Juan Carlos Ramírez permitió dos carreras ante los ‘Bombarderos del Bronx’. /AFP
Juan Carlos Ramírez permitió dos carreras ante los ‘Bombarderos del Bronx’. /AFP

Beísbol, Deportes por Harold Briceño Tórrez,

Juan Carlos Ramírez mereció ganar en su primera apertura ante los Yanquis de Nueva York, pero así es el béisbol, una salida antes, frente a los Tigres de Detroit, él ganó sin merecerlo. Sin embargo, no haber vencido no puede borrar la imagen de pícher dominante que JC demostró a lo largo de 6,2 innings, en los que limitó a los “bombarderos” a dos carreras limpias, cinco imparables, uno de ellos cuadrangular, y en los que ponchó a siete adversarios. Reducir a estas cifras a la considerada artillería más temible de las Grandes Ligas, capaz de conectar 103 jonrones y remolcar 341 carreras en lo que va de la temporada, debe considerarse una actuación respetable.

El lanzador pinolero limitó a los Yanquis a cinco hits. Pese a su destacable labor, salió sin decisión

Ramírez inició su trabajo de la mejor manera posible, incluso, de una forma que ni el más creyente en él hubiera pronosticado. Pensar que sería capaz de ponchar a tres en el primer episodio, ese mismo en el que ha sido constantemente bombardeado, no era posible, menos cuando se trataba de dominar a la artillería más explosiva en todas las Grandes Ligas. Pero el muchacho se agigantó y dio una exhibición de autoridad. Primero ponchó a Brett Gardner, artillero de 263 puntos y 13 jonrones, luego, tras permitir sencillo de Aaron Hicks, fusiló al temible Aaron Judge, bombardero de .347 y 22 trancazos, y cerró eliminando por la vía de los strikes a Sterling Castro, bateador de .328 y 12 bambinazos. Fue sencillamente impresionante.

Salir airoso de ese primer episodio fue tan importante como estimulante para JC, pues las estadísticas evidenciaban su vulnerabilidad en ese tramo del juego, en el que le fabricaban 13 carreras limpias en 11 entradas completas, para una alarmante efectividad de 10,64. Pero ayer todo fue distinto, el pícher de frágil comienzo fue anoche un pistolero de envidiable efectividad. Lo confirmó en el segundo episodio, cuando retiró en fila a Gary Sánchez, Didi Gregorius y Chase Headley, advirtiendo desde temprano que no estaba para bromas.

Indescifrable

De acuerdo con los registros de Las Mayores, del segundo inning en adelante, Juan Carlos forjó una efectividad de 2,96 en sus anteriores once aperturas, evidenciando que una vez superado el primer episodio, el nicaragüense se convierte en el amo y señor del encuentro. Anoche, contra los temibles Yanquis, las estadísticas no fueron puestas en ridículo y JC se estableció en el montículo, mostrándose nuevamente indescifrable en la tercera entrada, en la que consiguió su cuarto ponche de la noche ante Chris Carter, doblegó en roletazo a las paradas cortas a Gardner y en elevado al jardín central a Hicks.

Volvió al escenario en el cuarto inning, listo para seguir con su concierto de dominio. El primero en pararse frente a él fue Judge, el “bambino” del que todos hablan en las Grandes Ligas y al que siguen todos los reflectores. Eso no desenfocó a JC, quien lo obligó a conectar una línea al jardín derecho, que en gran parte no cayó por el enorme esfuerzo del patrullero Kole Calhoun. Acto seguido dominó a Holliday en rodado a la zona de las paradas cortas y tras darle boleto a Starlin Castro, doblegó en otro roletazo a Gary Sánchez.

Dominio alterado

Los temibles “bombarderos”, que llegaron al encuentro de anoche exhibiendo la intimidante cifra de 103 jonrones, tuvieron que esperar hasta la parte alta del quinto inning para descifrar el enigma de Juan Carlos, que entró al episodio con ventaja de 1-0. Chase Headley con un doble y Brett Gardner con un sencillo se combinaron para que los Yanquis empataran el encuentro. No apagó esto la intensidad de Ramírez, quien logró sus ponches cinco y seis de la noche.

En el sexto, luego de darle pasaporte a Judge, obligó a fallar de forma consecutiva a Holliday, Castro y Sánchez. Un episodio más tarde, tras poner fuera a Didi Gregorius, Headley le conectó la pelota con tanta furia que la hizo viajar al otro lado del jardín central, poniendo la pizarra 2-1. Luego, Juan Carlos recibió sencillo de Carter y cerró su presentación ponchando a Gardner y dándole transferencia gratuita a Hicks. En su lugar entró Andy Petit, quien se encargó de sacar el último out. Posteriormente, en el octavo inning, los Angelinos empataron 2-2 gracias a jonrón de Eric Young Jr., dejando a Juan Carlos sin decisión.


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