Juan Carlos Ramírez perdió sus dos aperturas en esta campaña. Archivo
Juan Carlos Ramírez perdió sus dos aperturas en esta campaña. Archivo

Beísbol, Deportes por Harold Briceño Tórrez,

El final de la temporada 2018, la cual se pronosticaba como la del establecimiento de J.C. Ramírez como pícher abridor, podría terminar antes de lo esperado para el nicaragüense, incluso, el pasado sábado 9 de marzo pudo ser su último día de acción este año, pues tras ser diagnosticado con un ligamento colateral cubital rasgado, los médicos de los Angelinos de Los Ángeles le recomendaron someterse a una cirugía Tommy John, intervención quirúrgica que goza de máximas probabilidades de éxito y que requiere de una rehabilitación de aproximadamente un año.

Juan Carlos Ramírez evitó esta cirugía la temporada anterior, cuando en agosto fue diagnosticado con una irritación en el antebrazo derecho, y como solución al problema se le practicó un tratamiento de inyección de células madre, mismo que hasta antes del inicio de la actual campaña parecía haber sido exitoso. Sin embargo, tras fallar en su última apertura del Spring Training y lucir extremadamente vulnerable en sus dos primeras salidas de este año, fue imposible no darle espacio a las dudas sobre la salud de su brazo.

La operación

Luego de su vacilante presentación ante los Atléticos de Oakland el pasado sábado, se informó desde Los Ángeles que el nicaragüense salió con rigidez en el brazo de lanzar, y posteriormente se anunció que sería enviado a la lista de lesionados por 10 días. Sin embargo, tras una segunda evaluación realizada ayer, los médicos decidieron que lo mejor es que se someta a la famosa cirugía Tommy John, aplicada por primera vez en 1974 por el doctor Frank Jobe y que consiste en quitar los ligamentos del brazo dañado y reemplazarlos con otros del brazo saludable.

En caso de que se practique la Tommy John, se perdería toda la temporada.

Esta intervención quirúrgica ha sido aplicada con gran éxito en los años recientes a lanzadores de renombre, por lo cual no debe existir ningún temor sobre el resultado en Juan Carlos. Es más, muchos de los lanzadores que han sido operados con la Tommy John han vuelto jugar con grandes resultados. Es decir, esto no es el fin para el nicaragüense.

Un ejemplo claro es el también pinolero Jonathan Loáisiga, prospecto de los Yanquis de Nueva York, quien ha lucido mejor, incluso con más velocidad, tras haber sido sometido a esta cirugía en el 2016.


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