una vez a la lona y conectando varios golpes de consideración. Luego derrotó al excampeón Carlos Cuadras en 115 libras, pero después y sucumbió frente el tricampeón japonés Kazuto Ioka.

Carlos Buitrago está enfocado en su siguiente combate. Archivo

Arroyo está acostumbrado a soportar castigo de peleadores más fuertes que él. Ahora está haciendo el sacrificio de descender desde 115 a 112, su categoría natural. En resumen, el sábado, después de la hidratación, Arroyo fácilmente puede subir hasta 126 libras, mientras Buitrago no puede llegar hasta ese peso, porque perdería velocidad.

Ante todo ese panorama desalentador, ¿qué debe hacer Buitrago? No tiene de otra que tomar riesgos. Meterse a la zona corta, tirar y tirar golpes en busca de un milagroso nocaut, pues triunfar por decisión en Puerto Rico es imposible. No hay más opción. Es vencer o morir al menos con la satisfacción de haberse metido a las brasas.

El pugilista nicaragüense cerró la jornada de ayer, marcando 112.5 en la báscula, lo que da señales claras de que hoy (11:00 a.m.) no tendrá problemas en el pesaje.


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