La tropa nicaragüense espera realizar una buena presentación en el torneo de Concacaf. /Archivo
La tropa nicaragüense espera realizar una buena presentación en el torneo de Concacaf. /Archivo

Deportes, Futbol por Alejandro Sánchez S.,

Han transcurrido 101 días desde que Juan Barrera, con tres goles de antología, le ofreció a la Selección de fútbol de Nicaragua la oportunidad de disputar por segunda vez en su historia una Copa Oro. Después de tanto tiempo, el recuerdo de aquella noche en la que la Azul y Blanco dejó en el camino a su similar de Haití, sigue vigente, recordándole a una nación que mejores acontecimientos están por venir.

Tan pronto como este sábado, la tropa pinolera intentará transformar en realidad el sueño de un país: verlos trascender a nivel internacional. Nicaragua, ubicada en el grupo B junto al anfitrión Estados Unidos, Panamá y Martinica; debutará ante el último de estos en el Nissan Stadium, en Nashville, con la asignatura de sumar sus primeros tres puntos en este certamen, tras haber fracasado en 2009, durante su primera participación.

Ocho años después, con un grupo de jóvenes talentosos y con el director técnico Henry Duarte ordenando las fichas del tablero táctico, la Azul y Blanco se muestra compacta, no solo por la calidad individual de los futbolistas, también porque disponen de una filosofía de juego clara, la cual han venido puliendo durante los últimos tres años. Dicha evolución tratarán de reflejarla en la Copa Oro de la Confederación de Norte, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (Concacaf), empezando mañana con el choque inaugural ante Martinica.

Hoy inician las hostilidades en Copa Oro. La Azul y Blanco debutará mañana

Pese a las bajas del “Iluminado” Barrera y de Daniel Cadena para el duelo ante los caribeños, ambos por sanción, la tropa nicaragüense apuesta a que el trabajo colectivo rinda los frutos previstos. Precisamente la comunión del grupo ha sacado a flote el proyecto de Duarte, con resultados tangibles como los triunfos sobre Jamaica (2-3), Cuba (5-0 y 1-0 ), Panamá (1-0), Trinidad y Tobago (2-1), Belice (3-1) y recientemente contra Haití (3-0); sin obviar que en medio de algunas derrotas han merecido mejor recompensa, como sucedió el pasado 7 de junio, cuando cayó 3-2 ante Bolivia, sin ser menos explosivos que los sudamericanos.

Altas expectativas

Ante rivales de probada calidad como Panamá, Estados Unidos y la propia Martinica, la asignatura de avanzar a siguiente ronda se muestra compleja, más no imposible de lograr. A pocas horas de que el balón comience a rodar, el timonel costarricense debe estar claro, al igual que sus pupilos, de que no hay tiempo para improvisar, mucho menos para titubear. Conscientes de ello y a espera únicamente de que el estratega anuncie su once inicial, todos están listos para hacerse notar en suelo estadounidense.

Salvo por la ausencia de Jason Casco, quien fue intervenido quirúrgicamente por una lesión en el menisco de la rodilla derecha, Duarte cuenta con los mejores elementos defensivos del balompié pinolero, y aunque el central del Real Estelí era considerado indiscutible en el once titular de Nicaragua, Luis Fernando Copete, Erick Téllez y Cyril Errington tendrán que demostrar que son suficiente garantía en la retaguardia. Con Josué Quijano y Manuel Rosas moviéndose por los laterales derecho e izquierdo, respectivamente, la línea defensiva se muestra sólida.

Siempre y cuando la zaga logre destruir las propuestas ofensivas del rival y ayude a mantener en cero el marcador, el medio campo y la delantera deben cumplir sus funciones para buscar un resultado favorable. En el ejercicio de recuperación y distribución de esféricos a zona de ataque, el desempeño de Marlon López, Bismarck Montiel, Maykel Montiel o Luis Peralta, según decida el técnico a quiénes alinear, será clave para que los atacantes dispongan de oportunidades para gol. La efectividad de los delanteros ofrecerá o negará a Nicaragua la recompensa.

Aunque no está confirmado, la lógica indica que Duarte debe optar por Luis Manuel Galeano, Elvis Pinell, Carlos Chavarría y Jorge García como sus cartas en ataque. La explosividad de “Chava”, conjugando velocidad con buena conducción del balón, acompañándose con García, el joven atacante oriundo de Masaya, puede ser la fórmula que le dé a la Azul y Blanco la verticalidad que necesita para meter en apuros al contrario.


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