El conjunto leonés se desató a la ofensiva contra los sureños, que flaquearon ante Fidencio Flores. / Melvin Vargas
El conjunto leonés se desató a la ofensiva contra los sureños, que flaquearon ante Fidencio Flores. / Melvin Vargas

Beísbol, Deportes por Harold Briceño Tórrez,

En el primer juego de la serie final no hubo sorpresas. La historia inició, se desarrolló y concluyó como se había escrito en el guion previo. Fidencio Flores, con su picheo efectivo, superó a Carlos Pérez Estrella, contribuyendo a que León, con su bateo oportuno, sometiera al Frente Sur Rivas (6-1), que se presentó al encuentro carente de ofensiva.

El juego era pronosticado como un duelo de picheo y lo fue desde el principio. En la primera entrada Fidencio Flores presentó sus credenciales de pícher dominante retirando a los tres bateadores que enfrentó, incluyendo a dos por la vía del ponche. Luego, como diciendo “aquí estoy”, Carlos Pérez Estrellas inutilizó a los primeros tres adversarios que se detuvieron frente él, consiguiendo ponchar a uno de ellos. Con esta introducción de dominio puro y tratándose de estos dos lanzadores, no había argumentos para sustentar lo contrario a que el picheo sería protagonista del primer juego de la serie final.

León se adelanta
El primer imparable del encuentro se produjo cuando había un out en la parte alta del segundo episodio. Luis Montealto, estandarte de la ofensiva sureña, le conectó doblete a Fidencio, propiciando una oportunidad importante para Rivas, sin embargo, el abridor leonés logró retirar sin problemas a Víctor Duarte y Yeltsin Solís.

En el cierre, Estrella se metió en zona de peligro y no pudo salir ileso, aunque escapó a un daño que pudo ser mayor. Golpeó a Sandor Guido, recibió sencillo de Óscar Cortez y llenó las bases golpeando a Norlando Valle, todo esto con solo un out en la pizarra.

El contexto era idóneo para que los leoneses anotaran por lo menos dos carreras, pero solo pudieron fabricar una que fue producto de un roletazo a las paradas cortas de Quebin Díaz.

Desborde ofensivo
El marcador permaneció 1-0 hasta en el cierre del quinto episodio, cuando la ofensiva leonesa, caracterizada por su constancia y contundencia, descifró dramáticamente el picheo de Estrella, sacándole el máximo provecho a una jugada en la que Bryan Ruiz dejó con vida a Enmanuel Meza. Tras doblete de Quebin Díaz y pasaporte a Arnold Rizo, Meza llegó al cajón de bateo y conectó un elevado a la zona foul del jardín derecho, pareció que Ruiz atraparía la bola, pero al final dejó que cayera, dándole al artillero leonés la oportunidad de conectar un sencillo que sirvió para remolcar la segunda anotación del encuentro. Fue entonces cuando comenzó la pesadilla sureña, pues el veterano Sandor Guido, acostumbrado a mostrarse en los momentos claves, ligó otro cañonazo que produjo la tercera carrera leonesa.

Fidencio Flores silenció a la ofensiva de Rivas. El bateo leonés lo respaldó con seis anotaciones

Pero el daño no acabó ahí, pues con dos corredores en las almohadillas, Marvin Martínez conectó la bola con tanta fuerza que la sacó del terreno de juego por el jardín izquierdo, provocando el estallido de la afición y que el marcador se moviera a 6-0, una ventaja que se consideró suficiente para los leoneses, sobre todo porque Fidencio seguía luciendo efectivo desde la colina.

Fue hasta en el séptimo que los rivenses reaccionaron. Félix Castillo con un doblete empujó desde la inicial a Marbell Olivas con la primera y única raya sureña. Fidencio no siguió en el octavo, pero su trabajo fue defendido por el relevista Eduard Jiménez, encargado de lanzar los episodios ocho y nueve.

Fidencio no dio tregua
No hubo forma de alterarle los nervios a Fidencio Flores. El abridor leonés fue en todo tiempo el amo y señor del encuentro, capaz de hacer desfilar cabizbajos a los bateadores rivenses. En siete episodios de labor permitió tres imparables y solo una carrera, convirtiéndose en pieza clave de la primera victoria felina. Flores ponchó a ocho adversarios y regaló dos bases por bolas, completando una labor destacable, suficiente para garantizar que su equipo y su afición disfrutaran del hecho de pegar primero en la lucha por el campeonato.


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