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Beísbol, Deportes por Harold Briceño Torrez,

Enfocado en el inicio, dominante en el desarrollo y solvente en el cierre, así lució Juan Carlos Ramírez en su labor monticular ante los Medias Blancas de Chicago, a los que vencía 5-2, limitándolos a solo cinco imparables en siete entradas completas, en lo que debió significar su cuarta victoria en la temporada, sin embargo, tres carreras de Chicago en el noveno botaron el trabajo del nica, que al final salió sin decisión por culpa del inefectivo relevo. Ramírez mejoró su efectividad de 4.20 a 3.97. Luego de esta presentación no hay forma de discutirle que se ha graduado como abridor.

Desde el inicio todo fue distinto a su última apertura. A diferencia de aquel primer episodio en el que con un jonrón de Justin Upton los Tigres de Detroit le fabricaron tres carreras, Juan Carlos Ramírez se mostró más enfocado esta vez. Atrás quedó el muchacho titubeante que fue rápidamente asaltado y que luego confesó la necesidad de tener que ejercer mayor concentración en los primeros innings. Subió a la loma y envió señales de dominio puro. Comenzó su jornada doblegando en línea al jardín central a Leury García, continuó recibiendo imparable de Yolmer Sánchez, quien luego fue puesto out intentando robar la segunda almohadilla, y cerró sometiendo a Melky Cabrera.

No bromea

El tercer episodio fue otra exhibición de su potencial. Ninguno de los tres rivales que enfrentó pudo sacar la pelota del cuadro. Tim Anderson falló en roletazo a la antesala, Omar Narváez lo hizo por la inicial y Tyler Saladino fracasó en elevado a la intermedia. El nicaragüense no estaba bromeando, esta vez el espanto de la inseguridad había sido anulado. La obediencia de sus envíos y su evidente seguridad en la loma lo estaban mostrando como un gigante imbatible.

No había forma de descifrarlo, parecía un robot creado para retirar bateadores y para hacerlo de tal manera que luciera fácil. Otra vez los artilleros de los Medias Blancas volvieron a desfilar sin pena y sin gloria ante el colosal Juan Carlos, el primer nicaragüense en jugar para los Angelinos de Los Ángeles en Grandes Ligas. García y Cabrera fueron reducidos a inofensivos roletazos dentro del cuadro, y Sánchez fue el primero en ser eliminado por la vía del ponche en el cuarto episodio. Otro cero se pintaba en la pizarra del estadio.

Lo descifran

En el quinto, tras retirar a 11 adversarios de forma consecutiva, Avisail García le conectó sencillo al jardín izquierdo, pero acto seguido dominó a Frazier, y aunque Anderson le ligó otro cañonazo, salió de la adversidad doblegando a Narváez. Sin embargo, en el sexto, incogible de García y trancazo de cuatro bases de Yolmer Sánchez le arrebataron la blanqueada y movieron la pizarra a 3-2, agujereando el dominio hasta entonces mostrado por Juan Carlos, que en el séptimo regresó retirando a los tres que enfrentó, incluyendo a uno por la vía del ponche. No salió en el octavo, dejando el juego ganado 5-2, gracias a dos anotaciones de los

Angelinos en el cierre del séptimo. Ramírez se fue de la loma con la certeza de que se ha graduado como abridor.


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