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Beísbol, Deportes por Harold Briceño Tórrez,

Erasmo Ramírez, el mismo que hace unas semanas estaba en el bullpen de los Rays de Tampa Bay, es ahora el abridor más confiable de los Marineros de Seattle, tanto que su nombre se ha convertido en sinónimo de calidad. Cuando él está en el montículo existe la certeza de que hará un trabajo sólido, como el de ayer ante los Astros de Houston, a quienes en seis entradas completas limitó a cuatro imparables y dos carreras, que fueron producto de dos jonrones.

No ganó ni perdió en el desafío que los Marineros fueron vencidos 6-2 por los Astros, pero forjó su quinta apertura de calidad de forma consecutiva. Desde su trabajo ante los Angelinos de Los Ángeles hasta su actuación de anoche, pasando por sus presentaciones ante los Rays de Tampa Bay, los Bravos de Atlanta y los Orioles de Baltimore, el rivense acumula 30 episodios trabajados, en los que admite ocho carreras limpias para una efectividad de 2.40.

Inicio dominante

Desde el principio, Erasmo fue el mismo de sus últimas cuatro aperturas: dominante, certero, calculador e inteligente. Así lució en las tres primeras entradas, en las que solo dos de los once bateadores que enfrentó pudieron ligarle de imparable. En el primer episodio, tras dominar en roletazos a la tercera base a George Springer y Alex Bregman, se dio el lujo de ponchar fríamente al peligroso José Altuve, uno de los más brillantes bateadores de todas las Grandes Ligas. Luego, en la segunda entrada, abrió eliminando por la vía de los strikes al también temible Carlos Correa, y después de dominar a Josh Reddick recibió sencillo de Yulieski Gurriel, situación que no lo alteró y cerró el episodio eliminando a Marwin González.

El rivense ponchó a cinco rivales en seis entradas. Permitió dos jonrones de los Astros

Fue en el tercer inning que exhibió al máximo su capacidad de localización, consiguiendo ponchar a tres de los cuatro bateadores que se pararon frente él. La primera víctima de la frialdad de sus envíos fue Brian McCann, le siguió Cameron Maybin y tras permitir sencillo de Springer, fusiló a Bregman. Viéndolo tan imponente en la colina, agigantado como en sus aperturas más recientes, parecía no haber forma de descifrarlo. Su dominio de la zona de strike y su agresividad, buscando siempre estar arriba en el conteo, le daban la apariencia de un dominador sin límites.

Par de estocadas

Con el respaldo de una carrera producida en el primer episodio gracias a imparables de Jean Segura, Nelson Cruz y Kyle Seager, Erasmo se fajó en el duelo de picheo ante Dallas Keuchel, ganador del Premio Cy Young en la Liga Americana en el 2015. En el cuarto inning, siguiendo con su labor dominante, retiró en fila a Altuve, Correa y Reddick. Ciertamente parecía no haber forma de atacarlo.

Sin embargo, en la apertura del quinto, el Erasmo que estaba logrando silenciar a los Astros manteniendo sus envíos en la parte inferior de la zona de strike, se descuidó y dejó un par de lanzamientos de la parte media hacia arriba y lo terminó pagando caro. Gurriel y McCann lograron conectarle inmensos cuadrangulares de forma consecutiva, cambiando la pizarra a 2-1.

En el sexto, su última ronda de labor, dominó a Altuve y Correa antes de darle base por bolas a Reddick, luego de lo cual terminó su participación haciendo fallar a Gurriel en un elevado al jardín derecho. En el cierre, Kyle Seager, con su jonrón 20 de la temporada, empató el encuentro y dejó a Erasmo sin decisión en la que fue su quinta apertura de calidad de forma consecutiva.


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