Imagen refrencial. Archivo/Metro
Imagen refrencial. Archivo/Metro

Beísbol, Deportes por Carlos Montealto,

Con brillante promedio ofensivo de 468 puntos, el líder de los artilleros del Campeonato Germán Pomares Ordóñez es el rivense Víctor Duarte, un pelotero que se ha propuesto acabar la temporada ganando su primer título de bateo, al tiempo que sueña con ser llamado a la selección de beisbol que estará en los Juegos Panamericanos de Lima 2019.

Duarte podría unirse esta campaña al muy exclusivo club de peloteros que tras una sobresaliente carrera como lanzador, se convirtie-ron en artilleros respetables en la pelota nacional. Solo se conoce un caso de este tipo, y es el de Adolfo Álvarez, actual coach del conjunto sureño, quien tras una brillante carrera como tirador, fue campeón bate en la temporada de 1987 con .377 puntos.

Al reanudarse la actividad del Campeonato Nacional de Beisbol Superior este fin de semana, Duarte llegará posicionado en el segundo peldaño entre los mejores artilleros con promedio de .468 puntos, detrás del jinotegano Juan Blandón, quien está al frente con .481 de promedio.

“Gracias a Dios las cosas me han salido bien. Estoy viviendo una tremenda temporada y espero seguir así para lograr el liderato de bateo, para sumarlo a los que ya conseguí cuando fui lanzador”, detalló Duarte, quien fue firmado como lanzador por la organización de los Marineros de Seattle en 2006, pero una lesión en su brazo en 2010 truncó sus sueños.

“Como lanzador fui varias veces líder en efectividad, incluso, en Estados Unidos, cuando estuve en Ligas Menores, conseguí el reconocimiento de Novato del Año. Como bateador solo he sido campeón bate en la Liga Mayor A, y en el Beisbol Superior he conseguido en los últimos 8 años batear arriba de los 300 puntos”, detalló el artillero sureño.

Ventajas de la experiencia

Duarte reconoce que el cambio de lanzador a bateador fue una tarea complicada y a la vez una decisión acertada que ahora podría abrirle las puertas de la selección nacional, ya sea como defensor de la primera base o de los jardines.

“Siempre he dicho que el cambio de pícher a bateador no fue fácil, aunque reconozco que mi experiencia como lanzador me ayuda un poco a la hora de batear, sobre todo, porque en ocasiones puedo anticiparme a los lanzamientos que me hará el tirador rival”, explicó el talentoso jugador.

“Tengo que agradecerle a Dios por haberme dado talento para batear, a mi familia que siempre me ha respaldado, incluso cuando me lesioné el brazo, y al equipo de Rivas, que me ha dado la oportunidad de seguirme desarrollando”, comentó Duarte.

“Mi vida fue difícil mientras estuve lesionado, pero aprendí la lección y me di cuenta de que Dios cierra puertas y abre otras nuevas”, manifestó Víctor en tono reflexivo.

Consultado sobre su posible llamamiento a la selección, Duarte dijo que “ahora sé que merezco un llamado a la selección, aunque eso no está en mis manos, pues aunque llevo 8 años bateando sobre .300, nunca me ha tomado en cuenta para el equipo nacional. Espero que este año, en el que estoy peleando el título de bateo, se fijen en mí”, aseguró el encendido bateador sureño.


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