El “Chocorroncito” de peleas titulares que hemos visto, no pertenece a dicho sector.|HAXEL RUBÉN MURILLO
El “Chocorroncito” de peleas titulares que hemos visto, no pertenece a dicho sector.|HAXEL RUBÉN MURILLO

Boxeo, Deportes por Haxel Rubén Murillo,

Ángel Acosta ganó por nocaut técnico, sin ser precisamente una máquina de destrucción. El campeón puertorriqueño 108 libras de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) hizo lo necesario, sin excesos, para defender con éxito su cetro ante un Carlos Buitrago que después de cinco oportunidades titulares sigue sin dar el paso extra: apretar al rival en los primeros asaltos, soltar más golpes, evitar quedarse en las esquinas y en resumen, apropiarse de la posición de retador, que le exige apostar al todo o nada.

Fue el cuarto revés del apodado “Chocorroncito” en peleas titulares, además de un empate, y en cada uno de esos desafíos el común denominador ha sido su falta de empuje. “Tito” Acosta subió al cuadrilátero con la etiqueta de ser un púgil noqueador, de pegada descomunal, pero en cambio demostró que no tiene la suficiente pólvora en sus puños para aterrorizar a rivales con aguante, al margen de que en el cierre del combate contra el pinolero logró su cometido y evitó irse a las tarjetas.

Buitrago asimiló el golpeo de Acosta durante 11 asaltos, pero el puertorriqueño marcó la diferencia al llevar un claro plan de pelea que se establecía sobre la base de perseguir a su oponente, ejecutar cualquier cantidad de golpes y apostar a uno que fuera letal. El “Chocorroncito” retrocedió desde el primer campanazo, permitiendo ciertas libertades al campeón, que rápidamente se asentó sobre el ring y logró tomar una importante ventaja en las tarjetas, que igual le habría servido para retener su fajón.

Con todo y que Acosta estaba ganando claramente el combate, el “Chocorroncito” tuvo tiempo para evitar un revés contundente, ya fuese por la vía de las tarjetas o de la forma en que finalizó. Desde el séptimo asalto, Buitrago dio señales de vida, se paró en el centro del cuadrilátero y se dispuso a soltar los puños, logró conectar en el rostro de “Tito” Acosta en un par de ocasiones, consecuencia del desgaste que exhibía el local, pero nunca lo puso en apuros. Al igual que en sus peleas previas, el nica abusó de la parsimonia y tenía que pagar el precio.

No pertenece

¿Es posible que después de fracasar en cuatro intentos por convertirse en campeón mundial no haya identificado sus carencias y virtudes para encontrar el oro al final del arcoíris? No, le fue imposible corregir. “Chocorroncito” boxeó sobre un guion ya escrito, no reparó en cometer los mismos errores que en sus pleitos contra Merlito Sabillo, CP Freshmart e Hiroto Kyoguchi, y no es que no pueda, en las grandes citas se limita, inexplicablemente olvida los elementos básicos del boxeo: pegar y que no te peguen, o por lo menos evitar demasiado castigo y ser más propositivo y certero que el rival.

No es un asunto de capacidad, sino de fuerza mental, concentración y ejecución de un plan de pelea. No se puede andar por el mundo de fracaso en fracaso, sin someterse a un enderezamiento, a menos que verdaderamente no se cuente con las herramientas para sobresalir, pero no es el caso de Buitrago. Ahora, la gran duda en torno al futuro del “Chocorroncito” es si persistirá en su deseo de ganar una corona mundial, sobre todo, desempeñándose en las 108 libras, donde encontrará rivales fuertes.

Al bajar del cuadrilátero, descontento por la decisión del réferi que detuvo el combate en el round 12 (evitando una fatalidad), Buitrago aseguró que no ha pensado en el retiro, de momento. No está equivocado, a sus 26 años aún le queda mucho camino por recorrer, pero después del revés de este sábado, es muy probable que siga a través de una ruta distinta a la que transitan un selecto grupo de boxeadores, los que se crecen en momentos cumbres para dejar un legado. El “Chocorroncito” de peleas titulares que hemos visto, no pertenece a dicho sector.


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