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Deportes, Futbol por Felipe Herrera,

22 de junio de 1986. Diego Maradona protagonizó una de las jugadas más controversiales y también marcó el gol más hermoso de la historia de los mundiales de fútbol

El sistema de Árbitros Asistentes de Video de la FIFA (VAR por sus siglas en inglés) que por estos días causa polémica en la Copa Confederaciones habría abortado sin piedad el mito que nació hace 31 años en el estadio Azteca. El 22 de junio de 1986, Diego Maradona consiguió marcar el gol más hermoso de la historia de los mundiales, y quizás no hubiera tenido la desfachatez de hacerlo si solo cuatro minutos antes no hubiera anotado otro, quizás más trascendente, y que pasó a la historia como “La mano de Dios”.

En el minuto 54 del partido válido por los cuartos de final del Mundial de México 1986, Maradona condujo la pelota encarando al equipo inglés. Cuando jugó con Valdano, parado al borde del área, este intentó controlar, pero un defensa rival despejó la pelota hacia su propio arco. Maradona, que por su impulso quedó frente al arquero Shilton, fue a pelearla contra él, que medía 20 centímetros más.

La tecnologría de 1986 permitió solo horas después mostrar la imagen que en estos días el sistema de video VAR
hubiera desenmascarado en segundos. /Getty Images

Aun así, la pelota terminó entrando mansamente a la portería inglesa, mientras Maradona corría celebrando y mirando de reojo a los árbitros. Puño izquierdo en alto, el mismo con el que había metido la pelota en el arco de los ingleses, el argentino acababa de realizar una de las jugadas más controversiales de la historia del fútbol mundial.

“Lo marqué un poco con la cabeza y un poco con la mano de Dios”, dijo Maradona inmediatamente después del partido, que terminó 2-1 a favor de la Argentina que luego conseguiría la Copa del Mundo.

La mano de la venganza

“Aunque no creo en eso del determinismo ni que el contexto haya influido para que todo esto pasara, sí creo que todo se le dio a Maradona en el mejor contexto posible”, dice a Metro Andrés Burgo, periodista argentino autor del libro “El Partido. Argentina–Inglaterra 1986”. “Si hubiese pasado en un Napoli–Empoli, o un Barcelona–Tarragona, el contexto no hubiese hecho a estos goles tan inolvidables”.

La rivalidad entre Argentina e Inglaterra venía desde el mundial de 1966, cuando Argentina quedó eliminada por los ingleses, que terminarían campeones en su país. Antonio Rattín fue expulsado a los 35 minutos tras discutir con el árbitro alemán Rudolf Kreitlein. Rattín cuenta que pedía un intérprete, mientras que Kreitlein asegura que lo insultó. “Lo vi en sus ojos”, dijo el alemán.

Todo llevó a que el técnico inglés, Alf Ramsey, calificara los argentinos como “animales”.

Pero 4 años antes del mundial de 1986, la guerra enfrentó a ambos países por unas islas al suroeste del Atlántico. En las Malvinas, o Falklands, murieron cientos de jóvenes argentinos de la misma edad que varios de los jugadores de la selección de 1986. Incluso algunos estuvieron a punto de ir a la batalla.

“El simbolismo de la ‘mano de Dios’ se puede resumir en una frase de Jorge Valdano: ‘Es cierto, fue un gol con la mano, pero los ingleses nos han metido un montón de manos’. Esa jugada fue eso, fue una mano que en cierta forma se vengó de otras manos”, dice Burgo.

Hoy los románticos del fútbol festejan el ícono de la picardía, esa que la FIFA busca erradicar del fútbol con sus cámaras.

Preguntas y respuestas. Andrés Burgo
Periodista argentino, autor del libro “El Partido. Argentina–Inglaterra 1986”

El partido entre Argentina e Inglaterra es, sin dudas, un partido especial. Maradona hizo el primer gol de Argentina con la mano, y después hizo el más hermoso de la historia de los mundiales. ¿Se puede hablar de un contexto, de un ambiente o de ciertas situaciones que llevaron a que esto pasara?
– No creo que el gol con la mano y el gol más lindo hayan sido porque había un contexto que llevaron a que eso pasara. Si no, estaríamos hablando de una cuestión de determinismo. Yo creo que simplemente pasó para Maradona en el mejor contexto posible, pero no creo que Maradona haya metido el gol con la mano porque era contra Inglaterra ni haya hecho el gol más lindo porque era contra Inglaterra. No creo que hubiera un contexto; simplemente se dio en el mejor contexto posible.

¿Crees que la jugada finalmente aporta más a la construcción del mito de Maradona que a un ejemplo de la cultura futbolística argentina?
– No, yo no creo que el gol con la mano sea un reflejo de la cultura futbolísitca argentina, porque los jugadores de todos los países hacen goles con la mano, o en offside, o pegan patadas. No conozco ninguna nacionalidad cuyos jugadores no hagan goles con la mano, hasta los ingleses que son los propulsores del “fair play” los hacen. En ese sentido sí, creo en la primera teoría, que construye el mito de Maradona. Pero tampoco me quiero hacer el inocente con respecto a la primera teoría. Y sí, creo que aunque no refleje la cultura futbolística argentina porque todos los jugadores del mundo hacen goles con la mano, dicho eso sí rescato que los ingleses se la bancaron. Si nos hubiesen hecho ellos un gol a nosotros con la mano, el partido no se termina. Que era una venganza de la FIFA y todo eso.

¿Cuál crees que es su importancia para la historia del fútbol?
– Ese partido es importante en la historia del fútbol. Si hay que elegir cinco partidos en la historia del fútbol yo creo que este está, porque significó la consagración de un jugador en un partido. No encuentro otro partido en la historia que signifique la consagración de un jugador como en ese partido. Ni Pelé, ni Cruyff, ni Di Stefano, ni Messi ni Cristiano Ronaldo. Es difícil encontrar un partido que haya sido el partido de sus carreras.

¿Cuáles crees que fueron sus consecuencias, más allá del resultado del partido?
La consecuencia del partido fue que Maradona se convirtió en un mito para los argentinos. Esa es la consecuencia más eterna, porque claro, ayudó a Argentina a ser campeona del mundo. Pero la consecuencia de ese partido fue que Maradona, para bien o para mal, se convirtió en una figura religiosa para los argentinos. Ese día nació un nuevo mito, un nuevo santo para la cultura argentina.

 


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