Jonathan Loáisiga, lanzador de gran velocidad y excelente control. Foto: Archivo
Jonathan Loáisiga, lanzador de gran velocidad y excelente control. Foto: Archivo

Beísbol, Deportes por Harold Briceño Tórrez,

Nunca antes un mánager de los Yanquis de Nueva York, el conjunto de mayor impacto histórico en las Grandes Ligas, había anunciado el debut de un nicaragüense con el equipo que viste el popular uniforme a rayas, hasta que ayer, Aaron Boone, el actual timonel de los Bombarderos del Bronx, hizo oficial el ascenso al equipo grande del cotizado prospecto capitalino Jonathan Loáisiga, quien estaba haciendo alarde de su picheo rápido, controlado e inteligente en Ligas Menores. Fue necesario esperar más de cuatro décadas después del ascenso del primer nica al mejor béisbol del mundo, para presenciar el arribo de un pinolero al club más laureado y conocido en la historia de la MLB.

Loáisiga, quien según lo anunciado por Boone realizará su primera apertura mañana contra los Rays de Tampa Bay, se convertirá en el decimosexto jugador nacido en Nicaragua que debuta en Grandes Ligas, uniéndose en esta lista a Dennis Martínez (1976), Antonio Chévez (1977), Albert Williams (1980), David Green (1981), Porfirio Altamirano (1982), Marvin Benard (1995), Vicente Padilla (1999), Oswaldo Mairena (2000), Devern Hansack (2006), Everth Cabrera (2009), Wilton López (2009), Erasmo Ramírez (2012), Juan Carlos Ramírez (2013), Cheslor Cuthbert (2015) y Alex Blandino, quien debutó el pasado 10 de abril con los Rojos de Cincinnati. Es importante señalar que no aparece en este listado Kevin Gadea, quien el año pasado estuvo con Tampa, pero pasó toda la temporada lesionado y no pudo debutar.

Ascenso merecido

El arribo de Jonathan Loáisiga llegó a considerarse inminente por su gran desempeño en Ligas Menores, donde estaba siendo vigilado con especial atención por los dirigentes de la organización. El nicaragüense empezó la presente campaña en Clase A Fuerte, nivel en el que dejó constancia de estar sobrado para esa categoría y sus números dan prueba de ello, pues en cuatro salidas forjó un balance de tres victorias sin derrotas y una efectividad de 1.35 como resultado de haber permitido solo tres carreras limpias en un total de 20 episodios de labor.

Este dominio absoluto le valió para ser ascendido a Doble A, donde también lució categórico vistiendo el uniforme de los Truenos de Trenton, equipo con el que realizó seis aperturas y logró un récord de 3-1 con un promedio de carreras limpias permitidas de 4.32.

Sumando sus actuaciones en ambas categorías se obtiene que Loáisiga llega al mejor beisbol del mundo tras haber construido una foja de seis triunfos con un revés y una efectividad de 3.00 por 15 carreras limpias en 45 episodios lanzados. A estos registros admirables, súmenle que solo otorgó cuatro bases por bolas y que en cambio ponchó a 58 rivales, exhibiendo un control extraordinario y una brillante forma de atacar la zona de strikes. Es por esta razón que Jonathan era considerado el pícher de las categorías menores de los Yanquis con el mejor control. Dados estos números, se entiende que el nica ha recibido un ascenso merecido.

¿Qué esperar de él?

Cuando ascendió de Clase A Fuerte a Doble A se dijo que Loáisiga lograría mantener la misma versión dominante y así fue. Ahora que da un salto al máximo nivel del béisbol, el escenario donde las exigencias son mayores, quizá no pueda afirmarse que seguirá siendo el mismo lanzador casi indescifrable de Ligas Menores, pero sí que cuenta con las herramientas para fajarse y eso lo saben muy bien los Yanquis, por eso lo han llamado para sustituir en la rotación al lesionado Masahiro Tanaka.

“Nos gusta como ataca la zona de strikes y creemos que no lo asustarán las luces de Nueva York”, comentó Boone en referencia al ascenso de Loáisiga, haciendo con su frase una clara referencia a los dos aspectos que han llevado al nicaragüense a la cima del béisbol. El primero, su potencial para dominar bateadores, sobre todo a muchos por la vía del ponche, y el segundo, su carácter firme a la hora de enfrentar las diversas circunstancias que el juego le presenta.

Listo para debutar en el escenario que soñó desde niño, Loáisiga es ahora, como lo ha sido siempre, el dueño de su futuro.


Noticias Relacionadas

“Cuando acepté volver a la pelota profesional sabía que no era venir a dar cuatro hits por juego o robarme 20 o 30 bases”, le dijo Everth Cabrer...

por Harold Briceño Torrez

Cuando Bartolo Colón era solo una amenaza seria al récord de más victorias para un latino en el béisbol de Grandes Ligas en manos de Dennis Martí...

por Harold Briceño Torrez