Julio César Ráudez, el rey de las victorias del beisbol nicaragüense. Archivo/Metro
Julio César Ráudez, el rey de las victorias del beisbol nicaragüense. Archivo/Metro

Beísbol, Deportes por Harold Briceño Tórrez,

El nombre de Julio César Ráudez está indiscutiblemente ligado al beisbol nicaragüense, lo cual no es para extrañarse, sobre todo si se tiene en cuenta que es el máximo ganador del beisbol nacional con 170 triunfos y el más laureado de la Liga Profesional con 43 victorias, además de ocupar el quinto puesto entre los lanzadores que más ponches han propinado y de sumar entre sus logros individuales dos lideratos de victoria y dos coronas de efectividad. Con tantos logros, su ingreso al Salón de la Fama del Deporte Nicaragüense es incuestionable, y a la vez histórico, pues se convertirá en inmortal el mismo día que su padre, Diego Ráudez, otro legendario de la pelota casera.

“Me llena de orgullo y de mucha satisfacción que me hayan escogido para entrar al Salón de la Fama, un reconocimiento que solo reciben los que han hecho historia de alguna forma. Pero lo que más me emociona de esta noticia es que voy a entrar a tan prestigioso sitio el mismo día que mi papá, quien fue muy determinante en mi carrera”, manifiesta Julio César, quien debutó en el beisbol nacional con los Pinoleros en 1994, un año después que su padre le pusiera fin a una carrera, que se extendió por 17 campañas.

Julio César Ráudez y su papá, Diego Ráudez, serán inducidos el próximo 11 de mayo al Salón del Fama del Deporte Nicaragüense, a donde llegan tras haber forjado brillantes carreras en el beisbol nacional

Julio César creció viendo jugar a su papá, un lanzador que en 1983 ponchó a 220 bateadores, una cifra que hasta ahora es la máxima para una tirador en una temporada a nivel nacional; y que ese mismo año forjó una actuación memorable al ponchar a 20 artilleros de la Costa Atlántica en un mismo partido. “Él fue muy importante en mi desarrollo como pelotero, contribuyó mucho a mi pasión por el beisbol y en mi formación para llegar lejos en este deporte al que tanto le debo”, dice el ahora nuevo inquilino del salón de los inmortales.

Forjó su propia historia

Inspirado por la trayectoria de su padre, un ganador de 120 juegos y el cuarto máximo ponchador del beisbol nacional con un registro de 1,121 retirados por la vía de los strikes, Julio César construyó su propia historia, que al final fue de mucho éxito.

Durante su carrera de 23 temporadas ganó tanto que se convirtió en el pícher más triunfador de los campeonatos de Primera División con 170 éxitos y lo mismo hizo en la Liga Profesional al conquistar 43 victorias. Igual de célebre fue su paso por la selección nacional y hasta llegó a estar a un escalón de las Grandes Ligas con los Gigantes de San Francisco, organización con la que avanzó hasta la categoría Triple A.

De acuerdo con estadísticas publicadas en las redes sociales del campeonato Germán Pomares Ordóñez, Julio César Raudez es el quinto pícher con más ponches propinados en el beisbol nica al registrar 1,063, y ostenta en su vitrina de logros individuales dos títulos de efectividad (2006-1.88 y 2008-2.09) y dos coronas de victoria (1999-15 triunfos y 2010-14 triunfos). A esto súmenle tres campañas siendo el dueño de la mayor cantidad de juegos completos (1999, 2011 y 2012) y cinco temporadas con la máxima cifra de blanqueadas (1999, 2001, 2006, 2008 y 2013).

“Me siento agradecido con Dios por la carrera que logré forjar en el beisbol nacional”, dice Raudez, agregando que “todo lo bueno que hice fue resultado de mi trabajo constante y de mi disciplina, dos características que espero sean mi legado a los peloteros jóvenes”.

Día inolvidable

Al ser consultado sobre los momentos de su carrera que más guarda en su memoria, el pícher granadino dice que “constantemente recuerdo el día en el que llegué a las 100 victorias y en el que impuse la nueva marca de triunfos a nivel nacional”. El segundo de esos días fue el lunes 29 de febrero del 2016, cuando limitó a solo tres imparables a la ofensiva de la Costa Caribe y guio a Granada a una victoria con pizarra de 2-0 en territorio costeño. Ese triunfo le sirvió para situarse en la cima de los pícheres más ganadores de Nicaragua, dejando atrás al histórico Asdrudes Flores (169).

Ese 2016 fue su último año como jugador, desde entonces se ha dedicado a compartir su experiencia con los peloteros jóvenes. “Yo creo que podía seguir jugando unos dos años más, pero sentí que ya había cumplido con mis propósitos y halló cabida en mi cabeza la idea de entrenar a las nuevas generaciones”, dice, quien ahora este año forma parte del cuerpo técnico de las Fieras del San Fernando.

“Me gustaría que me recordaran como una gran pícher, como uno de los mejores de la historia de Nicaragua”, dice Ráudez, quien sin hacer alardes de sus méritos asegura que “siempre fue un lanzador pensante e inteligente, pero sobre todo esforzado y trabajador”. De ello dejó constancia donde sea que estuvo.

Diego Raúdez

Juegos: 417
Aperturas: 196
Innings lanzados: 1829.0
Victorias: 120
Derrotas: 119
Salvamentos: 30
Ponches: 1,121
Bases por bolas: 389
Carreras limpias: 624
% victorias y derrotas: .502
Efectividad: 3.07

Julio César Ráudez

Juegos: 398
Aperturas: 265
Innings: 2038.1
Victorias: 170
Derrotas: 81
Salvamentos: 27
Ponches: 1,063
Bases por bolas: 368
Carreras limpias: 631
%victorias y derrotas: .677
Efectividad: 2.79


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